Bilbao - Los socios del Athletic esperaron ayer hasta el último minuto para realizar su voto, muchos incluso utilizaron el descuento para depositar su papeleta en la urna. La lucha entre Alberto Uribe-Echevarría y Aitor Elizegi por el sillón presidencial del club bilbaino contó con un goteo de apoyos que se alargó hasta superadas las nueve de la noche, hora fijada como momento para cerrar el proceso electoral. Más de uno apuró tanto su llegada que finalmente vio como la puerta de la sede rojiblanca se cerraba delante de sus narices y se quedó sin poder participar en los comicios electorales. Aunque más de la mitad de los socios decidió no hacer acto de presencia en Ibaigane. La participación final fue de un 46%, inferior a las dos últimas llamadas a las urnas, sobre todo si se compara con las elecciones de 2011, donde casi dos tercios de los socios acudieron a decidir entre Josu Urrutia y Fernando García Macua (62%).

Estas fueron las primeras elecciones vividas tras la construcción del nuevo campo. La hornada de socios fue un impulso para la cantidad de votos realizados. El porcentaje fue significativamente menor, pero la cantidad estuvo cerca de superar las mejor marca de los últimos años debido al incremento lógico de personas llamadas a las urnas. Finalmente fueron 19.060 los que se acercaron a Ibaigane, cerca de dos mil menos que en 2011.

Así, la aportación de los Socios Barria fue uno de los temas tratados por ambas candidaturas. Aitor Elizegi puso en valor a las generaciones más jóvenes y el esfuerzo que se debe hacer para convencerlas de que apoyen al club. Vistos los resultados de ayer, el nuevo presidente tendrá trabajo en este aspecto ya que la participación estuvo más concentrada en los votantes más veteranos, dejando los porcentajes más bajos para los neófitos.

Con todo, la fecha de las elecciones provocó cierto desconcierto entre varios socios. Las vacaciones navideñas de muchos aficionados, la situación del equipo, la habitual desconfianza de los llamados a decidir o incluso, simplemente, la propia pereza provocaron que mucha gente optara por no formar parte de la decisión del nuevo presidente del Athletic. También influyó que la jornada electoral se realizara en una jornada laboral. Los picos más altos de afluencia fueron poco antes de la hora de comer y superadas las siete de la tarde llegó la mayor masa de socios. El tramo horario más concurrido fue poco después de las ocho de la tarde, cuando la cola de entrada a Ibaigane bordeó prácticamente toda la manzana y llegó hasta la Federación Vizcaina de Fútbol, situada en el centro de la calle Cosme Echevarrieta.

Entre la masa social que se acercó a votar imperaron dos ideas principales. Daba igual votar al ganador o al perdedor, haberse decantado por el nuevo presidente o ver como su voto caía en la segunda opción, lo más importante era el Athletic y la salud del club. Asimismo, entre los participantes en las elecciones para el nuevo máximo mandatario rojiblanco se pudo apreciar el orgullo y la satisfacción por ser dueños del destino del equipo, por poder participar directamente en su futuro, a diferencia de las cada vez más habituales sociedades anónimas, que ven como su destino se rige por el capricho de unos accionistas, muchos incluso que no son ni del propio lugar de origen del club.