Bilbao. La última edición del clásico que acoge el viejo San Mamés será muy descafeinada principalmente por culpa de las sanciones que debe cumplir el Athletic tras su paso por Sevilla. En Ibaigane ni se han planteado perder el tiempo preparando alegación alguna a las ocho tarjetas amarillas mostradas por Mateu Lahoz, todas ellas fácilmente avalables por parte del Comité de Competición. Una auténtica pena esto de perder tantos efectivos de golpe casualmente cuando toca afrontar cita tan especial, no en vano en Bilbao la visita del Real Madrid es el evento futbolístico por antonomasia. O quizás no, quizás verse en cuadro sea en realidad una bendición. Desde el pragmatismo, hasta se puede celebrar que cuatro titulares, acaso cinco en función de cómo evolucione Andoni Iraola de su sobrecarga, se vayan a perder la visita del Madrid, pues esto quiere decir que estarán aptos para participar en la siguiente jornada, sobre el papel y a ojos cerrados también, siempre más asequible que un cruce con los merengues.
En este caso resulta además que luego toca viajar a Riazor, donde una victoria equivale prácticamente a amarrar la permanencia o, al menos, valdría para situarse a un paso de la misma. A estas alturas del campeonato lo único que realmente cuenta es sumar y hacerlo cuanto antes, pues está más que comprobado que el equipo de Bielsa poco puede ofrecer ya de sustancia aparte de añadir el puñado de puntos que aún falta en su casillero, objetivo que viene gestionando con más pena que gloria, por decirlo finamente. De modo que carece de sentido gastar munición el próximo domingo cuando toda y más hará falta frente al Deportivo.
Desagrada asumir de antemano que las posibilidades del Athletic son casi nulas ante el Madrid, tal cual están de fuerzas y recursos los contendientes, pues para el aficionado en general no existe victoria que deje mejor regusto, pero es un ejercicio completamente cabal. Los de Mourinho han protagonizado varios fiascos lejos del Bernabéu -derrotas ante Betis, Getafe, Sevilla, Málaga y, recientemente, Granada, así como un empate con Osasuna-, pero sucede que no cabe confiar en los rojiblancos, de por sí frágiles y víctimas propiciatorias del fútbol que el Madrid practica desde los tiempos de Ronaldo, el brasileño: pegada descomunal y elaboración discreta. Un vistazo a los antecedentes ahorra mayores disquisiciones: en La Catedral salen seis victorias visitantes en los últimos siete años.
En condiciones normales, poniendo en liza Bielsa el once de gala -calificativo de difícil aplicación a uno de los treinta diseñados este año-, el pronóstico no sería favorable. Sí quedaría un margen para soñar por ser el partido que es, porque el Madrid tiene la cabeza en Europa y la predisposición de los jugadores y de la grada no se cuestiona. Pero si la formación inicial es la que sigue o muy similar, el asunto no admite discusión: Iraizoz; Iraola o Ramalho, Ekiza, San José, Aurtenetxe; Herrera, Iturraspe, Muniain; Susaeta, Llorente e Ibai. Bielsa apostaría por estos futbolistas con la lógica de sus decisiones previas. Son los titulares que le quedan, una vez descontados los suspendidos Gurpegi, Laporte, De Marcos y Aduriz, junto a los suplentes más utilizados.
La plantilla del Athletic no resiste la comparativa con el Madrid se mire desde la perspectiva que se mire, pero la desigualdad se dispara si el análisis se centra en la identidad de los suplentes. Los suplentes del Madrid contra los titulares del Athletic plantearían un duelo bastante sugerente y era previsible que Mourinho echase mano de unos cuantos reservas. Sin embargo, el duelo no entrañará ninguna compensación que favorezca los intereses del Athletic porque también Bielsa está obligado a tirar de su fondo de armario. Con ello se esfuman las cábalas, el clásico adquiere un intenso tono blanco y deja a las casas de apuestas de brazos cruzados.
MIRANDO AL FILIAL A expensas de por dónde oriente sus planes Bielsa a lo largo de la semana y tomando como referencia la alineación expuesta, uno de los aspectos que generaría expectación es el modo en que completa la lista. Con Iñigo Pérez y Galarreta, descartados, Amorebieta se supone que tres cuartos de lo mismo, al argentino le quedan para el banquillo: Raúl, Castillo, Toquero, Isma López e Igor. Huelga precisar el rodaje en competición que atesora este quinteto o, hablando en plata, qué espera de ellos quien distribuye responsabilidades y minutos. Por una simple cuestión formal, puesto que faltan dos elementos para alcanzar los 18 convocados, Bielsa tiene que pescar alguno de abajo.
El Bilbao Athletic, que juega en Tudela cuatro horas antes, ofrece un amplio abanico de alternativas para el centro del campo, que sería la línea más despoblada, pero este hecho no garantiza que vayan por ahí los tiros. En realidad, esta urgencia en la zona ancha ha sido frecuente esta temporada, pero Bielsa ha optado por arreglárselas con Muniain y, últimamente, con San José. No podrá afirmar que le ha ido bien, pero no se ha apeado del burro. Siendo lesionados de larga duración Galarreta y Pérez, solo ha tenido a bien llamar a Morán y Peña para los bolos con el Hapoel y el Sparta. Dicho de otro modo: son incontables los banquillos rojiblancos donde este año no ha figurado un medio específico.