LA noche más tensa de la historia electoral del Athletic se alargó hasta pasadas casi tres horas del cierre de las urnas. En las siete ediciones anteriores de los comicios del club rojiblanco no se había producido jamás un desenlace tan ajustado como el de anoche: Aitor Elizegi fue proclamado presidente por ochenta y cinco votos de diferencia, un margen muy exiguo si se repara en que el número de socios que participó en la votación ascendió a 19.060. Al parecer la estrechez en que se movió el recuento provocó que se repitiera en alguna de las 24 mesas dispuestas para la ocasión. Finalmente, cerca de la medianoche la Junta Electoral hizo oficial el triunfo de la plancha encabezada por Elizegi sobre la liderada por Alberto Uribe-Echevarría.
A lo largo de la jornada fue insistente el rumor que concedía la delantera a Elizegi y aunque en ningún momento fuese de forma significativa, así lo reflejaron constantemente los sondeos realizados en el Palacio de Ibaigane. A la hora de la verdad esa tendencia reiteradamente apuntada por diversos medios de comunicación se confirmó, aunque quizás nadie esperaba que el nuevo mandatario del club se pudiese proclamar por menos de una centena de papeletas. En una primera interpretación de índole técnica, es inevitable otorgar su valor al voto en blanco, que se entiende como una opción que pretende expresar disconformidad con el proceso o con las alternativas a elegir.
Hace ocho años este concepto constituyó un elemento testimonial, apenas fueron 165, mientras que ayer ascendieron a 781, cifra que supera ampliamente esos 85 votos determinantes.
No obstante, posee mayor relevancia el hecho de que hubiese cerca de 7.500 socios que ejercían su derecho por vez primera, en su mayoría personas de una edad considerablemente inferior a la media del cuerpo social, que ronda los 56 años. Se entiende que la voluntad de este sector tuvo una influencia crucial y se inclinó claramente por el cambio. La juventud prefirió la novedad en lugar de un proyecto con un evidente carácter continuista que, además, representaba una opción estable o sólida debido al margen de maniobra que le concedía la legislación vigente en el área económica. Ese potencial financiero, que era una consecuencia directa de la gestión llevada a cabo durante el mandato de ochos años de Josu Urrutia, a la postre no ha tenido el peso que probablemente sí tuvo en consideración el socio más veterano.
cociéndose la sorpresa La posibilidad de variar el rumbo ha seducido a 9.264 electores y se puede hablar de sorpresa porque la impresión inicial, cuando la campaña se puso en marcha, no hacía pensar en que Elizegi fuese capaz de ganar. Al margen de que el cocinero de profesión reunió mil firmas menos que su rival en el trámite previo para obtener la condición de candidato, Uribe-Echevarría partía con la aureola de favorito, como suele corresponder a un aspirante salido de la directiva anterior. Este detalle explicaría por ejemplo el cariz de la campaña organizada por el economista, que habría que catalogar de bastante discreto en sí mismo y más si se compara con la labor desplegada por Elizegi, que a los ojos del elector ha aparecido más activo y dispuesto a hacerse notar, lo cual también entraba dentro de esta lógica asignación de papeles en la parrilla de salida. Es probable que Uribe-Echevarría no midiese correctamente las consecuencias de la línea que escogió para llegar al cuerpo social, pero seguramente tampoco Elizegi imaginó que con su modo de obrar se alcanzaría el escenario actual.
Otro de los factores en absoluto desdeñables en el análisis de lo sucedido sería la situación deportiva del equipo. Ubicado en una posición inquietante en la tabla, tanto que recientemente propició el cambio de entrenador, es obvio que se convertía en un lastre en la mochila del grupo de Uribe-Echevarría.
La vertiente deportiva es capital en un club de fútbol y a día de hoy el Athletic emite unas vibraciones negativas que sepultan en el olvido los logros que en ese terreno podía adjudicarse el candidato que ha salido perdedor.
Por último, es obligado comentar el influjo de la fecha escogida para las elecciones, muy criticada desde diversos sectores y que si a alguien no ha beneficiado es a Uribe-Echevarría. En realidad, es un cúmulo de elementos incidiendo en el ánimo del socio lo que marca el resultado de las elecciones y todo indica que Uribe-Echevarría, al contrario que a Elizegi, no ha logrado que le favorezcan para sumar más votos.