LEZAMA - Ha interiorizado sin apenas fugas un discurso muy políticamente correcto. No quiere meterse en charcos innecesarios. Y le han instruido en esa faceta. Iñaki Williams (Bilbao, 15 de junio de 1994) ofrece, sin embargo, esa naturalidad que no se impone y que asoma a pecho descubierto. Es una cuestión genética. O una enseñanza de la vida, según se mire. El jugador del Athletic ha tenido una infancia y una adolescencia duras en Iruñea hasta que recaló en Lezama en el verano de 2012. Comenzó entonces el sueño del que no se quiere despertar. Y avisa: “Me gusta tener la presión, quiero superarme, estar en la boca de la gente tanto para bien como para mal”.
¿Recuerda aquella final de Copa juvenil frente al Real Madrid en Vera, en la que se llevó todo un chasco?
-Fue un palo muy duro, porque teníamos mucha ilusión por ganarla. Habíamos hecho una temporada muy buena tanto en la liga como en la Copa de Campeones, de la que nos eliminó el Sevilla de manera injusta. Íbamos muy confiados e ilusionados a esa final, y sí es verdad que nos llevamos todo un chasco. Te sirve también para aprender, para saber que tienes que dar el cien por cien, porque es una final y en la que cualquier error se paga muy caro.
Tres años después, es titular en el Athletic, es una referencia a seguir, internacional absoluto con España? ¿Cómo digiere que todo le vaya tan rápido?
-Intento estar tranquilo. Sé que todavía me queda mucho por mejorar, por conseguir, por hacer. Tengo la confianza de que siempre he luchado por esto, si he llegado no ha sido por casualidad, sino por todo el trabajo que hay por detrás. Sé que voy a seguir trabajando para cosechar más triunfos y que van a llegar.
¿Qué queda de aquel chaval que llegó a Lezama desde Iruñea con 18 años recién cumplidos?
-Sigo siendo el mismo, tengo a mis amigos y a mi familia presentes, a los que tengo en un pedestal. Intento escuchar a mis compañeros, al míster y a toda la gente que me quiere ayudar. Otra cosa es que la vida me ha cambiado a mejor, mi familia disfruta de cosas que antes no teníamos? Hay que seguir con normalidad y humildad.
Procede, como dice, de una familia muy humilde. ¿Quizá por ello está hecho de una pasta especial?
-Sí. He visto lo peor desde crío y eso curte mucho. Mi familia ha sufrido, yo he sufrido, tanto en lo personal como en lo económico. Sabía que llegando al Athletic tenía una oportunidad que no podía dejar escapar, que tenía que agarrarme a ella. Eso te hace madurar y valorar lo que tienes.
Y eso que le costó llegar desde el Pamplona, club convenido. ¿Cómo se gestó su incorporación, un poco tardía?
-Fue todo un poco raro. Había tenido ofertas de otros clubes, pero mi deseo era tener la oportunidad del Athletic. Me dejó otro año cedido en el Pamplona y me lo tomé bien, porque sabía que al año siguiente me incorporaba al juvenil en Lezama, con la idea de convencer al cuadro técnico y a la directiva de mi valía, y así fue.
¿Quién fue su valedor?
-Le diría que Gontzal (Suances), Vicen (Gómez), José Mari (Amorrortu)? Confiaron en mí y me dieron la oportunidad de crecer como futbolista, y espero que no se hayan equivocado.
¿Qué técnico le ha marcado desde que ejerce en el Athletic?
-Todos han tenido algo especial. Pero la verdad es que Cuco (Ziganda) me ha ayudado mucho, apostó por mí, me subió al Bilbao Athletic, me dio muchos consejos y al ser delantero también me veía de otra forma. Le estoy muy agradecido, porque propició mi salto al primer equipo y así todo es más fácil.
Acumula ya poco más de año y medio en el primer equipo. ¿Con qué momento se queda?
-Me quedaría con dos. Sobre todo, con el día que levantamos la Supercopa en el Camp Nou y el día de mi debut (frente al Córdoba en San Mamés, el 6 de diciembre de 2014), porque fue la recompensa de lo que llevaba trabajando desde tiempo atrás.
No olvidará su primer gol en el Comunale de Turín, casi un churro.
-Fue una jugada muy rápida, Viguera dribló, la puso, a mí me venía botando y estaba acojonado, puse la rodilla y por suerte entró.
Desde entonces, ha comparecido en 62 partidos, con 16 goles, uno de ellos en una final de Copa, ha conquistado un título? Su caso es poco habitual.
-Me está saliendo todo muy bien desde que llegué al Athletic, y no estoy nada arrepentido de todo lo que he trabajado.
¿Le genera presión tener el listón tan alto?
-No, porque soy una persona que se exige y a la que le gusta que se le exija. Me gusta tener la presión, quiero superarme, estar en la boca de la gente tanto para bien como para mal, porque hace que me motive para conseguir nuevos logros. Quiero que me aprieten, porque me va a hacer mejor jugador. Soy fuerte de cabeza.
Seguro que en el vestuario también le aprietan.
Sí, Adu (Aritz Aduriz) me aprieta porque sabe que soy capaz de más cosas, como también lo hace Rulo (Raúl García) o Gurpegi en su día, porque saben que quizá soy un poco despistado en el campo. Cuando me aprietan lo tomo como un consejo e intento hacerles caso.
Ha renovado hasta 2021, con una cláusula de rescisión de 50 millones de euros. El Athletic le ha valorado muy, pero que muy bien.
