Bilbao - Ayer, unos minutos antes de la última sesión preparatoria, José Ángel Ziganda logró que la sala de prensa de Lezama quedase sumida en el más absoluto desconcierto. Con un escueto y rotundo “no” aseguró el entrenador que Aymeric Laporte nada le había comunicado sobre la existencia de una oferta procedente del Manchester City. “Y sigo sin mentir”, apostilló. Poco antes, había manifestado que “contaba” con el central, que estaba “disponible” y que sí había hablado con él y le había encontrado “tranquilo y bien para entrenar”.
Un episodio anecdótico en un enero singularmente entretenido en el apartado informativo, un mes desbordado por la sucesión de rumores y noticias de gran calado. En realidad, las sorprendentes palabras de Ziganda no son sino el preámbulo de la confirmación de que Laporte abandonará el club en las próximas horas. A eso de las 20.00 horas, como cabía deducir de lo escuchado de boca de Ziganda, el nombre del defensa aparecía en la relación de convocados para el partido de esta noche. Una lista extraña tratándose de una cita en casa, al incluir a veinte jugadores, todos salvo los lesionados y el defenestrado Sola.
Ziganda no mentía y es que tampoco era preciso que Laporte le comunicara expresamente su intención de salir en dirección a Manchester cuando ya había tratado la cuestión con Josu Urrutia. Lógicamente, a escasos días de afrontar una nueva jornada de competición, este trasladó la cuestión de inmediato al responsable del primer equipo para que obrase en consecuencia. No se le puede negar al técnico estar en posesión de un fino sentido del humor o que sabe tomárselo con filosofía en un contexto que objetivamente poca gracia le puede hacer. Al fin y al cabo, de repente y para lo que resta de campaña se queda sin la pieza sobre la que gira el entramado defensivo del equipo, el único futbolista que lo ha jugado prácticamente todo.
Es evidente también que Ziganda no se estaba marcando un farol al decir que “contaba” con Laporte para recibir al Eibar, sencillamente se atenía a los hechos: cuando se presentó ante los periodistas aún el City no había depositado el importe de la cláusula del contrato de Laporte donde corresponde a fin de hacer efectiva su adquisición. Por lo tanto, a efectos legales Laporte continuaba teniendo las mismas obligaciones que el resto de la plantilla. Debía entrenarse como cualquier otro y en teoría estaba disponible para enfrentarse al conjunto armero. Laporte no volverá a vestir la camiseta del Athletic, al menos en los próximos años, porque el City cumplirá hoy el trámite y se pondrá a las órdenes de Pep Guardiola. - J. L. Artetxe