El Surne Bilbao aterrizó el sábado en el Coliseum Burgos subido a la cresta de la ola, con el tremendo espaldarazo que le proporcionaba haber ganado siete de sus últimos ocho compromisos en la Liga Endesa, con cuatro éxitos consecutivos como visitante, pero lo abandonó corneado, derribado por un fatídico cuarto final en el que los hombres de negro encajaron un horrible parcial de 32-13 que echó por tierra la ventaja de catorce puntos que acumulaban a escasos segundos del final del tercer acto.

Los de Jaume Ponsarnau se habían mostrado en los dos últimos meses como un conjunto granítico, sin profundos socavones en su rendimiento salvo algún accidente puntual que pudo ser resuelto in extremis, pero en esta ocasión flojearon de manera llamativa en esos diez minutos finales de colapso ofensivo que acabó contagiando a la labor defensiva y ni siquiera el pulso de cirujano que les venía acompañando en los últimos tiempos en las resoluciones agónicas jugó esta vez a su favor, pues ya en los 45 segundos finales, y con 91-88 en el luminoso, Melwin Pantzar y Margiris Normantas fallaron dos triples liberados que pudieron cambiar el devenir de los acontecimientos.

Desde el Valencia Basket

Ese acto final del pasado sábado que se saldó con un negativo -19 es el peor registrado por los hombres de negro en más de dos meses de competición doméstica, concretamente desde la debacle en Miribilla frente al Valencia Basket (72-116) que dio paso a su racha triunfal. En aquella ocasión, el derrumbe del conjunto vizcaino tras el descanso fue absoluto, con un -18 en el tercer acto y un -24 en el cuarto. Entre esa cita y la de Burgos, los de Ponsarnau disputaron ocho duelos, perdieron únicamente once de los 32 cuartos en disputa y solo uno de ellos por más de diez puntos. Aconteció en la visita al Dreamland Gran Canaria justo antes del parón de la ACB, pues el choque arrancó con un adverso 30-14 en los diez primeros minutos que posteriormente tuvo arreglo para llevarse el éxito en la prórroga.

Hlinason intenta taponar a Corbalán. ACB Photo/C. Cortés

Menor incidencia

El siguiente peor cuarto fue el tercero ante el Baskonia (12-21), con gran importancia en la derrota final por 69-76. Por contra, el -7 en el segundo acto de la visita al Zaragoza no acabó teniendo incidencia en la victoria bilbaina, al igual que el -6 en el primero en la pista del Bàsquet Girona. A partir de ahí, todos los cuartos restantes perdidos por el conjunto vizcaino en estos ocho partidos fueron por menos de cinco puntos, dando muestras de una sostenibilidad que había sido seña de identidad del Surne Bilbao hasta el acto final del pasado sábado.