Ander Capa: "Jugar la final de Copa en Sevilla a 45 grados podría ser criminal"

Andar Capa reconoce que el confinamiento se hace largo, pero lo ve necesario para superar la pandemia del coronavirus. Con todo, la final de Copa ante la Real Sociedad le absorbe, aunque no le agrada jugar un 26 de julio en Sevilla

05.04.2020 | 00:10
El jugador del Athletic, Ander Capa

Se ha convertido en una de las referencias de este Athletic. Ander Capa (Portugalete, 8 de febrero de 1992) se mantiene expectante en torno a la crisis sanitaria que ha paralizado el fútbol y a una ciudadanía resignada a colaborar desde casa para superar estos duros momentos. El jarrillero, con todo, se centra en el día después y pone sus sentidos en una final de Copa que quiere jugar para ganarla. No concibe otro resultado.

¿Cómo lleva el confinamiento, pasadas ya tres semanas?

—Como mejor se puede, la verdad. El hecho de estar en casa metido tampoco da para hacer mucho, pero el club ya nos ha traído material para estar entretenidos.

¿Qué les han llevado?

—Han traído una bici, unas cintas, nos han dejado algún TRX y gomas. Material tenemos para seguir las pautas que nos han recomendado.

¿Qué órdenes ha recibido del preparador físico y del equipo médico?

—Hacer ejercicios de potencia y de exigencia física por las mañanas, y ya por las tardes más de tren superior...

¿Qué es lo que peor maneja?

—Entrenar en casa. Me parece un poco aburrido. También el hecho de no salir a la calle, salvo cuando tienes que ir al supermercado o en mi caso, que tengo un perro, a sacarle a pasear.

Por lo menos tiene mascota, que le permite tomar el aire fresco unos minutos.

—La verdad es que puedo dar un paseíto y que él haga sus necesidades, pero pronto volvemos a casa. Somos formales.

¿Y no le han pedido los amigos que les preste el perro para poder salir de casa?

—(Risas). Algún comentario sí que me han hecho de que ojalá tuvieran perro...

Será estricto con las medidas recomendadas.

—Sí, estoy lo menos posible en la calle y tomo las medidas sugeridas, incluso me pongo la mascarilla cuando voy al supermercado.

¿En qué mata el tiempo libre, igual hace algún curso 'on line' de cocina o algo parecido?

—(Risas) Curso de cocina seguro que no, aunque aprovecho para hacer otras cosas que tenía pendientes. También aprovecho para jugar con los amigos a la Play y luego con la novia veo películas y series. Lo normal, vamos.

Sea sincero, ¿se coge algún kilito de más, se quiera o no?

—Sinceramente, creo que sí. Al final no tienes la libertad de lo que trabajas en Lezama, pero hay que cuidar la alimentación y no pasarse.

¿Jugadores explosivos como usted quizá lo puedan pagar más en el sentido de que pierdan un punto de velocidad cuando vuelvan a competir?

—No sabría qué decirte, pero espero que no. Espero que cuando empecemos a entrenar cojamos el tono que teníamos antes del parón. A nivel personal, confío en estar al nivel de antes o mejor. Cuando volvamos imagino que tendremos que hacer una especie de minipretemporada para recuperar lo que hayamos perdido de músculo y de ritmo.

¿Qué lección debe sacar la sociedad del impacto que está generando la pandemia?

—En primer lugar, tenemos que ser más prudentes y prevenir, sobre todo para que no lleguemos a la situación que hemos visto en otros países. Y, segundo, ser conscientes y tener cabeza de hacer todo lo que nos piden las autoridades sanitarias, viendo el sacrificio que están haciendo los profesionales de la salud y de otros trabajos esenciales.

¿Los futbolistas son unos privilegiados respecto a los que las están pasando canutas?

—Somos conscientes de lo que está pasando mucha gente. Yo también tengo conocidos que han perdido el empleo, o les han hecho un ERTE, o han tenido que cerrar el negocio.

Sus padres tienen un pequeño negocio. ¿Han tenido que bajar la persiana?

