Miribilla crea una gran receta de baloncesto
El Surne Bilbao y su afición se dan la mano para superar al Joventut en uno de los mejores duelos de los últimos años
La felicidad se ha instalado en Miribilla y no quiere marcharse. El Surne Bilbao y su afición, tanto monta, se han dado la mano y van a avanzar hasta donde el deporte les lleve. Los hombres de negro se han subido a una ola de confianza, notable baloncesto y acierto para resolver las situaciones apuradas que les ha puesto con aspiraciones de legítimas de pelear por algo que a comienzos de temporada parecía imposible porque se miraba más a los que estaba por debajo que a aquello que estaba por arriba y parecía inalcanzable,
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La presencia de Ricky Rubio, al que Ponsarnau define como “un jugador que es también un ídolo que representa valores que son importantes para la sociedad”, generó un extraordinario ambiente de baloncesto en Miribilla donde hace ya unas semanas que desaparecieron las urgencias y la gente, aunque siempre habrá excepciones, se ha entregado a la tarea de disfrutar de su equipo. Como consecuencia de ello y de la calidad que había en las dos plantillas, se vio un excelente partido, uno de los mejores que se han visto en el recinto bilbaino en las últimas temporadas. Porque tuvo todos los ingredientes: brillantes acciones individuales, esfuerzo máximo en defensa, juego colectivo muy vistoso a partir de los movimientos sin balón y emoción porque pese a que el Surne Bilbao tuvo tramos brillantes, sobre todo en defensa, el Joventut nunca se descolgó y siempre encontró la manera de volver. Nunca estuvieron los verdinegros por delante, pero un triple de Kraag, su única canasta de campo en todo el último cuarto, les colocó a un punto a 57 segundos del final.
La victoria era lo que faltaba para coronar una gran noche y un tiro libre de Petrasek, que había fallado en esa tanda el único de su equipo en todo el partido, un rebote de ataque del polaco y dos tiros libres de Hilliard remataron la faena que había protegido Hlinason con dos rebotes y un tapón a Ricky. Fue el colofón a un último cuarto de trincheras, en el que meter canastas en los dos lados del campo fue casi heroico. Porque los hombres de negro también estuvieron cuatro minutos y medio sin anotar, con varios errores en situaciones cerca del aro que habrían otorgado un mayor colchón.
Al final, el Surne Bilbao prolongó una racha que hacía tiempo que no se veía. En concreto, fue la quinta victoria consecutiva en la Liga Endesa, la mejor racha desde la temporada 21-22, que se suma a las dos logradas en la FIBA Europe Cup. Son ya diez triunfos justo cuando ha empezado la segunda vuelta, lo que permite al equipo de Ponsarnau empatar con los puestos de play-off. Quizás merece la pena hacer un esfuerzo hasta la Copa, exprimir a una plantilla que arrastra dos bajas para explorar el territorio de los grandes.