-El Athletic se ha portado muy bien, ha apostado fuerte por mí y me ha dado la responsabilidad de hacer grandes cosas para este club. Estoy donde quiero estar, intentaré seguir haciendo bien las cosas para que el Athletic siga apostando por mí.
¿Se le está haciendo dura la pretemporada?
-Sí, porque vienes del verano de hacer prácticamente nada. Pero vas cogiendo poco a poco el ritmo, cogiendo el tono físico y se te va haciendo cada vez más ameno, con partidos muy atractivos hasta el inicio de liga.
¿Cómo llega a este nuevo curso?
-Llego con muchas ganas, con muchas expectativas, creo que vamos a hacer un año muy bonito, en el que vamos a dar que hablar. Estoy convencido de que me voy a superar y que también voy a dar de que hablar.
O sea, se va a ver una versión mejorada de Iñaki Williams.
-Voy a ser el mismo, pero el que va a intentar meter goles, intentar regatear, mirar siempre hacia adelante, que no se va a esconder y con la idea de que todos sumemos para llevar el equipo lo más arriba posible.
El ejercicio pasado llegó a la pretemporada con algún kilo de más.
-Este año he llegado finito, me he cuidado más, porque el año anterior me despisté un poco, comí más de la cuenta. He llegado en las debidas condiciones y quiero evitar lesiones para poder estar disponible desde el primer día.
En la campaña anterior ejerció como único delantero en partidos puntuales. ¿Le ha costado reciclarse?
-Siempre he jugado de delantero y eso nunca se olvida. Sí es verdad que jugar de extremo me ha ayudado para ser más polivalente, pero también me ha gustado jugar de delantero y estar más cerca del gol. Cuando el míster me ponga intentaré hacerlo lo mejor posible.
¿Se ve como el futuro nueve de un Athletic ya sin Aduriz?
-Me veo acompañando a Aduriz porque es nuestra referencia, es nuestro líder, él nos da la vida en este camino y tanto yo como el resto del grupo le vamos a ayudar, a hacer lo posible para que el Athletic esté lo más arriba posible. Si tengo que coger el testigo de Aduriz y me lo pide el míster, lo haré encantado.
Precisamente, Aduriz acentuó el miércoles el objetivo de Europa. ¿Hasta dónde puede llegar este Athletic?
-Podemos llegar hasta donde queramos y hasta donde podamos. El año pasado ya se vio que fuimos fuertes en esta competición, en la que siempre dimos el callo y en la que nos penalizó la falta de suerte. Buscaremos llegar lo más lejos posible, y yo sí me veo en la final, con opciones de ganarla. Todo pasa por la fase de grupos y sin anticipar acontecimientos.
¿Y alcanzar plaza de Champions?
-Como dijo Iturraspe el otro día, sería un error, ya que tenemos que mirar lo más asequible, como la Europa League, y analizar partido a partido, ya que será al final lo que nos lleve a un sitio o a otro.
El Athletic ha blindado a Laporte. ¿Cómo valora la renovación del central?
-La noticia supuso una alegría enorme, porque Aymeric estaba muy a gusto con nosotros y no manejaba la opción de que marchara. Estaba muy conectado y es uno de los estandartes del equipo.
El club está reforzando el proyecto. ¿Espera la llegada de algún fichaje, léase, por ejemplo, Azpilicueta?
-En todas las temporadas salen estas noticias, sí y que no. Estamos tranquilos, porque tenemos una buena plantilla y, además, viene gente del filial que está haciendo méritos como para quedarse. El que venga, bienvenido será.
Han subido Kepa, Gil, Yeray y Gil. ¿Cómo les ve, cuando hasta hace muy poco era usted el que estaba en esa situación?
-Les veo muy bien, porque he estado en su situación y hay que dar el máximo. Están en ello para convencer al míster y creo que ser ahora el míster es todo un marrón, porque es algo que tiene que decidir. El que se quede bienvenido sea y el que no se quede, seguro que tiene la opción el próximo año.
Hablando de míster, Julen Lopetegi coge el cargo de Vicente del Bosque. ¿Se ve en la primera convocatoria del nuevo seleccionador español?
-Si soy sincero, no me veo. Todavía tengo muchas cosas por demostrar y sé que hay gente muy por delante mío, y solo me toca hacer lo posible por estar algún día entre los seleccionables. Estoy muy tranquilo, apretando con el Athletic, que es donde tengo que apretar, y lo que venga después, será un premio.
¿Ha cerrado la puerta de la sub’21?
-No, todavía puedo ir convocado y me gustaría seguir yendo. Si tengo que ir con los mayores, iré, sino encantando de ir con Albert Celades (seleccionar sub’21).
Volviendo a lo personal, la saga de los Williams está asegurada, con su hermano Nico en el cadete del Athletic.
-Es un chaval que trabaja mucho. Es más despistado que yo, pero es pequeño y tiene que aprender muchas cosas. Paso a paso seguro que consigue lo que se proponga.
Igual les vemos juntos algún día en el primer equipo.
-Ojalá. Porque para mí sería un honor compartir vestuario con mi hermano y tener dos jugadores de raza negra en el Athletic.
Al hilo de esto último. ¿Ha sido objeto de insultos racistas en un campo?
-Por suerte nunca me han faltado al respeto y no me he sentido discriminado en ningún campo. Me siento muy bien en el Athletic, como en el resto de campos de la liga y en Europa. Hay jugadores que sufren el racismo, pero al final son cuatro tontos los que quieren llamar la atención.