La necesidad de solidificar una estructura renovada en el Bilbao Basket

Pendiente de recuperar a Balvin y Hakanson de cara a los tres decisivos duelos que asoman en su horizonte más inmediato

05.12.2020 | 01:13
Jonathan Rousselle pasa a un compañero ante la defensa de Nacho Llovet. Foto: Borja Guerrero

Está resultando muy complicado que la temporada 2020/21 de la Liga Endesa tenga un hilo conductor regular y sostenible. Al menos, en lo que respecta a los intereses del Bilbao Basket. Ya sea por los aplazamientos de partidos como consecuencia del covid-19 o por los parones ya previstos en el calendario (ventanas FIBA), los encuentros o bien se apelotonan o, por contra, asoman periodos de inactividad demasiado prolongados, algo muy dañino para equipos como el vizcaino, en constante reforma por la llegada de jugadores para sustituir a lesionados de larga duración (Jovan Kljajic por Tomeu Rigo) o para ocupar el hueco de refuerzos que no han dado lo que de ellos se esperaba (Goran Huskic y Regimantas Miniotas por Aaron Jones y Kingsley Moses, este último aún en nómina pero enfilando la puerta de salida).

El equipo que dirige Álex Mumbrú se quitó una pesada losa el 22 de noviembre con la victoria en Sevilla ante el Coosur Betis tras una semana en la que apenas pudo entrenar por la irrupción del covid-19 en su vestuario, pero no ha podido utilizar ese resultado para impulsar la solidificación de sus engranajes grupales porque en la siguiente semana de trabajo no pudo contar con Ludde Hakanson, confinado en su hogar tras dar positivo por coronavirus, ni con Ondrej Balvin, Jaroslaw Zyskowski y Kljajic, hasta esta mismo lunes con sus selecciones. Así, la preparación del duelo del jueves ante el Morabanc Andorra tampoco fue la mejor, agravada por las ausencias de Hakanson y Balvin, santo y seña de este equipo y que volvió de su concentración con la República Checa con una lesión de tobillo, y los de Ibon Navarro, más profundos y físicos, se acabaron llevando la victoria de Miribilla pese a la meritoria resistencia de los hombres de negro durante más de 35 minutos con un Miniotas que jugó casi 18 minutos pese a haber completado solo dos días de entrenamientos con sus nuevos compañeros y un Quentin Serron visiblemente cojo por sus problemas de rodilla.

No va sobrado de talento, físico, experiencia e intimidación este Bilbao Basket, por lo que para ofrecer su mejor versión necesita a sus piezas principales en acción, no solo por lo que aportan en el plano individual sino para comparecer en cancha con una estructura definida y una rotación sólida que le permita competir con garantías. En este sentido, la atención se focaliza en el posible regreso a la actividad de Balvin y Hakanson de cara al encuentro de mañana. El base sueco cuenta desde mediados de semana con un PCR negativo, pero los rigores de la enfermedad le han dejado muy tocado en el aspecto pulmonar y si se viste de corto lo hará muy alejado de su mejor versión física. El conjunto vizcaino ya fue capaz de ganar sin él en Sevilla, pero el jueves ya se vio el daño que hace al colectivo la ausencia del pívot checo, importantísimo en ambas canastas porque es el jugador que más diferencias marca además de ejercer de factor corrector defensivo y faro de luz en ataque en las distancias cortas. El estado de su tobillo inquieta al cuerpo técnico y ha sido sometido a nuevas pruebas para saber si podrá vestirse de corto en el punto de arranque de un tríptico de encuentros de enorme importancia.

Porque con el choque de mañana (12.30 horas) ante el Movistar Estudiantes, el Bilbao Basket inaugurará una fase de tres citas consecutivas contra los rivales que le preceden en la tabla. Los madrileños llegan a Miribilla decimocuartos en la clasificación (4-8), el domingo siguiente tocará rendir visita al Casademont Zaragoza (15º, 2-9 idéntico al de los hombres de negro) y siete días después jugará en la cancha del Urbas Fuenlabrada (13º, 4-7). En definitiva, un mes de diciembre repleto de exigencia en la competición doméstica y al que hay que sumar los dos duelos de la Basketball Champions League ante la Fortitudo Bolonia. Para salir airoso de él, Mumbrú necesitará la mejor versión de sus jugadores y que la fortuna ponga también algo de su parte y le permita, al menos, contar con su renovada rotación al completo, un lujo del que apenas ha podido disfrutar desde el amanecer del presente ejercicio baloncestístico.