Yeray Álvarez está de vuelta. Después de que el pasado jueves terminase la sanción de diez meses que le impuso la UEFA tras dar positivo en un control antidopaje en la ida de las semifinales de la Europa League ante el Manchester United (0-3), el de Barakaldo ha sido incluido por Ernesto Valverde en la convocatoria del Athletic para el partido ante el Getafe de este domingo.
El central, que desde hace dos meses se ha podido entrenar con sus compañeros en Lezama, está en condiciones de reaparecer en el mismo campo en el que jugó su último partido con el Athletic antes de ser sancionado. Fue el 15 de mayo, también contra el Getafe (0-2), un encuentro correspondiente a la trigésimo sexta jornada de LaLiga. Una semana después conocería que había dado positivo, poco antes de acabar el curso.
A la espera de ver si Txingurri le concede algunos minutos, Yeray vuelve a sentir el cosquilleo en el estómago por jugar un partido oficial como rojiblanco (lleva 257) tras muchas semanas alejado de la competición. Ejercitándose en el gimnasio y siendo uno más en la dinámica del Derio de Tercera RFEF que entrena Iker Muniain.
Yeray, que durante el tiempo de sanción no ha cobrado el sueldo, tiene nueve partidos por delante para dejar su impronta. A sus 31 años, después de diez temporadas en el primer equipo, acaba contrato en junio. Todavía tiene fútbol que dar y ha demostrado una gran resiliencia, la misma que mostró a las puertas de cumplir 22 años, cuando se encontró con un diagnóstico difícil de digerir por cualquier persona. Un cáncer testicular quiso apartarle de la práctica del fútbol y condicionar su vida, pero ni con una recaída de por medio pudo lograr su propósito esa enfermedad