bilbao - Al tratarse del defensa central fijo en todas las competiciones, la ausencia definitiva de Aymeric Laporte plantea un problema elemental a José Ángel Ziganda. Más allá de su jerarquía e influencia en el funcionamiento del equipo, deja un hueco en una alineación en la que únicamente había faltado en dos oportunidades. En 30 de los 32 partidos disputados por el Athletic entre Liga, Copa y Europa League, Laporte estuvo en la formación inicial. Se perdió la ida de la Copa ante el Formentera por decisión técnica y la visita a San Mamés del Real Madrid, día en que cumplió sanción por acumulación de amarillas.
Al lado de Laporte se han ido alternando Unai Núñez y Xabi Etxeita, que en principio serán los encargados de subsanar el adiós del galo junto a Yeray Álvarez. Este último todavía no se ha estrenado en cita oficial en el presente curso y, aunque acumula un puñado de semanas ejercitándose con la plantilla, apenas se ha rodado en un par de amistosos. Habiéndose sometido a un proceso de rehabilitación severo para su organismo, es lógico pensar que Yeray necesitará cierto margen aún para que su nombre aparezca con normalidad y asiduidad en la pizarra de Ziganda.
En el primer equipo no hay más centrales específicos que los citados, aunque haya algún hombre que conoce la demarcación. Sería el caso de Mikel San José, quien jugó de defensa en sus primeras campañas en el equipo, o Saborit, que ha probado en la franja central de la zaga de manera muy esporádica. Otra opción era Eneko Bóveda, que acaba de salir con destino al Deportivo. El nuevo escenario provocó que en la sesión que tuvo lugar ayer en San Mamés participase Óscar Gil, central que hizo la pretemporada con el Athletic dos veranos atrás, luego salió cedido al Oviedo, milita de nuevo en el filial y debutó en el primer equipo el pasado octubre, con motivo de la visita al Formentera.
A expensas de que Yeray coja tono y pueda gozar de cierta continuidad, la pareja compuesta por Núñez y Etxeita no parece una opción consistente para afrontar lo que resta de calendario. Puede responder, claro que sí, ya lo hizo frente al Madrid, pero es muy diferente cargarle la responsabilidad hasta mayo por la simple razón de que no queda más remedio. Dicho de otro modo: si Laporte, en vez de ahora, se hubiese ido al City en pretemporada, seguro que el club hubiera apurado sus opciones en el mercado con el dinero de la cláusula.
El Athletic va a disponer de un capital extra muy importante, que sea indeseado por su origen no es relevante, y con el mismo está abocado a realizar una inversión que compense en el capítulo deportivo la pérdida de una pieza básica en su estructura. Subsanar el debilitamiento objetivo que implica perder a Laporte es una tarea a abordar con diligencia y el abanico de opciones es muy limitado. Habas contadas. La pujanza de la Premier descarta a Azpilicueta y Monreal, por lo que las miradas se fijan en Iñigo Martínez. Sí, el de Ondarroa. La localidad más famosa de Bizkaia de un tiempo a esta parte. Con la Real en horas bajas y el propio futbolista alejado de los focos que en otro tiempo le apuntaron, puede ser la solución más asequible.