Un equipo de científicos del grupo de estudio de Factores Ambientales en Enfermedades Degenerativas del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Universitario Clínico San Carlos (IdISSC) de Madrid ha llevado a cabo un estudio por el que se han identificado "huellas antivirales" distintas según el tipo de esclerosis múltiple, lo que apunta a "posibles terapias dirigidas".

Este trabajo, publicado en la revista especializada 'Scientific Reports' y que ha contado con el apoyo de la Red de Enfermedades Inflamatorias (REI), ha concluido que "la forma en que el sistema inmunitario responde a determinados virus podría influir en la evolución clínica de la esclerosis múltiple", cuyo Día Mundial es este sábado, 30 de mayo.

La investigación "aporta una visión más precisa de cómo los factores virales podrían estar implicados de distinta forma según el tipo de esclerosis múltiple", ha señalado una de las líderes de la misma, la doctora María Inmaculada Domínguez Mozo, quien la ha llevado a cabo junto a los doctores Roberto Álvarez Lafuente y Stefano Ruberto.

A juicio de esta especialista, "los resultados apuntaron a que cada forma clínica de la esclerosis múltiple tiene una huella inmunológica antiviral diferente". Para conocer este aspecto, se ha analizado cómo distintos perfiles de anticuerpos antivirales se asocian a las diferentes formas clínicas de la esclerosis múltiple y su relación con marcadores de daño neurológico.

Según han indicado los autores, "los anticuerpos antivirales son proteínas producidas por el sistema inmunitario para reconocer y defender al organismo frente a virus específicos". "Su presencia en sangre permite conocer si una persona ha estado expuesta a determinados virus y cómo ha respondido inmunológicamente frente a ellos", han explicado, para añadir que "los marcadores de daño neurológico son moléculas o indicadores biológicos que reflejan lesión o deterioro del sistema nervioso".  

 VIRUS ESTUDIADOS

En este sentido, han declarado que "en esclerosis múltiple", estos últimos "ayudan a evaluar el grado de daño neuronal y la evolución de la enfermedad". Así, en esta investigación, estudiaron "los anticuerpos frente a varios virus de la familia del herpesvirus: el virus de Epstein-Barr (EBV, por sus siglas en inglés), el herpesvirus humano 6 (HHV-6, por sus siglas en inglés) y el citomegalovirus (CMV, también por sus siglas en inglés), seleccionados porque su posible implicación en la esclerosis múltiple ya ha sido descrita en investigaciones previas".

Junto a ello, han explicado que "hasta ahora, la investigación sobre virus y esclerosis múltiple había identificado asociaciones generales, especialmente con el EBV, pero no se habían caracterizado de forma clara las distintas formas clínicas de la enfermedad según el perfil serológico antiviral". "Nuestros resultados sugieren que la interacción entre distintos virus podría influir en la trayectoria clínica de la enfermedad y que el CMV podría estar vinculado a mecanismos de progresión más que a inflamación aguda", ha precisado Domínguez Mozo.

En concreto, esta científica y sus compañeros han señalado que "las personas con esclerosis múltiple primaria progresiva presentaron niveles y prevalencia significativamente más altos de anticuerpos IgG (inmunoglobulina G) frente a citomegalovirus que los pacientes con formas remitente-recurrentes". "Los anticuerpos IgG suelen aparecer pasada la infección o tras una exposición prolongada a un virus, por lo que suelen indicar memoria inmunológica y una respuesta inmunitaria ya establecida", han recordado.

Por contra, han manifestado que "los niveles de anticuerpos frente al EBV fueron inferiores en la forma primaria progresiva respecto a las formas remitente-recurrente y secundaria progresiva". "Finalmente, los pacientes con esclerosis múltiple remitente-recurrente mostraron niveles más elevados de anticuerpos IgM -que se producen en las fases iniciales de una infección- frente al HHV-6 que aquellos con esclerosis múltiple secundaria progresiva", han señalado.

Con todo, y aunque han sostenido que "estos resultados no permiten establecer una relación causal directa entre los tres virus analizados y el desarrollo de los diferentes tipos de esclerosis múltiple", los mismos "sí refuerzan la hipótesis de que la respuesta inmunitaria antiviral podría desempeñar un papel relevante en la enfermedad". "Estos hallazgos contribuyen a comprender mejor los mecanismos biológicos que subyacen a la progresión de la enfermedad", ha asegurado Domínguez Mozo.

"Los resultados apoyan el uso de la serología antiviral como herramienta complementaria para mejorar la estratificación de pacientes y avanzar hacia una Medicina más personalizada", ha proseguido, para agregar que, "además, abren la puerta a futuras investigaciones sobre estrategias terapéuticas dirigidas, especialmente en las formas progresivas, donde las opciones actuales siguen siendo limitadas".