No pudo ser. El Athletic sigue pendiente de una asignatura que no acaba de superar cuando compite en la Champions y a la tercera tampoco pudo ser para superar la liguilla en la máxima competición continental. No lo hizo en la campaña 1997-98, tampoco en el curso 2014-15 y en esta ocasión se repitió la misma historia pese al cambio de formato.

Lo mejor: Un primer acto ofensivo que hizo soñar con la clasificación

No todo lo que bien empieza acaba de la misma manera. Un partido de fútbol se compone de muchos partidos a lo largo de su transcurso y cuando se compite en la Champions es necesario imponerse en todos ellos si se quiere optar a los tres puntos. El Athletic ganó varios de esos mini partidos en el primer tiempo, pero no fue suficiente para evitar su despedida de la competición. La presión alta en bloque dio el premio que buscaba el colectivo de Ernesto Valverde, que imprimió un alto ritmo que pilló al Sporting de Portugal con el pie cambiado.

Una muy buena puesta en escena que propició el tanto de Oihan Sancet, el tercero suyo en lo que va recorrido de curso y el más tempranero firmado por el Athletic en sus ocho partidos de la Champions. Los leones encajaron poco después, pero tuvieron la capacidad de reacción para seguir a lo suyo, lo que generó el tanto de Gorka Guruzeta, que lo fabricó desde el robo de balón a Reis para progresar y cuyo primer disparo dio en el palo. No falló en el segundo. El donostiarra pude decir que probablemente haya sido el rojiblanco más regular en el torneo.

Lo peor: Las desconexiones defensivas que no se corrigen

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Este Athletic es incorregible. Conoce sus lagunas defensivas y nos las soluciona, lo que genera su punto de incredulidad en la masa social. El primer gol del Sporting de Portugal es una muestra de esa debilidad, ya que los rojiblancos encajaron el primer tanto en un córner, en una acción a balón parado, y que remató con cierta facilidad el central Diomande después de que Unai Simón dudara y se quedara a media salida. Un golpe que obligó de nuevo a los leones a reaccionar.

El Athletic marchó al descanso con ventaja en el marcador, pero no la supo mantener. Quizá porque el partido comenzó a torcerse con la lesión de Sancet, que tuvo que retirare a los 50 minutos de juego, lo que obligó al técnico retocar su idea. Los leones, entonces, bajaron un pelín su nivel, un mini partido que perdió, y el equipo lisboeta ganó metros. Las sensaciones no invitaban a nada bueno, tanto que Trincao, un ex del Barcelona, hizo el 2-2. Fue el principio de un Athletic al que le faltó recursos de Champions.