Ser campeón en Miribilla: no puede haber nada mejor
El Surne Bilbao y su ilusionada y entregada ‘marea negra’ buscan esta noche ante el PAOK de Salónica remontar la desventaja de seis puntos del encuentro de ida para repetir título continental y continuar reescribiendo la historia de la FIBA Europe Cup. Juntos. Batera
En el deporte profesional, ganar es la meta principal cada vez que un competidor o un equipo entra en acción. A partir de ahí, se busca que la suma de éxitos desemboque en un objetivo concreto. Y no hay objetivo más apetecible que un título, esa corona que distingue al vencedor y le coloca por encima del resto. Y el éxtasis es ya completo si la conquista se produce en casa, ante su afición, haciendo coincidir en el tiempo y el espacio la celebración histórica.
Ese es el reto al que se enfrentan esta noche el Surne Bilbao y Miribilla. Juntos. Batera. El conjunto de Jaume Ponsarnau tiene la posibilidad de revalidar título en la FIBA Europe Cup, dando continuidad a su extraordinaria conquista del pasado ejercicio, algo que nadie ha conseguido hasta el momento. Más aliciente aún para un grupo humano que emana ilusión y ambición, y que compite por toda Europa con un objetivo común: representar con orgullo a Bilbao y Bizkaia.
Reescribir la historia
Para volver a conseguirlo, los hombres de negro tendrán que seguir reescribiendo la historia de la competición, tal y como vienen haciendo en sus tres participaciones en la misma. Ningún equipo había remontado en una eliminatoria una desventaja superior a los 17 puntos hasta que el conjunto de Ponsarnau consiguió darle la vuelta a un déficit de 19 puntos... ¡Y en dos ocasiones! Ahora tienen entre ceja y ceja desterrar otra ley no escrita: jamás se ha producido una remontada en una final. Otro muro a derribar, pues el conjunto vizcaino cayó derrotado por 79-73 en el encuentro de ida disputado en el volcánico Palataki, por lo que tendrá que imponerse por siete o más puntos.
Para los que comparecerán bajo los focos en la cancha, los que darán órdenes desde la banda, los que llenen hasta rebosar las gradas de Miribilla e incluso también para los que lo sigan delante de la televisión o desde la lejanía será un día de nervios, de hormigueo constante en el estómago hasta que el balón se lance al aire. En ese momento seguro que habrá picos y valles, buenos y malos momentos, minutos en los que el viento sople de cola y otros en los parezca que un huracán se cruza en el camino. Y tras la bocina final, ojalá que haya alborozo, alegría desenfranada, vítores y celebraciones, pero puede que también haya tristeza, alguna lágrima y sensación de oportunidad perdida. Pero ocurra lo que ocurra se afrontará desde la unidad entre equipo y afición. Como se ha llegado hasta aquí. Juntos. Batera. "
