SEPTIEMBRE de 2016. La fecha, que a simple vista podría parecer elegida al azar, corresponde al inicio de un auténtico culebrón con Kepa Arrizabalaga, el Athletic y el Real Madrid como protagonistas. Fue entonces, no en vano, cuando la directiva rojiblanca, liderada por Josu Urrutia, inició los contactos con el entorno del portero para buscar la ampliación de un contrato que tocaba a su fin a dos años vista. Desde el debut del de Ondarroa como león en partido oficial, consumado el 11 de septiembre de 2016, cuando el vizcaino se repartía la titularidad en liga con Gorka Iraizoz, los acontecimientos se han sucedido en el tiempo con innumerables giros de por medio.

Ha sido en los últimos meses, no obstante, cuando las informaciones y los rumores se han multiplicado en torno a un caso que ha absorbido buena parte de la actualidad rojiblanca. Las últimas comparecencias públicas de los jugadores, así como de Ziganda y de Urrutia han estado marcadas por las incesantes preguntas en torno a un asunto sobre el que no ha querido pronunciarse el principal protagonista desde la víspera del derbi ante la Real Sociedad, el cual tuvo lugar el pasado 16 de diciembre en San Mamés. Arrizabalaga, que se perdió a última hora el choque por una lesión de la que a día de hoy aún no se ha recuperado, apuntó ante las cámaras de ETB que “no creo que sea mi último derbi”. Un día después, el cancerbero se caía de la lista por sorpresa por sus problemas físicos, los cuales llegaron a ser puestos en duda por algunos aficionados. No hubo antes, entonces, ni después manifestaciones del cancerbero que sirvieran para arrojar algo de luz a un culebrón alimentado por el interés del Real Madrid en incorporarle en el actual mercado invernal, la posterior negativa de Zinedine Zidane a hacerlo y las repetidas peticiones previas de Urrutia al portero de que tuviera “un guiño” con el Athletic.

Lo solicitó públicamente el presidente rojiblanco en varias de sus ruedas de prensa, en las que siempre se mantuvo “optimista” con respecto a la renovación del portero. Las buenas sensaciones, sin embargo, se vieron reducidas a la mínima expresión el pasado 27 de diciembre, cuando en medio de una gran avalancha de informaciones procedentes desde Madrid, Urrutia reconoció que estaba a la espera de que Arrizabalaga respondiera afirmativa o negativamente a una última oferta lanzada un mes atrás y que cubría “todas las pretensiones” del jugador”. No era ajeno el presidente a que el Madrid andaba al acecho, aunque no se hubiera puesto en contacto aún con Ibaigane. De hecho, el 5 de enero se rumoreó que el guardameta habría viajado hasta Madrid para pasar el pertinente reconocimiento médico con el club blanco con vistas a su fichaje en el mercado de invierno.

Internacional absoluto desde su debut con España el pasado 12 de noviembre, el de Ondarroa parecía a punto de comprometerse con el cuadro blanco, pero comenzaron a partir de entonces las negativas en público de Zidane a incorporar al vizcaino a sus filas, al argumentar que “ahora no necesito un portero”.

de menos a más Entre tanto, sin descanso, el Athletic ha ido presentando ofertas al alza a Arrizabalaga, partiendo de una que quedaba lejos de sus pretensiones hasta llegar a una última a la que el 1 rojiblanco tiene pensado dar el sí, a pesar de tener que aceptar una alta cláusula de rescisión que no ha accedido a rebajar la junta directiva comandada por Urrutia. Ha sido en ese punto, no en vano, donde con mayor firmeza se ha mantenido el Athletic durante más de un año de negociaciones, las cuales están a punto de tocar a su fin después de que Zidane, días atrás, ayudara a resolver el rompecabezas diciendo alto y claro, como entrenador del Madrid, que “no vamos a fichar nada en invierno”.

Llegados a este punto y a la espera de conocer en boca de Arrizabalaga sus impresiones acerca de tan enrevesado proceso, lo sucedido desde septiembre de 2016 pasará a un segundo plano con la materialización de una ansiada renovación que alcanzará los cinco o seis años de duración.