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Unai ElgezabalFutbolista del Levante

“Quién nos iba a decir a Lekue y a mí en el Danok Bat que jugaríamos en contra en Primera y siendo capitanes”

Unai Elgezabal (Urduliz, 25-IV-1993) atiende a DEIA en el estadio del Levante a las puertas de estrenarse este domingo en San Mamés jugando ante el Athletic

“Quién nos iba a decir a Lekue y a mí en el Danok Bat que jugaríamos en contra en Primera y siendo capitanes”Markel Fernández

En el Ciutat de València, unas pocas horas antes de atreverse a cocinar una paella valenciana en un compromiso con el Levante, Elgezabal cierra su primera semana de entrenamientos con el grupo después de haberse lesionado en la rodilla contra el Athletic a finales de noviembre y de tener que pasar por el quirófano.

La primera pregunta es obligada. ¿Cómo tiene la rodilla?

Muy bien. Desde el primer momento de la operación, que fue el 2 de diciembre, el proceso ha sido muy favorable, trabajando mucho en el día a día y ahora mismo ya estoy prácticamente recuperado. Digo prácticamente porque todavía no he entrado en convocatoria, pero ya estoy a las órdenes del míster para lo que necesite y podría competir sin problema.

En San Mamés, además, le espera la familia. Que estará con ganas de verle…

Sí, están con muchas ganas. Obviamente es un partido especial para mí, para mi familia y estoy con ganas de competir allí.

¿Sabe cuántos irán a verle?

No sé exactamente, pero tengo a mucha gente pendiente de entradas (se ríe). A ver si puedo conseguir para todos…

¿Qué va a suponer para sus seres queridos que usted juegue en San Mamés?

Será especial. Cuando sale el calendario lo primero que haces es ver dónde debutas y luego cuándo juegas en San Mamés. Y será especial no solo para mí, para toda la familia, que me lleva siguiendo toda la trayectoria, todos estos años hasta llegar a Primera División y que ahora tienen la oportunidad de verme jugar contra el Athletic y en casa.

Lo que fue casualidad es que jugara por primera vez contra el Athletic el pasado mes de noviembre y se tuviera que ir lesionado en el descanso. No sería fácil para usted, ¿no?

Fue complicado. Y lo fue porque en ese momento necesitábamos ganar. El Athletic también venía en una situación en la que necesitaba sumar y las sensaciones no fueron buenas, sobre todo a nivel colectivo. Más allá de la derrota lo peor fueron las sensaciones, lo que transmitió el equipo; y además lo que pasó, que me lesioné y tuve pedir el cambio al descanso.

¿Qué sintió?

Antes del descanso, quedando unos cuatro o cinco minutos, sentí que me había roto. Por no perjudicar al equipo en cuanto a las ventanas de cambio y tal intenté aguantar hasta el descanso. Fue complicado porque dejé al equipo perdiendo.

Además, aquella derrota supuso la destitución de Julián Calero, un técnico muy importante en su carrera deportiva.

Sí, y no solo a nivel profesional, también a nivel personal. Yo empecé a competir de su mano en el Burgos hace muchísimos años, en una situación personal complicada, y él hizo que me sintiera una persona muy importante. Estuve tres años con él en el Burgos y fueron tres años espectaculares. En el primero subimos a Segunda y los dos años en esa categoría fueron muy bonitos. Se marchó en 2023 al Cartagena y en 2024 le fichó el Levante y tuve la oportunidad de venir con él a un proyecto bonito como es este del Levante.

¿Qué se encontró a su llegada?

Un club ambicioso, un club que aspira a jugar en Primera División. El año pasado fue un año espectacular a nivel individual y a nivel colectivo, al que le pusimos la guinda del pastel con el ascenso. Con Calero he vivido muchos momentos, muchas experiencias muy positivas y la verdad que es un entrenador muy especial para mí.

Antes ha dicho que cuando fichó por el Burgos atravesaba por un momento complicado. Explíquese.

Venía de muchos años complicados a nivel deportivo, sin tener esa continuidad que todo jugador aspira a tener. A nivel personal también estaba viviendo mis primeras experiencias jugando fuera de casa, viviendo solo… y muchas veces no es fácil. Están en el fútbol profesional y en ese momento, después de jugar en Segunda División, tienes que tomar una decisión a veces complicada, que es dar ese paso atrás de volver a Segunda B. Aunque yo siento que fue un paso adelante por todo lo que conllevó a nivel personal y profesional. En ese momento Calero me tendió la mano y después he tenido la oportunidad, a través del trabajo, de tener la trayectoria que he tenido. Con Calero he vivido las etapas más bonitas a nivel personal y profesional.

Por todo lo que cuenta, no debió ser fácil vivir de primera mano la destitución de Calero.

No. Y sobre todo porque él pagó los platos rotos. Que es lo que pasa en el fútbol, pero no estábamos bien a nivel colectivo en cuanto a resultados ni en cuanto a sensaciones. No es nada agradable que despidan a un entrenador, obre todo porque es un indicador de que no estás haciendo bien las cosas a nivel deportivo. Fue difícil, pero bueno, es parte del fútbol y tenemos que aceptarlo y afrontarlo.

A nivel personal, después de mucho tiempo persiguiéndolo, por fin pudo debutar en Primera División el pasado mes de agosto, con 32 años.

