Crimen de Atxuri

"Estamos contentísimos con la condena"

Prisión permanente revisable para la condenada por el crimen de Atxuri, una sentencia que se da por primera vez en Bizkaia y eleva a 14 el total en el Estado

28.12.2019 | 06:20
Valeriano Borja y Tamara Pérez, en la rueda de prensa que ofrecieron la semana pasada.

BILBAO. La Audiencia Provincial de Bizkaia condenó ayer a prisión permanente revisable a la mujer que asesinó el pasado 16 de enero a su hija de 9 años en Atxuri tras suministrarle "un cóctel letal" de diferentes medicamentos y asfixiarla para asegurarse de su muerte. "Estamos contentísimos con la condena porque es lo que verdaderamente queríamos. Cuando hemos recibido la noticia no nos lo creíamos", indicó ayer a DEIA Tamara Pérez, portavoz de la familia de la víctima, quien aseguró al mismo tiempo que Josune, la hija mayor de la acusada, se encuentra "aturdida" porque "no se lo cree".

El Tribunal popular consideró probado que se trató de asesinato con alevosía contra la menor. Además, estimó que la procesada había incurrido en la circunstancia agravante de parentesco. La magistrada afirma que "no existe ninguna prueba" ni dato de que en la vivienda, además de la mujer y la víctima, hubiera otra persona hasta que llegó Josune, la hermana mayor de Kiara. "No existe ni un solo dato que haga surgir dudas razonables sobre este extremo", asegura. En la misma línea, rechaza aplicar la atenuante analógica de confesión y cooperación con la autoridad judicial para el esclarecimiento de los hechos por parte de la procesada porque no ha asumido la responsabilidad de sus actos y por la explicación que dio sobre su proceder.

En su resolución judicial, la jueza subraya que la procesada sabía que su hija no iba a sospechar "nada de los alimentos que le da su madre, con la que siempre ha convivido" y, por tanto, no se va a defender "quien no sospecha de que su madre quiera matarla". Además, apunta que "el cóctel letal" de medicinas se lo suministró con alimentos que habitualmente tomaba. "La voluntad de la acusada de asegurarse el resultado de la muerte de su hija es aún más evidente cuando coloca la almohada sobre la boca de una niña ya inconsciente por la ingesta de la medicación". El crimen se ve agravado, asimismo, por el hecho de que la víctima fuera menor de 16 años. "Considerábamos que la pena estaba muy clara, que era un caso sólido y que justifica este tipo de pena. El jurado también lo vio muy claro, salió por unanimidad y en ese sentido estamos muy satisfechas", indicó a DEIA la abogada de Clara Campoamor, Ana Hernando Tojo.

La primera vez en Bizkaia

Es la primera vez que se impone esta condena en el territorio vizcaino, y la segunda en la Comunidad Autónoma Vasca, mientras que se eleva a 14 el número de personas que están condenadas con este tipo de pena en el Estado. El primero en Euskadi fue un profesor de música, natural de Sevilla, por el asesinato de una bebé de 17 meses en Gasteiz, a la que lanzó por una ventana la madrugada del 25 de enero de 2016. "Con esta pena tan severa y contundente esperamos que los próximos progenitores que quieran hacer algo así se lo piensen dos veces y que no utilicen a los menores como moneda de cambio para hacer daño al otro progenitor", denunció Pérez. Por su parte, la magistrada se refiere a esta pena como cadena perpetua pese a que se le denomine prisión permanente revisable. "Así lo han puesto de manifiesto numerosos estudios que cuestionan aspectos importantes de su contenido y regulación", asegura. Sin embargo, la abogada de Clara Campoamor explica que "es una pena que está plenamente justificada". La prisión permanente revisable "permite que a los 8 años, los penados disfruten de permisos, o que a los 15 años accedan a terceros grados...", explica Hernando, asegurando al mismo tiempo que sea equiparable a la cadena perpetua "es absolutamente falso".

20.000 euros para la hija mayor

Además de la inhabilitación absoluta durante la condena para la madre de la víctima, le impone el pago a su hija mayor de 20.000 euros, aunque la magistrada añade que "es imposible compensar los perjuicios morales derivados del fallecimiento de una persona". "No podemos reducir a dinero esa pérdida porque es irreparable. Ninguna vida humana tiene parangón con el dinero", indica la magistrada. Sin embargo, deniega que se le indemnice al padre de la víctima, porque "no consta que sea realmente su progenitor ni está acreditado quetuviera relación con la niña".