La sostenibilidad del Surne Bilbao en la Liga Endesa acostumbra a ser directamente proporcional a la brillantez o mediocridad de su hoja de servicios cuando le toca ejercer como anfitrión. Ganar a domicilio para los equipos que no habitan habitualmente en la zona noble no suele resultar una tarea sencilla. En el presente curso, los de Jaume Ponsarnau han sido más efectivos que en los anteriores lejos del Bilbao Arena, pero su 5-11 tampoco ha resultado diferencial (es, por ejemplo, el mismo que luce un Dreamland Gran Canaria que en la jornada final de la temporada regular lucha aún por atar la permanencia). En su caso, ha sido su magnífico balance de 13 encuentros ganados por solo cuatro perdidos el que ha elevado su suelo competitivo para, con la ayuda de los éxitos a domicilio (en Granada, Zaragoza, Andorra y Gran Canaria, los cuatro equipos que cierran la tabla clasificatoria, además de Girona), llegar al último encuentro con opciones de disputar las eliminatorias por el título.
Historia
De hecho, ese 13-4 ha permitido a los hombres de negro firmar su tercera mejor temporada como local en la máxima categoría del baloncesto estatal. Solo las 14 victorias alcanzadas en el ejercicio 2007-08, aquel en el que a las órdenes de Txus Vidorreta llegó a ser colíder de la ACB en las fechas navideñas, y en el 2014-15, el primero de Sito Alonso a los mandos que desembocó en la última experiencia de play-off vivida en Miribilla, se logró mejorar esos registros. Ni siquiera en la época dorada en la parcela económica, cuando con Fotis Katsikaris como inquilino del banquillo jugar las eliminatorias por el título se convirtió en un hábito, se pasó de las doce victorias en casa, cifra a la que se llegó también en la 2021-22, la última de Álex Mumbrú, con el play-off escurriéndose entre los dedos curiosamente en casa y en una prórroga ante el Betis a la que no debió llegarse.
Balance
Ese tercer peldaño en cuanto a registros históricos como anfitrión da buena muestra del brutal rendimiento y efectividad que han alcanzado los de Ponsarnau cuando han competido ante su marea negra. Únicamente tres equipos de rango Euroliga, Barça, Valencia Basket y Kosner Baskonia, además del Baxi Manresa, en un momento del calendario en el que las mentes y cuerpos de los hombres de negro estaban más focalizados en la inminente final de la FIBA Europe Cup, fueron capaces de llevarse la victoria de Bilbao.
Trayectoria
Una vez más, la escuadra vizcaina arrancó el ejercicio siendo tremendamente efectiva en Miribilla contra los que a priori estaban llamados a ser sus rivales directos, los que se esperaba que se movieran por la zona media-baja de la tabla. Así las cosas, hincaron la rodilla sucesivamente San Pablo Burgos, Morabanc Andorra, Casademont Zaragoza, Gran Canaria y Hiopos Lleida, todos esos por distancias de dobles dígitos salvo el conjunto insular. A continuación, llegaron las derrotas en las fechas navideñas frente a Barça y Valencia Basket, durísima con aquel brutal 72-116, pero a la providencial corrección de rumbo en Girona le siguieron brillantes éxitos ante rivales de altura: UCAM Murcia (96-82), La Laguna Tenerife (95-78) y Asisa Joventut (80-76). El Baskonia cortó aquella racha triunfal, pero desde aquel 15 de febrero solo el Manresa ha sido capaz de ganar en Bilbao.
Oficio
Éxitos ante todo un finalista de la Euroliga como el Real Madrid o el gran rival en la lucha por el play-off (90-76 ante el Unicaja... ¡y qué cerca se estuvo de recuperar el average particular!), trabajo a destajo para someter a Río Breogán, Coviran Granada y Bàsquet Girona... Con traje y corbata o mono de trabajo, el Surne Bilbao ha tenido este curso el mérito de elevar aún más su tradicional eficacia como anfitrión y eso le ha permitido acabar luchando por objetivos que en septiembre no entraban en sus previsiones.