Mikel García Aguirrezabal es en la actualidad uno de los grandes referentes del atletismo adaptado, pero su historia comenzó mucho antes de las medallas. El joven de Bilbao, concretamente del barrio de Irala, desde pequeño ya destacaba por su velocidad: “Me veían correr y se me daba bien”, recuerda al que le han bautizado como la bala de Irala. Sin embargo, su evolución no fue sencilla ya que no empezó a caminar hasta los tres años, y actualmente cuenta con un 91% de discapacidad y limitaciones de visión en el ojo izquierdo.
A los 19 años dio el paso definitivo al probar en el Club Paralímpico Javi Conde, donde rápidamente detectaron su potencial. Desde entonces, el atletismo se convirtió en su pasión, y a día de hoy acumula 32 medallas internacionales, varios títulos mundiales en 400, 800 y 1.500 metros y un oro en cross corto. Su última gran actuación fue en el Campeonato del Mundo Virtus Short Track, donde logró un doblete de plata en 800 y 1.500 metros.
Un atleta de elite
Detrás de todos estos resultados hay mucha disciplina, Mikel entrena como un profesional: Cuida su alimentación con un dietista, trabaja la fuerza en el gimnasio y también se apoya en un especialista para prevenir cualquier tipo de lesión. Su entrenador destaca su constancia y compromiso: " Tiene un gran compromiso hacia el deporte, incluso en días malos". En casa, esa exigencia también está presente y su entorno insiste en que nunca se le ha tratado de forma diferente, se le exige como a cualquier otro deportista.
Pero no todo es tan fácil, hubo momentos donde Mikel se replanteó dejarlo, especialmente tras competiciones sin medalla, pero aun así, decidió seguir adelante. “Es más duro mentalmente que físicamente”, reconoce su aita, Gotzon García.
Objetivos fuera y dentro de la pista
Mikel continúa mirando al futuro, donde su nuevo gran reto será el Mundial en ruta en Azores, donde competirá en la modalidad de la milla. A largo plazo, sueña con estar en los Juegos de los Ángeles 2028, y cuando llegue el momento dedicarse a entrenar a jóvenes.
En 2024 ya logró un hito histórico al ser reconocido como el mejor deportista de Bizkaia, siendo la primera persona con síndrome de down en conseguirlo. Un paso más en una trayectoria que no deja de crecer.
#DownParis2024: Una carrera por la igualdad
Pero la historia de Mikel no se entiende solo por sus resultados. Tras sus éxitos en el Mundial de Australia en 2019, surgió una pregunta que cambió todo: ¿Por qué no puede competir en los Juegos Paralímpicos? Pocas plazas y marcas mínimas prácticamente inalcanzables para deportistas con discapacidad intelectual. Durante la pandemia, Mikel, junto a sus aitas Gotzon y Elvira, impulsó la campaña #DownParis2024 para reclamar una competición adaptada.
Un mensaje
Mikel lo tiene claro, su lucha va mas allá de lo personal: "Queremos más pruebas y más derechos", reivindica Mikel. Su objetivo es abrir el camino a más atletas y conseguir que todos tengan las mismas oportunidades. Desde su club aseguran que su impacto ya es visible y que gracias a su ejemplo cada vez son más los jóvenes que se animan a participar en el deporte. Mikel no solo compite, también inspira y en esa carrera por la igualdad todavía falta mucho por recorrer.