El resultado de esta tarde en La Cerámica quizá tenga un valor superior al tangible de los puntos en juego. El reflejo inmediato en la clasificación de un campeonato al que aún le quedarán siete jornadas más, cuenta porque cualquier objetivo pasa por engordar el casillero y cuanto antes, mejor. Pero es el típico partido donde, al margen de la posibilidad de avanzar un puesto y adelantar al rival, se examina la capacidad del Athletic para responder ante un gran reto. Este mismo año, pero también en temporadas anteriores, el equipo ha pinchado en cada oportunidad de este tipo. Cuanto más cerca estaba de un paso importante en la carrera por colarse en Europa, el Athletic no daba la talla, realidad que ponía en tela de juicio sus prestaciones y su fortaleza anímica. La crítica más severa incluso cuestionaba la voluntad de sus integrantes, sospecha insostenible alimentada por la reiteración de decepciones.En el análisis previo, resulta imposible obviar que el Villarreal se halla en medio de una ronda de cuartos de final de Champions, ha jugado la ida el jueves y debe afrontar la vuelta el martes próximo con un enemigo tan exigente como el Bayern Munich. Sobre el papel, la descrita no sería la coyuntura ideal para los de Unai Emery pensando en la visita del Athletic, menos aún después de la ventaja mínima que obtuvo. El Villarreal se desplazará a Alemania persuadido de que es viable acceder a las semifinales y lógicamente ahí es donde echará el resto.
De entrada, no son malas noticias para el Athletic, que acumula una semana limpia y hoy no reservará a nadie, sin embargo no es menos cierto que la circunstancia del Villarreal ejerce una presión extra sobre Marcelino y sus hombres. ¿Qué más podían pedir que verse las caras con un enemigo que tiene la cabeza en otra parte? Ahora bien, hay que considerar que tampoco el Villarreal puede permitirse el lujo de dejarse ir en liga porque corre el riesgo de cerrar el curso sin premio y un club de su nivel económico y deportivo está obligado a ocupar plaza continental en mayo.
sin iñigo y con dani
Hecha la composición de lugar, se prevé un duelo muy competido por el séptimo puesto. En el Athletic habrá pocas novedades respecto a la pasada jornada. La recaída de Iñigo, aquejado de una “lesión extraña” en palabras del entrenador, se compensa con el regreso de Yeray tras cumplir sanción, lo que desplazará a Nuñez al banquillo. Puede tratarse del único cambio en la formación de salida, toda vez que Dani García, lastrado por molestias en el pubis, todavía no estaría en plenitud. Marcelino reveló que sería “prematuro” que saliese de inicio, pues ha completado pocas sesiones con el grupo y hace un mes que no juega. Su última actuación fue en Mestalla, en el marco de la semifinal de Copa.
De confirmarse este extremo, en la zona ancha coincidirán Vencedor, cuyo rendimiento ha ido en ascenso y figuró entre los destacados contra el Elche, y Vesga, quien a la chita callando ha ido adquiriendo un estimable peso específico, cifrado en sus nueve titularidades consecutivas. En el resto de las demarcaciones no se adivinan razones para augurar variaciones, de modo que el once se completaría con las siguientes piezas: Simón; De Marcos, Vivian, Yeray, Yuri; Berenguer, Vencedor, Vesga, Muniain; Sancet, Iñaki Williams. En todo caso, cabe colocar un interrogante sobre la cabeza de Sancet, otro a vueltas con el pubis que está siendo dosificado en función de sus sensaciones diarias. Su recambio, si fuese preciso, lleva el nombre de Raúl García.
Enfrente es baja Pau Torres, sancionado, y unos cuantos de los que se midieron al Bayern, sin que esto signifique que comparecerá un Villarreal irreconocible. Es probable que repitan Albiol y Parejo, básicos en el esquema, y a su lado se ubique gente de garantías como Mandi, Pedraza, Trigueros, Iborra, Yeremi, Chukwueze o Moi Gómez y, por qué no, Gerard, su estrella en ataque.