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La emoción de Maier

El mítico portero alemán y el Bayern Múnich agradecieron el galardón ‘One Club Man’ entregado por el Athletic

La emoción de MaierBorja Guerrero

qUIENES asistieron el viernes a San Mamés pudieron disfrutar de un acto sumamente especial durante el descanso del partido que midió al Athletic con la Unión Deportiva Las Palmas. Fue entonces cuando el joven cachorro Nico Meissner y José Ángel Iribar, leyenda viva del club bilbaino, acompañaron al no menos mítico Sepp Maier (Metten, Alemania, 28-II-1944) hasta el centro del campo, donde el legendario guardameta alemán recibió el tercer trofeo One Club Man Award por haber completado su exitosa carrera futbólistica en un solo club: el Bayern Múnich.

El también exportero de la selección alemana, ganador de todos los títulos posibles durante su etapa como futbolista, no ocultó su tremenda satisfacción por el galardón, hasta el punto de que la emoción a punto estuvo de provocarle alguna lágrima. Aguantó el tipo Maier, que lanzó besos a los aficionados mientras se retiraba del terreno de juego bajo la compañía de Iribar. La estampa, a buen seguro, permanecerá de por vida en la retina de los amantes al fútbol, dada la magnitud de ambos. El Bayern Múnich, a través de su cuenta en castellano en la red social Twitter, no dejó pasar la oportunidad de agradecer el detalle al Athletic. “¡Grande, Sepp! Gracias/Eskerrik asko, Athletic Club por el reconocimiento a un mito de nuestro club”, escribió el club alemán, desde donde no se perdió detalle del emotivo homenaje rendido a un hombre que el día previo al partido había subrayado que “si ganas o pierdes es lo de menos. El Athletic Club siempre tiene que ser lo más importante”.

Maier, a sus 73 años, también tuvo tiempo para visitar a los jugadores en el hotel de concentración, donde se fotografió con los leones vestido con la camiseta negra de portero que acostumbran a lucir Kepa Arrizabalaga y Gorka Iraizoz esta temporada. El partido disputado en Viernes Santo, así pues, estuvo marcado por la goleada firmada por los pupilos de Ernesto Valverde y por la emotividad de lo vivido al margen del balón.

‘fair-play’ en la grada Las emociones, no en vano, no solo estuvieron a flor de piel cuando Maier saltó al césped. La fiesta que se vivió en las gradas de San Mamés, con los aficionados de la Unión Deportiva Las Palmas y del Athletic hermanados más allá del resultado, también fue digna de elogio. “¡Athletic, Athletic!”, rompieron a gritar en un momento dado los seguidores canarios desplazados hasta La Catedral, a lo que los locales respondieron con el “pío, pío” que caracteriza a la hinchada amarilla. La ola, iniciada por la afición visitante pese a la goleada en contra que reflejaba el marcador, también se apoderó de todo San Mamés durante el segundo tiempo de un encuentro que puso en valor el auténtico significado del fútbol.