Opinión

Al son de Villalibre

20.01.2021 | 00:54
Asier Villalibre toca la trompeta tras ganar la Supercopa al Barça.

TXUS Gonejuri lo apodó Búfalo. "Decía que yo embestía a los demás". En Lezama no era un chico más. No es un verso libre ni se llama Cubalibre; estos los tomó la afición tras ponerla Williams con escuadra y cartabón. La Cartuja se quedó sin telaraña. El gol es una hazaña. Es Villalibre. Asier Villalibre. 23 años, aunque aparenta 39 para Ibai Llanos, el streamer del año. De Gernika, a la épica. De Bilbao, a Sevilla, y a la conquista con la cuadrilla.

Es modesto. Su semblante lo pone de manifiesto. Barba frondosa y gesto serio, batió a la defensa con criterio. No busca el trending topic pero ahora sale en las redes sociales con un balón de oro. Su figura se ha convertido en un tesoro. No es Búfalo Bill, pero caza con proyectil. El Barça le tentó para el filial y ahora le arruina la final. Como Belauste en la década de los veinte –"a mí el pelotón, Muniain, que los arrollo"–: el Búfalo entró imponente y la afición estalló rugiente.

Fue una jugada legal. No hubo Orsai, este es el grupo musical de los rojiblancos, donde tocan Dani García, Lekue, Balenziaga, Vesga y De Marcos. Villalibre pone la voz y la trompeta, que cuando sale de la maleta, un guardameta está de pataleta.

La Supercopa ha dado a conocer a un personaje carismático. Feliz heredero de Aduriz con portes de diplomático –"Messi se ha enfadau; es normal, es la impotencia, no pasa nada"–. Granada antes que Barcelona ya conoció su canción. Cuando el Athletic se ganó la opción de volver a ser campeón. Villalibre es un flautista de Hamelín, rodeado de compañeros que bailan al son del artista cantarín.
 



Saltó al campo en el 83' para que el Athletic contase un, dos, tres. Son las Supercopas que lucen en su palmarés. Williams mató en el 93', y trajo la copa seis años después. Messi no aguantó el estrés y fue roja en su partido 753.

En La Cartuja se formó un akelarre sin bruja. Marcelino contenía el llanto por tanto sobresalto. Al son de Villalibre, una euforia de calibre.

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