El Athletic crece hasta semifinal de Copa
Con un once inicial plagado de suplentes, se repone en un partido disputado a sus errores, uno de padilla y otro de Jauregizar de penalti, y ya está en las semis de copa
Que la prioridad del Athletic es la liga, algo que Ernesto Valverde ha venido repitiendo hasta la saciedad a lo largo de la presente campaña, es un hecho. Pero llegados a estas alturas de la temporada, con el equipo solo tres puntos por encima del descenso, lo es más. Por si había alguna duda, ya se encargaron de dejarlo bien claro el presidente, Jon Uriarte, y el director general de fútbol, Mikel González, en una extensa comparecencia ante la prensa el martes, en la previa de la visita del conjunto rojiblanco a Mestalla para disputar los cuartos de final de Copa. Y como quiera que Valverde es un empleado más del club, no le quedó otra que hacer suyo el mensaje de los que mandan. Ahora, una cosa es poner una alineación determinada y otra pensar que se tira la Copa. ¿O acaso alguien pensaba que los titulares de anoche no iban a dejarse la piel en Mestalla?
Quizá una de las lecturas que se pudo hacer de la alineación que presentó el técnico para disputar un partido tan importante como el de ayer, especialmente para un equipo con la tradición copera del bilbaino, podía ir por ahí, pero los partidos hay que jugarlos y nunca se sabe. La otra es que puestos a que los mejores, los que han marcado diferencias en numerosas ocasiones hasta la fecha, no terminan de funcionar, para qué desgastarlos en exceso. ¿Que la cosa no va a funcionar con los habituales? Pues oportunidad para los que menos han jugado. Quizá la duda que se extrae de lo vivido anoche en Mestalla es si alguno de ellos no habría podido participar más hasta la fecha. Bueno, habrá que pensar que nunca es tarde si la dicha es buena.
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El equipo, con varios jóvenes casi inéditos como Selton Sánchez, o un debutante en la línea defensiva como Iker Monreal, al que le tocó estrenarse después de once suplencias con el primer equipo, además de varios poco habituales, dio la cara. Se adelantó en el marcador, tuvo más o menos bajo control al Valencia y le terminó dando la puntilla en el tiempo de descuento de la segunda mitad. En definitiva, que el Athletic, al que se le dio por muerto, está muy vivo.
De lo contrario no se explica que vaya a jugar de nuevo las semifinales de un torneo como la Copa. Lo hará por sexta vez en siete temporadas, toda vez que solo se ha perdido las de la pasada campaña, cuando cayó en octavos contra Osasuna.
Claro que para que eso sucediera a la tropa de Valverde le tocó sufrir y luchar contra los elementos, propios y ajenos, pero especialmente propios.Es la tónica de una temporada de locos.
Porque da igual quién juegue, cómo lo hagan o el rival que esté enfrente. El Athletic tiene una predisposición enorme a pegarse continuamente tiros en el pie que le dificultan en exceso el cumplimento de sus objetivos y en Mestalla volvió a jugar con fuego.
Después de adelantarse en el marcador, de lograr lo más difícil, pues si algo le estaba costando al conjunto rojiblanco era generar peligro en torno a la portería rival, para lo que contó con la inestimable ayuda de Umar Sadiq, la ventaja únicamente le duró nueve minutos. Los que fueron entre el gol en propia puerta y el fallo de Alex Padilla que tuvo de nuevo como protagonista, esta vez de manera voluntaria, al delantero del Valencia. Ya se sabe que las alegrías duran poco en casa del pobre.
Ese fue el primer tiro en el pie, con el que se empezó a temer lo peor, pues el Valencia cogió impulso en los diez minutos finales del primer acto. Rebajados los nervios, a la vuelta de vestuarios los cambios dieron más consistencia al Athletic, que se encargó de ponerle más picante al partido con un nuevo fallo. Esta vez de Mikel Jauregizar desde los once metros. Por fortuna, el muerto fue capaz de revivir e Iñaki Williams metió al Athletic en unas nuevas semis de Copa.
