El Surne Bilbao tumba al Real Madrid y completa el asalto a posiciones de ‘play-off’
El conjunto de Ponsarnau se sobrepone a un 54-64 en el tramo final del tercer acto para firmar un final apoteósico de la mano de Hlinason, Hilliard y Krampelj
Con un final de encuentro apoteósico, el Surne Bilbaose cobró este jueves en Miribilla su primera pieza de caza mayor de la temporada al tumbar al Real Madrid (88-82) y consiguió, por fin, abrir de par en par el acceso a las posiciones de ‘play-off’. Adiós a la novena plaza que había sido hábitat natural de manera ininterrumpida durante más de cuatro meses y bienvenidos a la deseada octava posición. Tremendo panorama para un equipo inconformista que aún mantiene intacto su apetito competitivo
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Lo demostró contra los de Sergio Scariolo pese a verse al borde del derribo pasado ya el ecuador del tercer cuarto (54-64), pero su recuperación fue digna de campeón. A base de pundonor y de activar al estratosférico Tryggvi Hlinason, sin rival debajo del aro por las ausencias de Edy Tavares y Alex Len, los de Jaume Ponsarnau se recuperaron con un parcial de 10-2 y tampoco temblaron tras un nuevo arreón blanco para colocar el 67-74 a siete minutos y medio de la última bocina. El gigante islandés siguió machacando el aro a diestro y siniestro, Darrun Hilliard y Martin Krampelj se sumaron como recursos de oro, Stefan Lazarevic aportó un triple clave y la labor defensiva fue lo suficientemente intensa como para cortocircuitar al gigante blanco.
El viaje del 67-74 al 84-80 fue puro disfrute para Miribilla y la gestión final de esos momentos finales, intachable. Hlinason (22 puntos y 29 de valoración), Hiliard (21 puntos, mismos créditos y +15 con él en cancha), Krampelj, sin rival en cuanto a carácter e intensidad, y Melwin Pantzar formaron un cuarteto granítico que acabó merendándose al líder destacadísimo de la Liga Endesa. Cuando hay hambre en un vestuario…
El conjunto vizcaino encontró muy pronto la fórmula perfecta para hacerse con el control del luminoso y con un par de triples de Hilliard y constante suministro de bolas para que Hlinasonexplotara su superioridad en las cercanías del aro dominaba por 11-5 con solo tres minutos de partido disputados. Sin embargo, a los blancos no les tembló el pulso. Con Llull y Almansa prendiendo la mecha, aprovecharon una serie de fallos en lanzamientos liberados desde más allá de la línea de 6,75 de los anfitriones para darle la vuelta a la tortilla activando a Deck y a Lyles, autor de seis puntos seguidos para el 16-17.
Regresó el acierto exterior y el Surne Bilbao cerró en ventaja el acto inaugural (24-22). Aunque las pérdidas dañaron fugazmente su sostenibilidad, con los blancos diversificando además recursos en ataque (26-30), el buen trabajo en retaguardia permitió a los ‘hombres de negro’ activar el modo galope y ser verticales, obligando a Scariolo a detener el partido tras un 8-0 para el 34-30. Apostó el italiano por jugar con Lyles como ‘cinco’ y consiguió cambiar radicalmente la dinámica en cancha. Campazzo se adueñó del partido con ocho puntos seguidos para los suyos, un balón robado y también una antideportiva no señalada tras clarísimo empujón a Krampelj y el parcial de 2-12 para el 38-44, con el público de Miribilla muy descontento con la actuación arbitral, frustró a los anfitriones, que alcanzaron el ecuador de la cita con un déficit de cuatro puntos en el marcador (40–44).
Problemas
Tras la reanudación, la labor de sumar puntos se complicó mucho para el Surne Bilbao más allá de la vía Krampelj. El Real Madrid, con Deck y Lyles formando su juego interior y Campazzo ofreciendo un curso acelerado de pases letales al corazón de la zona, fue llevando el choque a su terreno y Ponsarnau tuvo que intervenir justo en el ecuador del tercer cuarto con un 47-54 peligroso. Pantzar y Hlinason intentaron liderar las labores de recuperación, pero la misión exigía un nivel de perfección que el conjunto vizcaino no alcanzó ni en ataque ni en defensa. Los blancos castigaban sin miramientos hasta el más mínimo error (Feliz y Maledon sí que metieron los triples sin oposición) y su colchón no hizo más que inflarse (54-64), aunque los de Ponsarnau se resistían a claudicar y alcanzaron los diez minutos finales con un 60-66 que les mantenía aún conectados a la vida.
Hasta los dos puntos se acercaron en un par de ocasiones los ‘hombres de negro’, pero los blancos encontraban nuevos recursos cada vez que se veían exigidos. Maledon y Abalde volvieron a lucir muñeca para dar aire a los suyos (67-74) y la carta de Hlinason, dominador, parecía insuficiente por sí misma para darle la vuelta al asunto. El paso al frente de Lazarevic, con un triple, y Jaworski, con una bandeja, se agradeció y sirvió para igualar la cita a 76 puntos con cuatro minutos en el reloj. Incluso hubo bola para coger la iniciativa, algo que finalmente ocurrió con un tiro libre de Hilliard tras técnica a Scariolo y un matazo del gigantesco Hlinason para el 83-80 a 1:54 de la última bocina.
Final para valientes en Miribilla. A un tiro libre de Krampelj respondió Lyles con dos aciertos y con 84-82 y bola en poder de los locales fue Hilliard el que tuvo la responsabilidad de viajar a la línea de castigo. Con pulso de cirujano metió los dos y abrió de par en par las puertas de la deseada octava plaza.
