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Ganar al Celta o decir adiós a Europa

El Athletic juega sin margen para el error en San Mamés ante un Celta en caída libre, que viaja sin Aspas

Ganar al Celta o decir adiós a EuropaBORJA GUERRERO

En ocho días se resuelve todo. Quizá no cuál de los seis equipos que aspiran a la séptima posición se impone, eso podría incluso decidirse en la última jornada habida cuenta el escaso margen en que todos ellos se mueven, pero en las tres citas previas, la inminente, la que se celebrará en medio de la próxima semana y la correspondiente al siguiente fin de semana, se irá conociendo la identidad de los que quedan descartados. En otras palabras y desde la perspectiva del Athletic, el asunto es bien sencillo: debe ganar al Celta si quiere seguir optando al premio. Cualquier resultado que no sea la victoria le distanciará definitivamente del objetivo.

Sobre el papel, el equipo de Ernesto Valverdeafronta esta tarde uno de los partidos más asequibles que aparecen en su agenda. Este y el que jugará contra el Elche el domingo 28 en San Mamés no son comparables en términos de dificultad a los cruces a domicilio con Osasuna, rival directísimo, o un Real Madrid que, al margen del potencial que atesora, se aplicará para dejar un regusto agradable a su afición, deprimida tras lo de la Champions.

Hechas las cuentas, el análisis del Athletic-Celta viene marcado por el evidente declive de ambos. Más grave el del conjunto gallego, que desde abril solo ha ganado un encuentro, al colista Elche, empatado dos y perdido cinco. Tampoco el balance de los rojiblancos invita al optimismo: un punto de doce posibles. Así las cosas, no conviene ceder a la tentación de fiarse del factor campo, pues está visto que ejercer de anfitrión no constituye una ventaja para el Athletic. En realidad, su desasosiego obedece en gran medida a la escasa eficacia exhibida en campo propio.

Pero bueno, habrá que pensar en que el Celta no es el Sevilla o el Betis, menos aún si en su expedición no figura Iago Aspas, futbolista diferencial. No es casualidad que desde que el veterano delantero empezase a acusar problemas físicos el grupo que dirige Carlos Carvalhal esté a la deriva, tanto como para que necesite urgentemente rascar algo. Con los 39 puntos que suma se expone a un final de liga muy incómodo. Está a tiro del Getafe, que con 34 es antepenúltimo en la tabla.

Consolarse con el lastre que para el Celta supone la ausencia de Aspas se antoja improcedente cuando en las filas del Athletic faltan Yeray e Iñigo Martínez y existen dudas en torno a la disponibilidad de Vesga, a decir del técnico. A nadie se le escapa que la estructura se resiente demasiado sin la pareja titular de centrales. El primero forzó en vano en la salida a La Cerámica, pues más allá de la goleada recibida todo indica que terminó de romperse y ha dicho adiós a la competición. El segundo no ha superado una rotura muscular pese a que, como reveló Dani García, ha doblado las sesiones de trabajo estos días. En este contexto, la precariedad que afecta a Vesga, el medio más utilizado, asoma como una noticia peor que mala.

Se prevé que de salida haya un par de novedades en la defensa: De Marcos, recuperado, y Vivian, cumplida su sanción. En la zona ancha, dos de las plazas estarían adjudicadas a Dani García y Sancet; a la tercera optarían Herrera, Muniain y Zarraga. El primero es quien ha jugado con mayor asiduidad en el último mes, mientras que los otros dos apenas han gozado de minutos, el capitán por culpa de una lesión y Zarraga porque así lo ha considerado el entrenador. Lo previsible es que, aunque haya resultado decepcionante, Valverde persista en su apuesta.

Los hermanos Williams son prácticamente intocables arriba, ya sea ubicados en los costados o con Iñaki de ariete, pero al tratarse de un compromiso casero ganan enteros Guruzeta o Raúl García, en ese orden, para la demarcación más avanzada. Sorprendería la entrada de Berenguer a la vista de que su presencia ha ido paulatinamente menguando desde abril.

Juegue quien juegue, habrá que confiar en que el esfuerzo habitual del equipo obtenga una plasmación ajustada en el marcador. De lo contrario, en caso de que el índice de acierto no experimente una mejoría, el sueño, el objetivo perseguido, se evaporará sin remedio.