Roger Grimau, quien fuera histórico jugador del Surne Bilbao entre 2011 y 2014, ha firmado este fin de semana un notable éxito en su carrera en los banquillos al sellar de manera matemática la permanencia del Bursaspor en la máxima categoría del baloncesto turco. El catalán, que aterrizó en su actual equipo a finales de marzo, ha logrado encadenar tres victorias consecutivas para hacer posible la salvación a falta de una jornada para la conclusión de la temporada regular.
Agonía
El último éxito, cosechado de manera agónica en la cancha del Eroskpor por un ajustadísimo final de 82-83, fue celebrada por Roger Grimau de manera desatada. Primero, se subió a uno de los cubos de publicidad para poder celebrarlo con los aficionados del equipo desplazados para presenciar la contienda y posteriormente se sacó una foto de familia con ellos y con algunos de sus jugadores, quienes tampoco le libraron de la pertinente ducha con agua mientras procedía a realizar la entrevista televisiva posterior a la conclusión de la cita.
Trabajo
En la misma, Grimau, visiblemente emocionado por la victoria, reconoció estar "muy contento por estos tíos. Solo llevo un mes aquí con ellos, pero han trabajado de manera increíble tras un año muy duro. Yo llevo poco tiempo y estoy más fresco, pero lo que ellos han hecho ha sido espectacular. Estoy muy contento también por el club, me hacen sentir muy cómodo en mi trabajo".
Tres éxitos
Antes de esta decisiva victoria ante el Eroskpor para garantizar la continuidad una temporada más en la máxima categoría del baloncesto turco, con 27 puntos del escolta Marcus Georges-Hunt, el Bursaspor de Grimau había sumado otras dos victorias en la cancha del Mersin (84-86) y en casa frente al Buyukcekmece (91-72) para poner tierra de por medio respecto a la zona peligrosa y llegar a los diez encuentros ganados, haciendo ya imposible que sea superado por el Pinar Karsiyaka, penúltimo clasificado y precisamente el rival contra el que bajará el telón de la liga turca.
Extranjero
Grimau vive en el Bursaspor su segunda experiencia en el extranjero tras dirigir al Barça en la campaña 2023-24. En noviembre se hizo cargo del Dinamo de Bucarest, pero su periplo en el baloncesto rumano no fue demasiado exitosa y ambas partes separaron sus caminos en marzo del pasado año.