—Tienen una charcutería en Repelega (barrio de Portugalete), pero no han cerrado al pertenecer al sector de la alimentación.

¿Les ha comunicado al club la necesidad de que se bajen el sueldo debido a esta crisis?

—Directamente no nos han dicho nada en concreto. Sí hemos visto y escuchado algunas noticias al respecto, pero hasta no saber qué pasa con la liga y el calendario para volver a jugar no se tomará ninguna decisión entre el club y los jugadores.

O sea, primero deben saber cuándo volverán a competir.

—Eso es, ya que una vez que se sepa la fecha para ello se mantendrá una conversación para tomar una decisión.

¿Esa supuesta rebaja no sería inmediata?

—En principio, no, aunque debemos recabar más información.

¿La postura de la plantilla será unánime? ¿Quién lleva el asunto?

—La voz cantante la llevan los capitanes del equipo, que son los que están en contacto con el club. Mediante el grupo que tenemos en las redes ya veremos cómo se gestiona el tema.

Compañeros suyos como Iñaki Williams o Yuri Berchiche ya han reconocido públicamente que no tendrían problemas en bajarse el sueldo.

—Si hay que realizar ese gesto, no habrá ningún problema por nuestra parte.

¿Cree que se llegará a disputar lo que resta de temporada?

—Siendo optimista, te diría que sí, pero tal y como están las cosas hasta se ve un poco negro. Decían que para mediados de mayo se reanudaría la liga, pero esas previsiones se han visto que no son reales y lo cierto es que a día de hoy no sabemos una fecha.

Son varias las alternativas que se barajan, una de ellas volver a empezar a finales de junio y acabar el 2 de agosto.

—Si es la última opción que hay, pues adelante. No queda otra y al final la liga no la puedes finalizar de esta manera, ya que sería muy injusto para los que se están jugando el descenso y, sobre todo, para los que tienen posibilidades de conseguir el ascenso a Primera División. Y, en el caso nuestro, tenemos una final de Copa y desconocemos su fecha.

Con tanto baile de fechas, da la impresión de que hay que volver a jugar sí o sí, sea como sea. ¿Priman más los intereses recaudatorios que la propia salud de los futbolistas o de los aficionados?

—Cada uno mira por sus intereses e igual no tanto por el de sus trabajadores. Pero somos conscientes de que el fútbol es secundario y hay que pensar en el día a día de la gente que lo está pasando muy mal.

Ha hecho mención a la final de Copa y han surgido rumores de que podría celebrarse en La Cartuja el 26 de julio, cuando en esa época el calor en Sevilla es infernal. ¿Podría ser una final un tanto descafeinada?

—No había escuchado que podría jugarse en julio y en esa fecha. Habrá que esperar y lo cierto es que jugar a 45 grados de sensación térmica podría ser criminal. Tal y como está el calendario, de poder jugar en julio y en agosto, las circunstancias van a ser las mismas para todos.

Se lo pregunto también porque el desplazamiento de aficionados vascos podría reducirse respecto a otras fechas razonables.

—Quizá porque muchos tienen las vacaciones programadas, pero quizá otros aprovechan para pasar unos días en Sevilla. Con todo, no nos faltaría el apoyo de nuestra gente. Realmente la fecha no sería la idónea para nadie.

¿Genera un cierto estrés tanta incertidumbre sobre la final?

—Estrés igual no, pero sí surge esa inquietud sobre cuándo se va a jugar. Yo no he jugado una final y quiero jugarla con el Athletic. Y sí, lo piensas mucho. Tampoco puedes obsesionarte sobre la fecha y somos conscientes de que toca esperar.

¿No le da muchas vueltas a la cabeza, sobre todo cuando se hace una idea de cómo se vive?

—Antes de que llegara esta pandemia sí le daba muchas vueltas y me hacía mis historias. Te das cuenta de que tocaba jugar dentro de dos semanas (el día 18) y viendo la situación te resignas a que quizá se juegue dentro de unos meses. No he vivido ninguna final y no sé lo que te transmite el cuerpo, pero debe ser la hostia, como así me lo han dicho compañeros que han vivido más de una.

