La salud plena sigue sin acompañar al Surne Bilbao. Tal y como estaba previsto en su hoja de ruta, tras el largo parón por la disputa de la Copa y las ventanas FIBA de febrero, el conjunto vizcaino recuperó a Stefan Lazarevic y Amar Sylla, ausentes por sendas lesiones durante más de dos meses, pero por contra perdió a Harald Frey, que cayó lesionado en el encuentro disputado con la selección noruega ante Bulgaria el pasado 27 de febrero y sufre una rotura a nivel proximal del tendón del músculo semimembranoso de su pierna derecha que le mantendrá en el dique seco las próximas semanas, en las que su equipo afrontará encuentros trascendentales, sobre todo en la FIBA Europe Cup, con el cruce de cuartos de final contra el Aliaga Petkimspor asomando ya en el horizonte más cercano.
A tenor de lo visto el pasado sábado en la visita al San Pablo Burgos, saldada con una derrota por 96-88 tras un cuarto final absolutamente aciago resuelto con un parcial adverso de 32-13, Jaume Ponsarnau echó más de menos al director de juego nórdico de lo que disfrutó con el retorno a la acción de Lazarevic y Sylla, quienes tendrán que reencontrar sensaciones y ritmo competitivo después de tanto tiempo alejados de las canchas para ponerse al nivel de sus compañeros.
Frey y el control
La ausencia de Frey provocó cambios sensibles en la rotación, teniendo que asumir Margiris Normantas la función de guardaespaldas de Melwin Pantzar en la posición de base. Además, Ponsarnau se quedó huérfano de una fórmula que suele darle notables rendimientos en los finales ajustados como el del sábado, que consiste en hacer coincidir en cancha a Pantzar y Frey para ganar en control de las situaciones, algo que se echó de menos en Burgos porque el colectivo perdió la brújula en ataque durante prácticamente la totalidad del cuarto final, después de que el rendimiento ofensivo colectivo fuera notable en los tres primeros cuartos.
Escasísima aportación
Por contra, los alistamientos del alero serbio y del ala-pívot senegalés tuvieron nula trascendencia. De hecho, Sylla ni siquiera saltó a cancha, siendo el único componente de la convocatoria realizada por Ponsarnau en quedarse totalmente anclado al banquillo junto al canterano Aimar Mintegui. Por su parte, Lazarevic se quedó sin anotar en los casi siete minutos (6:40) de juego que tuvo en su regreso a las canchas. Falló el único lanzamiento que intentó (un triple), recuperó un balón y cometió una personal, para una valoración negativa de -1. Casi toda su participación se centró en el segundo cuarto, mientras que en el último no tuvo incidencia directa en la debacle colectiva, ya que solo disputó el primer minuto y medio.
Paso al frente
Tanto Lazarevic como Sylla tendrán que incrementar sus prestaciones, ya que la aportación de ambos será muy necesaria de cara al encuentro de ida de los cuartos de final de la competición continental que el conjunto vizcaino disputará en tierras turcas este miércoles (18.15 horas).