Barcelona, recuerdos de gloria y desolación para el Athletic

El Athletic ha perdido sus cinco últimas finales Copas, tres de ellas contra el equipo catalán, pero también ante él ha conquistado sus dos últimos títulos

05.04.2021 | 01:23
Foto del último título del Athletic, la Supercopa de 2020.

el Barcelona representa la alegría y el llanto al mismo tiempo. Es el dulce sueño de muchas noches y la pesadilla de otras tantas. Es el equipo que ha educado en las victorias y también en las derrotas. Es la inspiración que ilumina el futuro o la negación del regreso a gloriosos tiempos pretéritos. Es el grato recuerdo más reciente o la frustración que aleja la memoria. Es la barrera que ha impedido el título del Athletic en tres de sus cuatro última finales de Copa (2009, 2012 y 2015), pero también es la última frontera que ha dado acceso a las dos últimas conquistas del equipo bilbaino, los de la Supercopa (2015 y 2020). En Bilbao, el Barcelona es la conjunción de la gloria y la desolación.

El próximo día 17, los dos ilustres del fútbol estatal tienen una nueva cita: la final de Copa de 2021, la segunda y última bala en la recámara de los leones; a la vez, es el inexorable peaje que media entre el éxito y el fracaso de los culés. Ambos conjuntos acuden con sensaciones de necesidad. El Athletic persigue resarcirse de su inmediato pasado, una vez desaprovechada la ocasión de triunfar en un derbi histórico. Llega dañado, dolido, quién sabe si moribundo, pero desde luego sin margen para relamerse las heridas, buscando además remediar con aires de revancha sus carencias ligueras para volver a verse viajando por Europa. El Barcelona, aspirante a todo lo que disputa, encuentra en este partido la opción de transformar un curso que no hace tanto se antojaba de transición, pero que puede acabar siendo fructífero siempre a expensas de lo que suceda en liga y con el título copero mediante.

Las imágenes de la final de Copa. Fotos: Borja Guerrero


El Athletic más reciente aprendió a perder títulos contra el Barcelona, una difícil lección de asimilar, pero también se instruyó en volver a ganar. Quizá en el vestuario bilbaino pese más el ejemplo de lo segundo, por eso de que los buenos recuerdos son más difíciles de olvidar. No obstante, la derrota frente a la Real Sociedad es una pesada losa que habrá que aliviar. Marcelino García Toral, ya conocedor del éxito y del fracaso, tiene la ardua tarea de reconstruir el ánimo de una plantilla que puede además sufrir los embates de LaLiga si no se recompone con premura, porque el fútbol no se detiene para la reflexión y el lamento.

La plantilla del equipo bilbaino celebra la conquista de la Supercopa de 2015.

De entremés, antes de afrontar la próxima final, este miércoles aparece un derbi 2.0 contra la Real; eso sí, nada que ver con el del pasado sábado, pero son su valor anímico de cara al envite de la próxima final. Seguido se encuentra otro duelo vasco, este contra el Alavés. Es la antesala para recolectar moral. Después llega la final, con espíritu de venganza. Porque el Athletic quiere cambiar el rumbo de su historia más reciente en la Copa, donde el Barça aparece como la gran némesis. El conjunto catalán tampoco olvida que el equipo bilbaino arrebató al Barça su última oportunidad de engordar el palmarés, además de ser el artífice de la eliminación en la anterior edición copera.

La historia sonríe al Barça. En 233 enfrentamientos oficiales, el cuadro culé ha vencido en 117, por los 78 del Athletic, siendo computados los restantes 38 como empates. En el contexto de la Copa, bilbainos y catalanes han disputado 42 partidos: 23 con triunfo blaugrana, 6 con victoria rojiblanca y 13 resueltos con empate. En términos goleadores, destaca la letalidad de Leo Messi, que ha anotado 27 goles en 40 partidos contra los leones, que los cuenta por 27 victorias, 9 empates y 4 derrotas. Números descorazonadores para el Athletic.

Mascherano consuela a Williams tras perder el Athletic la final de Copa de 2015.

No obstante, la historia más cercana y apelando a las finales que han encarado a ambos conjuntos, el equilibrio se hace latente. Y he aquí los argumentos para la esperanza bilbaina. El Barcelona se ha adjudicado las tres finales de Copa: 2009 (1-4: goles de Toquero; Touré, Messi, Bojan y Xavi), 2012 (0-3: goles de Pedro, por partida doble, y Messi) y 2015 (1-3: goles de Williams; Messi, con dos dianas, y Neymar). Pero el Athletic ha reinado en los desenlaces del marco de la Supercopa: en 2015 (0-4: con goles de San José y hat-trick de Aduriz; 1-1: goles de Aduriz y Messi) y 2020 (2-3: goles de De Marcos, Villalibre y Williams; Griezmann, por dos veces).

Precisamente este último título se alzó con Marcelino, a los pocos días de su llegada, lo cual es estimulante de cara a la siguiente final. El técnico que recuperó la ilusión del conjunto bilbaino tiene ahora la misión de reavivar el espíritu competitivo tras su primer gran revés en Bilbao. Toca cambiar de tercio. Este Barça en reconstrucción no es el de antaño, pero cierto es que presenta una tendencia al alza que le ha conducido a protagonizar la que actualmente es la mejor racha de las cinco grandes ligas europeas. En LaLiga Santander, la tropa de Ronald Koeman encadena 18 partidos sin perder, con 15 victorias y 3 empates.

Si bien, durante este arrollador periodo que comenzó el 13 de diciembre de 2020, con el triunfo en la jornada 13, solo PSG –en Champions–, Sevilla –en Copa– y Athletic –en Supercopa– han batido al Barça. De modo que los leones han demostrado ser capaces de aguar la ilusión culé. Frente al Barcelona, el Athletic ha conocido la desolación, pero también la alegría. A esto segundo debe aferrarse para alcanzar de nuevo la gloria. 90 minutos de lucidez, como los que ya se han dado, valen un título.

Athletic y Barcelona acuden a la final de Copa con sensaciones de necesidad; los leones buscan resarcirse y los culés, salvar el curso


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