Lezama - El partido amistoso que disputó ayer el Athletic ante el Rudes croata en Lezama, que tocó a su fin con un frío empate sin goles, tuvo a Yeray Álvarez como gran protagonista. El central rojiblanco, cada vez más cerca de reaparecer de manera oficial después de haber formado parte de la convocatoria frente al Alavés el pasado día 7, disputó los noventa minutos de un envite de preparación en el que volvió a dejar buenas sensaciones. Como ya hiciera el pasado 20 de diciembre en el partido correspondiente a la U23 Premier League con el Swansea galés como rival, cita para menores de 23 años en la que el barakaldarra se fajó de principio a fin rodeado de cachorros, Yeray volvió a dejar constancia ayer de su buen estado de forma.

Fiel a sus señas de identidad como defensa, el vizcaino hizo gala de su seguridad, rapidez al corte e instinto para actuar como salvador. Una providencial acción defensiva suya fue clave para que el colista de la liga croata, club convenido del Alavés que ha incorporado en calidad de cedido al gasteiztarra Einar Galilea hasta el término de la temporada, no se adelantara en el marcador. La acción llegó tras un despeje defectuoso del guardameta Unai Simón y la jugada desembocó en una providencial acción defensiva de Yeray, que, preciso visionario, interpretó certeramente la acción y merced a su ubicación, desvió el esférico bajo palos, cuando la pelota estaba a centímetros de transformarse en gol. Fue el movimiento defensivo más destacado del partido, si bien es cierto que la zaga rojiblanca, en términos generales, no tuvo una ardua tarea frente a un equipo que, aunque transmitió síntomas de estar bien trabajado tácticamente, apenas generó ocasiones de peligro ante la portería de la escuadra bilbaina.

Para José Ángel Ziganda, la de ayer fue una oportunidad para rodar a los jugadores que cuentan con menos minutos y también para que algunos integrantes del Bilbao Athletic asomaran en el primer equipo. Fue el caso concreto de cinco cachorros: Jon Sillero, que ejerció de lateral derecho; Jon Rojo, que se fajó como lateral izquierdo; Daniel Vivian, que jugó de central; Iñigo Muñoz, que se desplegó de extremo derecho, y Gorka Guruzeta, que participó como punta del ataque bilbaino. Todos ellos cumplieron dignamente con sus roles. De hecho, Guruzeta, que saltó al terreno de juego como reemplazo de Kike Sola, quien marró un mano a mano ante el portero visitante, protagonizó una de las acciones ofensivas más claras de la tropa de Ziganda. El propio Guruzeta reclamó un penalti que el colegiado no señaló. Buen proceder por tanto de los jóvenes.

las pruebas de ziganda Ziganda también realizó experimentos. Por ejemplo, probó una línea defensiva de tres centrales. Coincidieron en el eje de la zaga Mikel San José, Xabier Etxeita y Yeray. Otras probaturas del entrenador fueron colocar a un par de jugadores en posiciones en las que no se han desempeñado, al menos, en el primer equipo. Mikel Vesga, por ejemplo, realizó funciones de creación en el flanco izquierdo, situado como interior. En el caso de Iñigo Córdoba, que jugó con un apósito en su frente como consecuencia del suceso vivido el sábado, en el que sufrió el impacto de un vaso en su frente en una discoteca bilbaina, cubrió la mediapunta.

Especial mención merece Ager Aketxe, que ocupó la posición de interior derecho. El centrocampista bilbaino fue uno de los jugadores más destacados del encuentro. De sus botas nacieron algunas de las jugadas más vistosas del amistoso, partido insípido por otro lado, dado que el Rudes es actual farolillo rojo de la liga croata. Si bien, este test habrá sido productivo para Ziganda, que, sin nada en juego, pudo poner a punto a los menos habituales y también mostrar su confianza a los cachorros.