El tremendo desequilibrio en el suministro total y el nivel de acierto desde la distancia triple y los problemas generados por la contundencia física de su rival acabaron derribando al Surne Bilbao (100-81) en su complicado intento de dar continuidad a su magnífica racha de resultados en un Palacio de Deportes en el que el UCAM Murcia le esperaba con ganas de marcar territorio -¿posible final de la FIBA Europe Cup en el horizonte-? y donde su rendimiento fue claramente de más a menos. Dominó en el primer cuarto, sin mayores problemas para alimentar su casillero de puntos, pero en el momento en el que los de Sito Alonso incrementaron su uso de manos y contactos las vías de agua empezaron a aparecer.

Mientras los locales se recomponían primero y despegaban después abrazados a su magnífico tino desde la larga distancia (tremendo 16 de 31), la defensa murciana privó a los hombres de negro de ese vital arma en su juego (flojísimo 3 de 15, con Justin Jaworski, totalmente atosigado por las marcas rivales, fallando los escasos dos que pudo lanzar) y ese fue el gran factor diferencial. Los de Jaume Ponsarnau resistieron hasta el descanso, empezaron a perder pie en el tramo final del tercer cuarto -también se quedaron sin Martin Krampelj tras una fea falta antideportiva sobre Devontae Cacok- y acabaron arrollados en el último, sin poder mantener tampoco el average particular.

Acierto y energía

Conquistar una plaza como la murciana exige niveles de acierto y energía que los hombres de negro no fueron capaces de alcanzar. Privados de puntos desde la larga distancia, se les hizo imposible seguir el ritmo anotador de un rival en el que hasta seis jugadores sumaron desde la distancia triple, con especial mención a Kelan Martin con su 5 de 6 y a un Jonah Radebaugh que sumó a sus cuatro dianas un fantástico trabajo atrás contra los exteriores bilbainos. Con David DeJulius y sus diabluras como tercera pieza desequilibrante, hubo otros dos pupilos de Alonso que llegaron a los dobles dígitos en anotación. Demasiado para el partidazo de Tryggvi Hlinason (16 puntos y ocho rebotes) y un Darrun Hilliard que igualó a los mejores artilleros rivales con 18 puntos pero que perdió filo ofensivo en los momentos en los que el partido vivió su momento de ebullición. Con Krampelj fuera de juego demasiado pronto, Luke Petrasek sin lanzar ni siquiera a canasta en sus casi 24 minutos de juego y Jaworski desactivado, los de Ponsarnau se quedaron cortos de recursos pese al buen partido de Margiris Normantas y a volver a ver a Stefan Lazarevic con una aportación sostenible en ambos aros tras su lesión.

Pantzar dirige un ataque frente a DeJulius. Efe

Buen inicio

El tempranero acierto de Hilliard de cara al aro rival, con siete puntos en apenas cuatro minutos, permitió al Surne Bilbao mandar en el marcador en los compases iniciales de la contienda, pero el acierto desde la línea de 6,75 de la mano de Martin y DeJulius hizo que los anfitriones no perdieran pie en ningún momento (11-11). En principio, no les sentó nada mal a los de Ponsarnau la entrada en escena de la segunda unidad. No hubo demarraje contundente en el marcador porque faltaba por abrir la tapa de los triples, pero con un buen trabajo defensivo como base Sito Alonso vio conveniente detener el duelo con el 13-19. Los suyos pasaron a imprimir más físico a sus acciones en ambos aros, pero los visitantes se las arreglaron para alcanzar en ventaja el final del acto inaugural (22-25) pese a encajar un triple sobre la última bocina de Toni Nakic.

Físico

Hlinason se hizo muy protagonista a base de tapones y puntos, pero el UCAM Murcia exprimía su fondo de armario para diversificar recursos y permanecer enganchado al partido con los triples de Michael Forrest, Nakic y Radebaugh (32-33). Los de Alonso llevaron a punto de ebullición su nivel de contactos físicos en defensa -también el de protestas- y tras un nuevo misil de tres puntos de Howard Sant-Roos (brutal 8 de 12 hasta ese momento) para el empate a 39 puntos Ponsarnau decidió parar el encuentro. Sirvió de poco porque mientras Hilliard fallaba dos triples Radebaugh, por partida doble, daba continuidad al sideral acierto de los locales desde situaciones lejanas, lo que unido a las diabluras de DeJulius proporcionó las primeras ventajas a los anfitriones. El Surne Bilbao empezó a tener muchos problemas en ataque y el cambio de tendencia llegó hasta el inquietante 49-43 (parcial de 15-4), antes de que Hlinason saliera al rescate de los hombres de negro para alcanzar el ecuador de la cita con una desventaja de solo dos puntos (49-47).

Desigual

Mientras el UCAM Murcia lucia un magnífico 10 de 18 en triples por el pobre 2 de 7 de su contrincante, el Surne Bilbao se defendía con su excelente 15 de 21 en tiros de dos por el escaso 6 de 16 de los locales, pues Jaworski tenía prohibido por la defensa rival lanzar desde la larga distancia.

Problemas

En la reanudación, Lazarevic, con protagonismo renovado, y Hlinason intentaron seguir manteniendo a flote la nave bilbaina ante un Radebaugh que seguía entonadísimo desde todas las distancias. Llegaron a igualar a 57 puntos los hombres de negro antes de que más triples de Martin, Sant-Roos y DeJulius volvieran a impulsar a los anfitriones. Y con 67-61, Ponsarnau perdió a Krampelj para el resto del partido por una antideportiva y una técnica como consecuencia de una falta fea y evitable en un contraaataque de Cacok que provocó un conato de pelea que no fue a mayores y el 70-63 a diez minutos del final dejaba ya un panorama complicado.

Sin opción

El Surne Bilbao quería, pero le faltaba contundencia, entereza y control de las situaciones. Su primera desventaja de dobles dígitos (74-63) no tardaría en llegar y, pese a los intentos de resistencia, las penetraciones a canasta de Pantzar quedaron como único argumento a explotar porque el resto se perdía en un pozo de pérdidas y malos lanzamientos. Ponsarnau paró el partido con el 81-68, pero ya no hubo remedio.