De mal en peor. El caminar del Athletic en la liga se está convirtiendo en un auténtico suplicio recorridas ya 21 jornadas, con el agravante de que solo ha sumado un punto de los últimos 15 posibles, una estadística que mano hace más proyectar la foto del conjunto rojiblanco a día de hoy y en la cual predomina el negro sobre todo más coloridos.
Lo mejor: La inspiración goleadora de Robert Navarro y casi nada más
Joaquín Caparrós, exentrenador del Athletic y del Sevilla entre otros equipos, presenció en directo el partido en el Sánchez Pizjuán y probablemente son muchos en el entorno rojiblanco una de las perlas que dejó el utrerano en una de sus ruedas de prensa. Una de ellas fue aquella expresión, como técnico sevillista, que soltó tras un Sevilla-Real Madrid: “En el fútbol se pasa en cinco minutos de puta a monja”. El Athletic puede dar fe de ello, después del subidón que generó su victoria en Champions ante el Atalanta, pasadas 72 horas llega un bajón en toda regla con la pobre imagen que ofreció en un partido clave en liga y en el que pocas positivas debió sacar.
La única quizá sea la inspiración goleadora de la que presume Robert Navarro que marcó el pasado miércoles en Bérgamo y ayer repitió en el Sánchez Pizjuán, con el detalle que ha batido al Sevilla en los dos partidos en los que se ha enfrentando al cuadro hispalense, que no lo quiere ver ni en pintura. El extremo, sin hacer un gran encuentro, no se escondió y quiso aportar músculo ofensivo, como así lo sentenció al empujar al fondo de la red un remate de Urko Izeta, uno de los pocos leones que se salvaron en su primera titularidad en liga. El de Aia no lo está pasando bien por ese escaso protagonismo que tiene, pero así y todo ayer sumó casi una hora en la que demostró que sí puede ser válido en este Athletic que no está sobrado precisamente de pólvora para atacar la meta contraria.
Lo peor: El cúmulo de debilidades que elevan la angustia clasificatoria
Parte del mundo athleticzale estará pendiente de los campos en los que hoy compiten los conjuntos que están por debajo de los leones en la tabla, ya que alguno de esos resultados puede complicar un poco más su preocupante situación clasificatoria. El Athletic se acostó ayer a cinco puntos del descenso y hoy se podría acostar a tres en caso de que el Deportivo Alavés supere al Betis en Mendizorrotza, al mismo tiempo que debería esperar también al Girona-Getafe de mañana, que tiene su incidencia. Una angustia que el colectivo de Ernesto Valverde, que en esta ocasión no dio con la tecla ni le funcionaron sus movimientos a lo largo del encuentro, se ha ha ganado por deméritos propios, porque es injustificable que solo haya sido capaz de sacar un empate en los últimos cinco compromisos, en los que ha coleccionado cuatro derrotas.
El Sevilla, un equipo en decadencia a causa de la crisis institucional que padece, sacó los coloretes al Athletic, lo que duele más ente su gente, a la que le cuesta digerir lo que le está sucediendo al conjunto rojiblanco en esta liga, donde es un flete atrás, ya que, desde que sellara tablas ante le PSG sin moverse el marcador, ha encajado la friolera cifra de veinte goles en solo nueve partidos, que se explica en las debilidades defensivas y en errores personales e inexplicables, como el que cometió Yuri Berchiche, con unas manos evitables y propias de una decisión injustificable para un futbolistas de su veteranía y recorrido profesional. A ello, se suma las desconexiones colectivas durante varias fases del encuentro, que delatan la inestabilidad futbolística de un equipo que, utilizando un término culinario, no se sabe si es carne o pescado cuando se expone en el tapete verde.