La final de la FIBA Europe Cup que enfrenta este miércoles al Surne Bilbao y al PAOK se comenzará a jugar en Miribilla antes del salto inicial. Los hombres de negro deberán remontar los seis tantos con los que los griegos les superaron en Salónica y, por ello, el club vizcaino ha dispuesto todo para que su afición empiece a calentar el ambiente en una previa que se parece mucho a la de la temporada pasada. Esa que tan bien funcionó.
Así, dos horas antes del encuentro, a las 18.00 horas, la explanada del Bilbao Arena volverá a llenarse de música y actividades, con el baloncesto como protagonista, como no podía ser de otra manera, en una Fan Zone que dinamizará los aledaños del recinto hasta el momento de entrar.
Un DJ sobre un coche para bailar, palomitas gratis para picar, una gran barra para beber y una carpa con canastas para demostrar la efectividad de tiro. Pero la joya de la corona de la Fan Zone será un camión de juegos de realidad virtual.
Entradas agotadas: 10.000 almas
En total, serán 10.000 las personas que animarán al Surne Bilbao en su intento de conquistar su segundo título europeo y, además, hacerlo de forma consecutiva. Tal es la expectación por verlo in situ, que todas las entradas para la final de Miribilla se vendieron en apenas 10 minutos.
Pero cabe destacar que ese espacio no solo estará habilitado para los afortunados con entrada para el partido, sino que cualquier aficionado podrá disfrutar del ambiente previo a la tercera final europea del Bilbao Basket.
De hecho, pillará bastante cerca a todos aquellos que verán el último encuentro de la FIBA Europe Cup a través de la pantalla gigante que se colocará en el frontón Bizkaia, a escasos metros de la zona cero. Una buena alternativa que será totalmente gratuita y que dará lugar a 2.000 seguidores que se quedaron sin asiento en el Bilbao Arena.
500 griegos en Bilbao
Los seguidores del PAOK también compraron todas las localidades disponibles en el sector visitante del pabellón de Miribilla. De esta forma, habrá medio millar de griegos por las calles bilbainas. Más o menos el mismo número que el curso pasado se plantó también en el botxo.
Entonces, aunque el temor fue que convirtieran los aledaños del pabellón en un pequeño infierno, como suelen hacer en Salónica, la afición del PAOK se comportó de forma ejemplar e incluso algunos de ellos se mezclaron con los seguidores de los hombres de negro en la Fan Zone. Como debe ser.