bilbao. Dicen que todos los futbolistas guardan en su memoria el nombre de un campo, de ese recinto deportivo en el que se sintieron especiales, únicos ante la brillante y siempre atractiva luz de los focos. Algo semejante le sucede también a Iker Casillas (Móstoles, 1981), relegado al banquillo en favor de Diego López desde su lesión en un dedo de la mano el pasado mes de enero y cuya relación con José Mourinho parece no atravesar su mejor momento, a pesar de las dos Champions, cinco Ligas, una Supercopa de Europa, cuatro Supercopas de España, una Copa y dos Intercontinentales, además del Mundial y las dos Eurocopas cosechadas con la selección estatal, de las que puede presumir el madrileño.

Logros, conquistas, que convierten al cancerbero de Móstoles en un auténtico mito en vida, un elegido para el mundo del balompié que nunca olvidará el escenario que le vio nacer. Porque si estadios como el Hampden Park de Glasgow, el Ernst Happel de Viena o El Soccer City de Johannesburgo siempre permanecerán grabados a fuego en la memoria de Casillas por haber sido los lugares en los que logró su Champions más especial -al ser clave en una final en la que ingresó en el campo sustituyendo al lesionado César en la segunda mitad- y su primera Eurocopa y Mundial, respectivamente, San Mamés también irá ligado de por vida al corazón del capitán madridista.

Y es que corría el 12 de septiembre de 1999, la tercera jornada de la Liga 1999-2000, cuando el destino, siempre imprevisible en fondo y forma, llamó a las puertas de un joven e imberbe Casillas, de tan solo 18 años de edad, para otorgarle la oportunidad de pasar del frío de la Segunda B al glamour de la Primera División. Con Illgner lesionado y Bizarri víctima de unas molestias en el hombro, John Benjamin Toshack lo vio claro: había que tirar de un tercer portero y ese no era otro que Casillas, quien a pesar de su corta edad, ya había realizado la pretemporada con la primera plantilla blanca. "Cuando supe que iba a debutar en San Mamés me puse nervioso y llamé a mis padres; además, recuerdo que a pesar de que me tocaba dormir con Fernando Hierro en la concentración, me dejaron que durmiera solo para que estuviese más tranquilo", recordaba el propio Casillas años después, para quien aquel envite en La Catedral, resuelto con un empate (2-2), nunca ha dejado de bailar en su mente.

VÍDEO EN SAN MAMÉS No en vano, fruto del especial cariño que el de Móstoles siempre ha confesado tener al campo que le vio nacer en la élite, este no dudó en subir a la red un vídeo personal con motivo del título de Liga abrazado en San Mamés en mayo del año pasado. Pegado a una videocámara, Casillas mostró entonces una panorámica del campo antes de enfocar la portería de Ingenieros y apuntar que "en esta portería debuté hace casi 13 años; ahí disputé mis primeros 45 minutos".

Una emotiva grabación que completó al afirmar que San Mamés es un campo "al que tengo mucho cariño y en el que encima he ganado mi quinta Liga". Confesiones que fueron encaminadas a tener un recuerdo más de un campo sumamente especial para el arquero madridista, quien rendirá visita por última vez al viejo San Mamés a la espera de saber si podrá despedirse de su campo fetiche desde la portería. Desde esa portería de Ingenieros que le vio nacer deportivamente hace casi 14 años y de la que sueña con poder despedirse un portero que experimentará mañana un regreso especial a la casa del Athletic, esa casa de la que también se siente parte, en cierto modo, un Iker Casillas que lucha ahora por recuperar su condición de portero titular del Real Madrid.

El objetivo, que se antoja complicado para el de Móstoles debido a su complicada relación personal con Mourinho y por el buen hacer del gallego Diego López bajo los palos, podría tornarse en realidad sin embargo al tratarse de un partido alejado de la huella de la Champions, única competición que ocupa hoy en día la mente de un José Mourinho que podría devolver una momentánea titularidad a Casillas en La Catedral. De confirmarse el regreso a la portería del campeón mundialista, cuyo último episodio como segundo portero data de la segunda mitad de la temporada 2001-02, cuando Vicente del Bosque optó por relegarle al banquillo en favor de César Sánchez, Iker Casillas y Fernando Llorente, dos habituales suplentes en las últimas fechas, podrían ser los encargados de lucir brazaletes de capitanes del Real Madrid y Athletic en el último envite entre madridistas y rojiblancos en San Mamés, un campo, un escenario, que siempre resultará especial para el capitán madridista.