Ha sido un camino largo, de mucho trabajo. La recompensa llegó con 32 años, pero yo me siento en un momento muy bonito a nivel profesional y personal.

No ha sido un camino sencillo...

Cuando bajé de Segunda a Segunda B en lo único que pensaba en ese momento era en volver al fútbol profesional otra vez, en intentar subir con el Burgos a Segunda. Creo mucho en el trabajo, en la mejora diaria, y todo eso me ha llevado a poder disfrutar de donde estoy ahora. Es la recompensa al trabajo de muchos años atrás. Hay gente que tiene la oportunidad de debutar muy pronto, pero a mí me ha llegado con 32 años. Y estoy muy orgulloso de haberlo conseguido, que no es fácil y no todo el mundo tiene esa posibilidad.

¿Pensó que nunca se daría el momento de jugar en Primera?

Nunca he pensado en el largo plazo, pero la ilusión y la ambición de poder aspirar a lo más alto siempre han estado ahí. Ya te digo, siempre me he centrado mucho en los proyectos deportivos en los que he tenido la oportunidad de estar. Cuando vine al Levante sabía que venía a un gran club, a un club importante que tenía esa ambición y esas ganas de volver a Primera. Para mí también era dar un paso adelante. Se dio el ascenso y ahora mi ambición es estar muchos años en Primera. Siempre hay que mirar hacia adelante.

Llegó a Lezama desde el Danok Bat y lo hizo con Iñigo Lekue. Ambos jugaron en el Basconia en la temporada 2012-13. Como a Primera, también llegó al Athletic en una edad poco habitual.

De pequeño ves que hay chavales de tu edad que van a Brunete o a otros torneos y siempre tienes esa ilusión. El Athletic allí es lo más grande a nivel deportivo y también tienes esas raíces de la familia, que es del Athletic. Y estando en el Danok hicimos un último año espectacular y tuve la oportunidad de ir a Lezama con Lekue. Jugamos un año en el Basconia y el dio pasos agigantados, subió al Bilbao Athletic y mira ahora…

Un futbolista que siempre está en el disparadero, haga lo que haga. Se es muy injusto con él, ¿no cree?

Para mí, muy injusto. Entiendo que el Athletic y la afición estén acostumbrados a la máxima exigencia. Eso implica una mayor exigencia también. Pero Lekue lleva más de diez años en el primer equipo y eso hace ver que su rendimiento es muy bueno. Aquí nadie regala nada y si lleva tantos años en el Athletic es por algo. Muchas veces se habla poco de él porque ha sido la segunda, la tercera o la cuarta opción, pero cuando ha tenido que dar el do de pecho lo ha dado y su rendimiento, para mí, ha sido más que notable. Es una persona de club, de la casa y nadie le ha regalado nada. Si está ahí, además como uno de los capitanes, será por algo. Para mí es un grandísimo jugador.

Después de aquella temporada en el Basconia separaron sus caminos. Usted se quedó en el equipo de Basauri antes de salir cedido a la Cultural de Durango e iniciar una nueva etapa lejos de Lezama. ¿Cómo recuerdo aquello?

Fue complicada la etapa en el Basconia porque tuve la lesión en los tobillos, una fractura que no me permitió tener continuidad. Tengo esa espinita clavada porque cuando estuve allí siento que no lo disfruté por las lesiones. Fue un poco un jarro de agua fría, pero también me lo tomo como un aprendizaje. Hay otras formas de llegar al fútbol profesional, no solo a través del Athletic. Hay mucha vida fuera y diferentes trayectorias y caminos. Cuando jugamos aquí en noviembre contra el Athletic, Lekue y yo hicimos una reflexión. Y es que quién nos iba a decir que estando en el Danok hace más de 10 años íbamos a estar ahora aquí en el Ciutat de València jugando en contra y los dos como capitanes de dos equipos de Primera División. Fue un orgullo para los dos.

Sí es verdad que cuando llegó a Lezama, ese mismo verano disputó un amistoso a las órdenes de Marcelo Bielsa.

Sí, pero es un poco anecdótico. Todavía estás muy verde y son oportunidades preciosas que lo único que quieres es disfrutarlas y aprender de todo. Pero salvando las distancias, creo que era una mentira como quien dice hacerte ilusiones porque las diferencias eran grandes. Ellos estaban con una exigencia muy alta a nivel profesional y yo todavía estaba en ese proceso de aprender, de curtirme como jugador. Pero ya te digo que fue una experiencia súper positiva.

Cambiando un poco de tema, el partido contra el Athletic es una especie de final para los dos equipos, que llegan muy necesitados.

Nosotros vamos a San Mamés con la ambición y las ganas de sumar tres puntos, de hacer un partido de tú a tú. Ahora mismo tenemos que sumar cada fin de semana, mirar a corto plazo. Me tengo que evadir un poco de si es o no bueno para ellos seguir en Copa.

La otra lectura es que al Athletic le podría suponer un espaldarazo anímico. No creo que eso les ayude a ustedes…

Sí, aunque también tendrán algo más de cansancio. Aunque vimos que hicieron rotaciones. Creo que a ellos les ha venido bien anímicamente ganar, porque siempre en cualquier competición lo que quieres es ganar. Pero yo desde mi punto de vista, como rival, solo pienso en cómo se les puede ganar.