Dos exrojiblancos aterrizan en Bucarest

Isma López y Guillermo coincidirán en la nueva campaña en el Dinamo de Cosmin contra

07.09.2020 | 01:13
Isma López, en su presentación en Bucarest.

Lezama emerge como la cuna de futuros futbolistas del primer equipo del Athletic. Pero no por el hecho de convertirse en leones asegura un porvenir brillante en el conjunto rojiblanco. Si complicado es dar el salto y debutar como león, aún es más difícil mantenerse, como pueden dar fe innumerables exjugadores del Athletic. Dos de ellos son Isma López (Berriozar, 29 de enero de 1990) y Guillermo Fernández (Bilbao, 23 de mayo de 1993), que en sus respectivos momentos llegaron arriba con grandes expectativas de consolidarse en el Athletic, pero su recorrido fue mucho más corto de lo esperado. El navarro solo jugó 16 partidos en la campaña 2012-13, bajo el mando de Marcelo Bielsa; y el delantero lo hizo en 28 ocasiones entre 2013 y 2015, en la etapa de Ernesto Valverde. Los dos, por tanto, debieron buscarse después las habichuelas lejos de Bilbao para militar en diferentes equipos, pero el destino es caprichoso y ambos, que coincidieron en Lezama en muchos entrenamientos pero que no llegaron a jugar juntos en partido oficial, se reencontrarían en Bucarest para ejercer en el Dinamo de Cosmin Contra.

Isma López, que recala en el conjunto rumano –viejo conocido del Athletic, al que se enfrentó en la primera previa de la Europa League en julio de 2017 y en lo que se trató del debut de Kuko Ziganda como entrenador rojiblanco– procedente del Tenerife, ya estampó su firma por el Dinamo tres días atrás, cuando fue presentado oficialmente. Guillermo, por su parte, aún no ha rubricado en un documento un acuerdo que parece inminente según resalta la gran mayoría de la prensa balcánica, que añade que el jugador estaría ya en Bucarest para pasar la revisión médica. Lo cierto es que para el bilbaino (ex jugador también del Leganés, Elche, Numancia y Racing) se abre una nueva ventana para reivindicarse después de que en la última temporada no pudiera evitar el descenso del Racing a Segunda División B.