Bakary Dibba, una ‘rara avis’ en el Breogán
El enérgico ala-pívot del equipo lucense es uno de los pocos jugadores de Dinamarca que han llegado a la ACB
El deporte de equipo en Dinamarca se asocia inmediatamente al balonmano y, si acaso, a los hermanos Laudrup y a aquella selección que quedó campeona de Europa de fútbol en 1992. Por eso, Bakary Dibba, como cualquier jugador de ese país que llegue a la élite del baloncesto, supone un extraño elemento, una rara avis, porque las oportunidades de destacar no son muchas, no en vano su selección lleva setenta años sin disputar un gran campeonato internacional. Sin embargo, el Breogán tuvo clara este verano su apuesta por este ala-pívot de 2,06 metros, nacido en Copenhague hace 24 años, que quiere seguir la huella de su gran referente, Kevin Larsen, pívot que también jugó en el equipo lucense y en el Surne Bilbaot, en el que fue uno de los protagonistas en el ascenso a la ACB de 2019.
Iffe Lundberg, que jugó en la ACB, la Euroliga y la NBA, es el que más lejos ha llegado y ahora Gustav Knudsen trata de crecer en Manresa, lo mismo que quiere hacer Dibba a la vera de Luis Casimiro. “Lo que me convenció para venir a Lugo fue que el entrenador me convenció de que creía en mi capacidad de mejora”, apuntó en una entrevista en El Progreso. Porque Bakary Dibba, que reaparecerá hoy en Miribilla tras perderse unos partidos por lesión, empezó en el voleibol y decidió abrazar el baloncesto por consejo de sus hermanos mayores.
Debutó con apenas 19 años en las filas del Copenhagen en la primera división de su país, que pronto se le quedó pequeña. El siguiente paso natural, por cercanía y posibilidades, le llevó a la vecina Alemania, donde pudo progresar poco a poco en sus habilidades. La Bundesliga 2, con dos temporadas en el Tubingen Tigers y una en el Karlsruhe Lions, le prepararon para el gran salto a la máxima categoría germana con el Academics Heidelberg, con el que promedió casi 10 puntos y 4,1 rebotes.
Por debajo del radar de las principales ligas, el Breogán le vio preparado e incorporó en verano a un jugador ya internacional absoluto con Dinamarca. Bakary Dibba despliega mucha actividad y energía en la cancha, por lo que en Alemania se ganó el apodo de Energizer, y que tiene como modelo a seguir a Giannis Antetokounmpo y como sueño, llegar a la NBA “y creo que lo voy a conseguir”. De momento, en Lugo disfrutan de unos promedios de 6,6 puntos y 3,7 rebotes en apenas dieciocho minutos de juego.
Sin hacerle ascos a pasar todo el tiempo necesario en el gimnasio para fortalecerse, su principal punto de mejora está en ganar consistencia en el tiro exterior para convertirse en un jugador más que apto en su posición en el baloncesto moderno y para explotar su polivalencia ya que también puede actuar en el puesto de tres sin tener mucho el balón en sus manos. “Me adapto a lo que me diga el entrenador y a lo que necesite el equipo”, aseguró Dibba en su presentación con el conjunto lucense.