Ya en materia personal, su nivel hasta este parón han sido altísimo, ¿en qué ha crecido Ander Capa?

—A la hora de pensar o de realizar, tengo un poco más de calma. También en medir las subidas, en vez de subir quince veces en un partido, contenerlas en su justa medida. En lo personal, quizá he madurado porque te vas haciendo mayor (risas).

Y se ha destapado como gran asistente y hasta goleador. ¿Atípico, no?

—La verdad es que no es muy habitual en mí. Empecé bien a la hora de asistir y todo lo que sea ayudar al equipo es bueno.

¿Se siente más cómodo con el sistema de tres centrales?

—Me siento cómodo en los dos, pero personalmente me gusta jugar más con cuatro atrás. Jugando con tres centrales estás de carrilero, estás muy descubierto, cuando recibes igual no tienes tanto apoyo. Con el 4-4-2, sí tienes más apoyos.

No sé si le hará gracia esta lección táctica a su entrenador.

—(Más risas) No he dicho que me disguste, sino que me gusta más el otro sistema.

Compañeros suyos, el último Óscar de Marcos, han comentado en alguna ocasión que Ander Capa está a nivel de selección, pero la crisis del coronavirus ha provocado el aplazamiento en un año de la Eurocopa. ¿Cree que quizá ha perdido ese tren?

—La verdad es que no he pensado en ello. Ojalá estuviera preseleccionado o seleccionado, que significaría una buena noticia, pero al final hay que trabajar día a día. Hay jugadores como Dani Carvajal (jugador del Real Madrid), que es el más asiduo. No sé si habrá pasado el tren, pero espero que no.

Por cierto, en los últimos partidos previos al parón jugó con molestias e incluso fue sustituido en el descanso del encuentro en Los Cármenes, lo que extrañó.

—En ese caso fue por decisión del míster. La gente me preguntó e incluso alguien sacó que se debió a molestias, y no fue así.

Pero sí arrastraba molestias en el tobillo izquierdo

—Venían desde tres o cuatro partidos antes del de Granada.

¿Ha superado esa dolencia?

—Tengo el tobillo mucho mejor y este parón ayuda a que se vaya recuperando. Jugando se me acababa hinchando, pero ya van desapareciendo las molestias.

Garitano ha reiterado en varias ocasiones que la Copa era la apuesta desde el minuto cero y han despistado en cierta medida la liga viendo la trayectoria. ¿No deben centrarse en la consecución de la séptima plaza por si las moscas?

—Hemos ido a por la Copa y sí ha podido influir en que nos hayamos desenganchado de los puestos europeos. Tenemos la última bala de la Copa y en caso de ganarla, nos metemos en la Europa League. Es cierto que si la pierdes te quedas con el culo al aire, pero no pensamos en esa posibilidad. La final la tenemos que ganar como sea.

El juego del equipo tampoco ha convencido en muchos partidos.

—En algunos de ellos no hemos estado acertados, sobre todo cuando este año hemos jugado mucho domingo-miércoles-domingo y, quieras o no, se nota en las piernas en un equipo como el nuestro, que hace mucho desgaste físico.

¿Vio perdida la final en Granada?

—La vi complicada, pero sabíamos que haciendo gol nos íbamos a meter en la final. Ahí estuvo Yuri para resolver.

¿Cómo lo celebraron en el vestuario?

—No lo pude celebrar en la caseta, porque me tocó, junto a Muniain, pasar el control antidoping y nos tuvimos que quedar en una sala ajenos a la fiesta.

Bueno, luego tuvieron la oportunidad de celebrarlo en la noche granadina.

—Nos dio permiso el míster, pero con mesura, porque al domingo siguiente teníamos partido en Valladolid.

Su contrato expira en 2022 y el club ya le ha comunicado su deseo de sentarse para revisarlo. ¿Han avanzado en la negociación?

—Solo sé por parte de mis agentes que ha habido una primera comunicación, pero se ha quedado ahí a causa de este momento y no he recibido ninguna propuesta en concreto.

"Somos conscientes de lo que está pasando mucha gente. Yo también tengo conocidos que han perdido el empleo o les han hecho un ERTE"

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