El Athletic salió dañado de su visita a Montilivi, un campo que precisamente no se le da bien, ya que en sus seis comparecencias solo ha ganado en una, ha empatado en otra y ha perdido en cuatro, la última el sábado, en un encuentro nefasto del colectivo de Ernesto Valverde, al que le penalizó sus debilidades en las dos áreas. Se conoce la sangría que le sacude la presente temporada en la faceta defensiva, ya que encadena 18 encuentros consecutivos sin dejar la puerta a cero, una vía de agua que se detecta también en la versión ofensiva, una vez que el conjunto rojiblanco suma 313 minutos sin batir la meta rival. La última ocasión se remonta al duelo en Vallecas ante el Rayo, cuando Iñaki Williams acertó nada más arrancar la segunda mitad para firmar el 1-1 que a la postre fue definitivo, pero desde entonces la sequía anotadora es preocupante, con tres enfrentamientos consecutivos de los leones faltos de gol que se han saldado con tantas derrotas –el partido de vuelta de la semifinal de Copa con la Real Sociedad (1-0), ante el Barça (0-1) y en la visita al Girona (3-0) en liga–, un mal que complica sus opciones de luchar por una plaza europea cuando restan diez jornadas ligueras, 30 puntos en juego, por delante.

Una debilidad goleadora que coincide con el mal momento a nivel personal que padece, junto a otro buen número de compañeros, Gorka Guruzeta (Donostia, 12 de septiembre de 1996), al que no solo se le ha mojado la pólvora, sino que también ha perdido un impacto sustancial en el juego en los últimos cuatro compromisos, con el lamento añadido de la increíble oportunidad que desperdició el sábado en el primer balón que tocó a los tres minutos del segundo acto, cuando con todo a favor, tras un remate de cabeza inicial de Laporte y un despeje defectuoso del local Arnau, no fue capaz de superar a Gazzaniga, que agradeció el disparo mal dirigido por el delantero rojiblanco, que veinte minutos después recibió un gran servicio de Iñigo Ruiz de Galarreta que cabeceó, pero el meta del Girona sacó una mano para enviar el balón a córner. Fue la tarde del no para el Athletic y para Guruzeta, quien sufrió su segunda suplencia consecutiva en lo que se puede leer como un toque de atención de Valverde, que, al igual que ocurriera en el partido anterior frente al Barça en San Mamés, apostó en Girona de inicio por Iñaki Williams como su hombre más adelantado.

Guruzeta, que suma un total de 44 goles en sus 171 partidos oficiales como león, se ha estancado en sus prestaciones desde que firmara el doblete ante el Elche cinco encuentros atrás. No estuvo fino posteriormente en el compromiso de Vallecas en un duelo trabado frente al Rayo para el Athletic que igualó Iñaki Williams, y cuatro días después cuando el colectivo de Valverde se jugaba en Anoeta el billete para la final de Copa el donostiarra pasó totalmente desapercibido, hasta el punto de que el entrenador prescindió del concurso del pichichi del equipo con el 0-0 en el marcador y con la necesidad imperiosa de hacer gol, una decisión que sorprendió por el momento en que se produjo y por el cariz que había tomado la semifinal, que sentencio la Real Sociedad con un penalti más que dudoso. La mala versión de Guruzeta le llevó a la suplencia en el choque en San Mamés con el Barça, en el que compareció a falta de veinte minutos, y el sábado en el Montilivi, cuando saltó al verde a vuelta de vestuarios en el lugar de un intrascendente Robert Navarro, segundo máximo goleador del Athletic, que ha perdido punch de manera llamativa y que enlaza siete partidos sin marcar.

El Athletic espera al mejor Guruzeta, cuya cuenta anotadora se eleva a trece dianas en el cómputo total de todas las competiciones –seis de ellos en liga–, para esta última tacada de diez partidos, que comienza el domingo frente al Betis y cuyo resultados puede definir un poco más el objetivo de los leones en lo que resta de curso, y el propio futbolista busca su versión más aplicada en un momento en el que el conjunto rojiblanco requiere de todo el poderío ofensivo de sus delanteros, del que precisamente no presume, porque no ha visto puerta en diez de los 28 duelos de liga, el 36% del total, una estadística que le sanciona.