Cazorla, un talento atemporal
El asturiano, emblema del Oviedo a sus 41 años de edad, suma más de dos décadas de carrera profesional y puede convertirse en el goleador más veterano en la historia de LaLiga
El talento nunca se agota. Siempre esta ahí. Fe de ello puede dar el Oviedo al contar en sus filas con un experimentadísimo Santi Cazorla (Lugo de Llanera, 13-XII-1984), símbolo y emblema del club asturiano al que se le sigue cayendo la calidad de los bolsillos a sus 41 años de edad y que estará en condiciones de enfrentarse al Athletic mañana en el Carlos Tartiere. En la máxima categoría del fútbol estatal vuelve a dar clases de fútbol cada vez que tiene la oportunidad de comparecer sobre el verde uno de esos futbolistas por los que merece la pena pagar una entrada.
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Solo el irremediable desgaste físico fruto del paso de los años limita las apariciones del referente y capitán carbayón, quien firmó en 2023 por un Oviedo al que ha calificado en incontables ocasiones como el equipo de su vida y que competía entonces en la Liga Hypermotion. Su devoción por el conjunto asturiano, donde se formó como jugador sin llegar a debutar con el primer equipo al poner rumbo al filial del Villarreal en 2003 para hacer carrera e historia en la propia entidad castellonense, Recreativo de Huelva, Málaga, Arsenal y Al Sadd de Qatar, le llevó a firmar un contrato con su amado Oviedo en 2023 cobrando el salario mínimo profesional permitido por LaLiga, cediendo sus derechos de imagen y acordando que el 10% de la venta de sus camisetas se destinara a la cantera del club.
Campeón de la Eurocopa con España en 2008 y 2012, así como de la FA Cup en 2014 y 2015 con un Arsenal con el que conquistó también tres Supercopas (2014, 2015 y 2017), amén de las dos Copas Intertoto que ganó con el Villarreal (2003 y 2004) y los seis títulos sumados en su última aventura internacional con el Al Sadd entre 2020 y 2023, Cazorla, parte de la generación dorada del fútbol español, brinda al Oviedo el epílogo de una brillante carrera con el deseo de lograr la permanencia en Primera División. No es un desafío ni mucho menos sencillo para el excelso centrocampista ambidiestro de gran calado en el mundo del fútbol, puesto que el cuadro carbayón figura como colista a siete puntos de la salvación con un partido menos disputado.
Su granito de arena trata de aportar a la causa colectiva Cazorla, con fases de mayor y menor protagonismo a lo largo de un curso en el que ha contado en distinta medida para Veljko Paunovic, Luis Carrión y actualmente Guillermo Almada, el tercer entrenador que se ha sentado esta campaña en el banquillo local del Carlos Tartiere, donde demandan al veterano técnico uruguayo más minutos de juego para un Cazorla que fue capaz de cambiar el signo del partido ante el Girona dos semanas atrás saliendo desde el banquillo. Se echó el equipo a la espalda el futbolista asturiano como hizo el pasado curso en el play-off de ascenso a Primera División para facilitar que el Oviedo se reencontrara con la victoria cuatro meses después.
En cada aparición en el campo sigue dejando constancia de una clase descomunal Cazorla, que supera las dos décadas de carrera profesional tras dejar atrás la grave lesión que sufrió a principios de 2017 con el Arsenal en el tendón de Aquiles derecho, infectado por bacterias que devoraron hasta 8 centímetros del tendón y que casi le causan la amputación. “Si consigues volver a caminar con tu hijo por el jardín, date por satisfecho”, llegó a comentarle un médico por aquel entonces a Cazorla, quien batalló en silencio con el anhelo de alargar una carrera que casi una década después continua su curso.
Un récord a su alcance
Convertido esta misma campaña en el octavo futbolista que disputa un partido de Primera División con 41 años en toda la historia del campeonato, el cuarto jugador de campo, el de Lugo de Llanera, localidad ubicada a apenas once kilómetros de Oviedo, tiene al alcance de la mano un récord que batiría mañana en caso de ver portería ante el Athletic, rival contra el que no pudo jugar por lesión en la primera vuelta.
A un tanto de erigirse en el goleador más veterano en la historia de LaLiga se encuentra no en vano Cazorla. Solo hay dos jugadores que marcaron con 40 años: Jorge Molina (40 años y 15 días) y Donato (40 y 138), por lo que en caso de volver a marcar en el campeonato de la regularidad antes de colgar las botas el asturiano rebasaría sobradamente dichos registros. Sería, además, su primer gol en liga después de un lustro, pues el último tanto de Cazorla, un talento atemporal, lo firmó el 13 de julio de 2020 en un Villarreal-Real Sociedad.
