Lejos de limitar su aplicación a los procesos más técnicos de grandes empresas, la IA está conquistando cada vez más espacio en actividades creativas. Uno de estos campos es el del diseño y decoración de interiores. Si hasta el momento, cuando se deseaba dar vida y carácter con estilo a cualquier espacio, ya fuera una vivienda, un centro de trabajo o un local público, se recurría a los interioristas con la confianza puesta en que de su cabeza iba a salir el diseño más adecuado para el lugar en cuestión, en la actualidad estos profesionales cuentan ya con la inteligencia artificial como gran aliada a la hora de facilitar y acelerar los procesos creativos.

La aplicación de la IA a la creación de espacios es una tendencia emergente que está cambiando la forma de concebirlos. Según algunos estudios a nivel internacional, más de un 70% de los profesionales interioristas cree que la inteligencia artificial puede potenciar su creatividad y más de un 80% reconoce utilizarla de forma regular en el ejercicio de su tarea. Pero siempre primando el co-diseño o la co-creación. La máxima debe ser que ayude pero no que diseñe por el profesional. Que sea un valor añadido. Que el diseñador aporte la creatividad y el criterio estético y espacial y que la IA se encargue de explorar todas las opciones posibles transformándolas en algo visual.

Las escuelas de interiorismo cada vez tienen más presente la IA en sus distintas ofertas. En sus programas se estudia como una herramienta integrada en el proceso de diseño que puede crear múltiples moodboards o composiciones visuales que pueden reunir desde imágenes hasta tipografías que transmitan la atmósfera o el estilo que se le quiera dar a un proyecto o renders que a modo de animación muestren al cliente cómo podría quedar un espacio.

También cómo puede ayudar en las presentaciones para los clientes y cuál es el impacto que la aplicación de la tecnología tiene en el trabajo interiorista teniendo en cuenta que siempre será un complemento al proceso creativo en manos de un profesional.

Una imagen de un salón de una vivienda. Magnific

Relación con el cliente

Quien realmente conoce lo que el cliente desea para que el espacio sobre el que se vaya a trabajar sea único es el profesional interiorista. Carlos Rubio, director de la escuela madrileña de diseño Insenia, explica que “el cliente, sea una familia, un emprendedor o una gran cadena hotelera, no paga para que el diseñador hable con un ordenador y pase 20 horas a la semana modelando en 3D. Sus horas se rentabilizan mucho mejor diseñando la estrategia, entendiendo la filosofía del negocio o el estilo de vida de la familia y creando soluciones reales que conviertan un espacio en una experiencia memorable y funcional. La tecnología no nos está sustituyendo, nos está obligando a ser más humanos”.

Una de las principales ventajas de la inteligencia artificial es su capacidad para analizar un gran volumen de información y esto, en el ámbito del interiorismo, se traduce en que puede estudiar desde las preferencias y los gustos del cliente hasta las necesidades desde el punto de vista de la funcionalidad incluso teniendo en cuenta los hábitos de vida de una persona o familia si el campo de trabajo es una vivienda. En base a una combinación de planos, imágenes del espacio y una descripción de lo que se desea, las plataformas de IA que se utilizan para el diseño pueden ofrecer múltiples opciones de estilos, materiales, colores, la mejor distribución de mobiliario o incluso la mejor manera de aprovechar la luz natural. Porque si la sostenibilidad ya era un criterio importante a la hora de acometer proyectos de interiorismo, la inteligencia artificial puede, analizando los datos de consumo energético de un espacio, ayudar a elegir las opciones que lo reduzcan.

Decoración en tendencia. Freepik

Copiar diseños

En el otro plato de la balanza están las preocupaciones y retos que a los profesionales del sector les plantea la rápida implantación de la IA, empezando por caer en la tentación de considerar que una imagen generada mediante esta técnica equivalga a un proyecto completo para el diseño de un espacio. De hecho, el Consejo General de Colegios Oficiales de Decoradores y Diseñadores de Interior tiene claro que la utilización de la IA y cualquier posible regulación deben pasar por tener muy presente el carácter creativo y técnico de la profesión por encima de todo.

¿Puede ocurrir que la IA repita modelos de diseño entre unos proyectos y otros? Los interioristas advierten de que es una posibilidad real teniendo en cuenta que tiende a reproducir patrones que ya tiene aprendidos, con lo que podría generar espacios que se diferencien muy poco entre unos y otros. Aquí es donde, una vez más, lo que cuenta es la dirección creativa del profesional. Y su criterio y buena relación con el cliente para que entienda que lo que la IA está ofreciendo es únicamente una aproximación a lo que puede ser el diseño final de su espacio.

Cama recién hecha en un dormitorio con decoración minimalista SIRAPHOL SIRICHARATTAKUL

Porque una cosa es lo que la IA ofrezca desde la pantalla de un ordenador y otra lo que, con ese material, pueda desarrollar el interiorista. Como Carlos Rubio explica, “una máquina jamás podrá ponerse el caso e ir a la obra para comprobar que la ejecución es perfecta, ni visitará el taller del ebanista para verificar con sus propias manos la calidad de los acabados de un mueble a medida. Tampoco sabrá ajustar in situ el tono exacto de una pintura atendiendo a cómo incide sobre ella la luz natural real de ese espacio en concreto”.

A la pregunta de si la IA puede quitar el trabajo a los interioristas quizá haya respuestas dispares. La de Rubio es que “sí, y de hecho lo está haciendo. Si el fuerte del interiorista no es la creatividad ni la estrategia, sino simplemente manejar programas de ordenador para crear imágenes virtuales, esos servicios accesorios ya los hace una máquina en segundos. Pero esto, lejos de ser una amenaza, es el mayor impulso que ha vivido nuestra profesión”.