El Athletic revive a un Alavés asequible

Un gol a balón parado en el único remate local sentencia a los rojiblancos, que ofrecen un arranque aceptable y se hunden a partir del descanso

05.10.2020 | 01:19
Los jugadores del Alavés celebran el gol de Ely ante la desolación del Athletic

Al Athletic se le hizo largo el derbi de Mendizorrotza y lo pagó con una nueva derrota, la tercera en cuatro jornadas. Compitió bien durante la primera mitad, sin alardes y con seriedad se colocó en un plano superior al rival, pero compareció en una versión muy floja después del descanso, como si se le hubiese agotado la gasolina o no creyese en sí mismo. La bajada de tensión coincidió con el paso adelante del Alavés, que se agarró a la chispa del recién ingresado Lucas para orientar el encuentro a su favor y sentenciar en una acción de estrategia. Esta parte de la película no es nueva, también Ely decidió la anterior edición de este duelo. Aparte de un cabezazo de Raúl García en la jugada que precedió al pitido final y la roja que poco antes vio Duarte, nada relevante sucedió con los rojiblancos por debajo en el marcador. Bueno sí, se asistió al debut de Álex Berenguer.

Un detalle para rellenar la ficha técnica del encuentro, como lo fue la incorporación de Muniain, Morcillo o Villalibre, pues ninguno pudo alterar una inercia que pone sobre el tapete la escasa consistencia del colectivo, que se vence con una facilidad pasmosa. No es el primer día que pasa esto. Es el tercero, de momento lo visto en Ipurua constituye la excepción. Si la propuesta inicial del Athletic en este comienzo de temporada se sostiene, alternando un tono gris con detalles esperanzadores y siempre al amparo de la efectividad sin balón, lo cierto es que al equipo le cuesta horrores ofrecer un rendimiento constante, decae según corre el reloj y desde luego, se le acumulan los problemas para reaccionar y rebelarse ante situaciones que reclaman valentía y la asunción de riesgos. Será por la falta de costumbre.
 

Las imágenes del derbi Alavés-Athletic

El domingo estaba ante una oportunidad para tomar aire y convencerse de que está capacitado para sumar tres puntos a nada que conserve la concentración y agregue a la fórmula unas dosis de atrevimiento. Le recibía el último de la fila, un Alavés atenazado por la responsabilidad y cuya creatividad roza lo mínimo exigible en la categoría. No permitirse ni una broma y enseñar un poco los dientes eran l oportunidad para tomar aire y convencerse de que está capacitado para sumar tres puntos a nada que conserve la concentración y agregue a la fórmula unas dosis os argumentos a exponer. De manual. El Athletic cumplió la primera parte del plan a rajatabla, la segunda tardó un rato, casi media hora, en ponerse en práctica, pero llegó, tímidamente.

Estaba escrito que la precisión y la imaginación malamente hallarían espacio en un recital donde el físico y el orden táctico son prioridad absoluta. Machín y Garitano no engañan. El vizcaino ni siquiera en el diseño de la formación. Era la tercera en una semana y asomaron los dos primeros cambios: Sancet y Córdoba por Muniain y Morcillo. ¿Quién se atreve a medir la influencia que esto tuvo en el comportamiento decreciente del Athletic? Alguna, seguro. Pero no para impedir que de inicio el derbi adquiriese color visitante. Iñigo mandón, Dani García muy activo y un poderoso Raúl García, formaban una columna vertebral fiable. Unai López punteaba con criterio, Yuri se entendía bien con Córdoba, aunque no redondearon una subida, y Sancet ponía en aprietos a los correosos Pina y Battaglia.

el vuelco

Sin noticias de las torres ofensivas albiazules, Simón de espectador, llegaron dos avisos en el área de Pacheco. No era para echar cohetes, si bien reflejaba que el Athletic se encaminaba por el sendero correcto. Una pena que el choque se interrumpiese, coincidió con la mejor fase de juego. Lo que no cabía imaginar es lo que depararía la reanudación. El Alavés se transformó. De la nada, de estar agarrotado y nervioso, a verlas venir, pasó a avanzar metros y quedarse con la pelota. Buscó a Lucas con insistencia y el refresco consiguió traspasarle el miedo al Athletic.

Tuvo que ver un error grueso de Núñez, que permitió a Lucas colarse en el área y servir en paralelo, raso al palo opuesto donde Edgar no llegó. Yuri acaba de retirarse tocado. Seguido fue Joselu quien remató flojo y no tardó Balenziaga en emular a Núñez con una pifia imperdonable que tampoco Edgar supo exprimir. Edgar se redimió con un cabezazo picado que no marchó lejos de portería.

El agua iba subiendo de nivel, estaba ya a la altura del cuello y Garitano metió a Muniain y Morcillo por los que todo el mundo podía prever. Nada. El Athletic ya no recuperaría el control. Una pérdida de Muniain lanzó la contra de Lucas, esta vez bien tapado por Núñez. Atravesar la línea de centro del campo se convirtió en un imposible. Se trataba ya de defender, aguantar, dada la ausencia de gente dispuesta a responder al empuje del Alavés discutiéndole la posesión. Williams era una isla, exótica por su lejanía, y Raúl García bastante tenía con multiplicarse en defensa.

La emoción persistió simplemente porque el anfitrión empujaba pero Simón continuaba inédito. Y así siguió en el instante en que Iñigo, cargado con amarilla, derribó a Edgar. El árbitro, que en comandita con el VAR se ahorró la amonestación de Ely por un codazo en el rostro de Balenziaga, se limitó a señalar la falta. Templó Lucas y Ely corrió dos metros, se elevó por encima de un Williams estático y tocó con la coronilla. Dentro. Ya estaba armada. Villalibre y Berenguer, a escena. Williams, cansado y señalado por el gol, fuera, lo mismo que Unai López, el que pone algo de claridad y tocaba organizar una ofensiva, qué otra cosa con el 1-0.

Con semejante tesoro en el saco, optó el Alavés por resguardarse. Más todavía a raíz de la expulsión de Duarte. Y en ese cuarto de hora largo, el Athletic confirmó que lo de asaltar fortalezas no es lo suyo. Tirándose con todo en medio de una melé, Raúl García conectó el único intento serio de gol. Pacheco desvió a córner. Ocurrió en el 95. Previamente, por no haber es que ni hubo centros que inquietasen al Alavés. Balones lanzados sin ton ni son y pasecitos estériles en el rincón donde se ubicó Berenguer. Vamos, el clásico quiero y no puedo, la prolongación del martirio de la jornada anterior. Y como consecuencia, otra derrota.
 

ALAVÉS: Pacheco; Édgar Méndez (Min. 90, Javi López), Navarro, Laguardia (Min. 65, Ely), Lejeune, Duarte; Pina (Min. 76, Manu García), Battaglia, Pere Pons; Deyverson (Min. 46, Lucas Pérez) y Joselu.

ATHLETIC: Simón; Capa, Núñez, Iñigo, Yuri (Min. 49, Balenziaga); Dani García, Unai López (Min. 78, Berenguer), Raúl García, Sancet (Min. 59, Muniain), Córdoba (Min. 59, Morcillo); y Williams (Min. 78, Villalibre).

Gol: 1-0: Min 74; Ely.

Árbitro: Sánchez Martínez (Comité Murciano). Expulsó por doble amarilla a Duarte, del Alavés. Además, amonestó a Dani García, Unai Núñez e Iñigo Martínez, del Athletic.

 

Incidencias: Partido correspondiente a la cuarta jornada de LaLiga Santander disputado en Mendizorrotza, sin público.