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Los jóvenes vascos se independizan a los 30 años y gastan el 70% de su sueldo en el alquiler

El Observatorio de Emancipación publica el informe de 2025 advierte que “la vivienda se está volviendo inalcanzable”

Los jóvenes vascos se independizan a los 30 años y gastan el 70% de su sueldo en el alquilerJ. M. Martínez

Independizarse de la familia es una quimera para los jóvenes vascos a tenor de los precios de la vivienda, en compra y en alquiler. Los costes son inasumibles y la situación no parece que vaya a solventarse ni a corto ni a largo plazo. 

Los jóvenes de Euskadi abandonan el hogar familiar para hacer su propia vida pasados los 30 años. Son de los que más se emancipan en el Estado español, junto con los de Islas Baleares. Una decisión que depende de su salario neto, y que es de los más altos, con los madrileños, llegando a los 20.000 euros anuales. Pero tienen que gastarse casi el 70% en pagar el alquiler. 

Son los datos que ha hecho públicos este viernes el Observatorio de Emancipación, del Consejo de la Juventud de España, en referencia a 2025. El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales factores de empobrecimiento de esta parte de la población. El informe es concluyente: en el Estado español el riesgo de pobreza entre jóvenes que viven de alquiler se dispara del 25,9 al 43 % después de pagar la vivienda.

Dos jóvenes observan el escaparate de una inmobiliaria.

El estudio informe apunta que “la vivienda se está volviendo inalcanzable”, y que “es responsabilidad de las administraciones públicas desplegar las políticas necesarias para que el acceso a la vivienda deje de ser un privilegio y la juventud pueda proyectar su futuro sin que la precariedad habitacional condicione sus decisiones vitales”.

En la CAV

Según el estudio, la edad estimada para poder independizarse es de 30,2 años, "superando el umbral estadístico de la juventud". En Euskadi la tasa de emancipación de jóvenes entre 30 y 34 años supera el 75%, una de las más altas de Estado español, con Islas Baleares. Sin embargo, la cifra ronda el 10% entre los 16 y 29 años, la tercera por la cola de las 17 comunidades autónomas.

"Todos los datos que incluimos en este informe nos describen una crisis sin precedentes, generada por una política de vivienda que ha fallado de forma sistemática y continuada a las personas jóvenes"

Observatorio de la Emancipación

Por el contrario, en lo relativo al salario neto es de los más elevados en estas edades entre la comunidades autónomas, solo superados por Madrid. En el rango entre 30 y 34 años se alcanzan los 20.000 euros anuales. Y desciende a los 16.000 euros de los 16 a los 29 años.

Un joven vasco de entre 30 a 34 años debe invertir más del 70% de su salario neto para pagar el alquiler. Y es casi el 90% en el caso de los 16 a los 29 años. De hecho, el porcentaje de los que se han independizado del hogar familiar en viviendas de alquiler pasa del 30% entre los 30 y 34 años. Mientras sube al 55% cuando se trata de personas entre 16 y 29 años. En este sentido, la CAV está en la media estatal.

Salario neto entre 16 y 34 años de edad.

En cuanto a la tasa de pobreza o exclusión social entre los 16 y 29 años roza el 20%, un dato que solo es menor en Nafarroa e Islas Baleares. La primera comunidad autónoma en este punto es Ceuta y Melilla con un 55% de afectados, seguida de Andalucía y Castilla-La Mancha.

En cuanto al paro, Euskadi está en el puesto penúltimo en este rango de edad de 16 a 29 años. Y los vascos son los que menos abandonan la escuela de forma temprana: las mujeres no llegan al 5% y los hombres no alcanzan el 10%. Pero hay jóvenes ‘ninis’, que ‘ni estudian ni trabajan’, concretamente alrededor de un 17% en esta franja de edad, por detrás de la Comunidad Valenciana y Castila-La Mancha, y por delante del resto de comunidades autónomas.

Tasa de 'ninis' de 16 a 29 años.

Coste medio de un alquiler: 1.176 euros mensuales

Pero estas mejoras no fueron suficientes para facilitar que vivan por su cuenta, debido a las dificultades persistentes ,y cada vez más intensas, en el acceso a la vivienda. A finales de 2025, en el Estado español alquilar una vivienda libre costaba de media 1.176 euros mensuales, el precio más alto desde que existen registros. Esto suponía del 98,7% del salario de una persona joven, una cifra que pone de manifiesto la imposibilidad para emanciparse en solitario. 

Incluso a nivel de hogar, el esfuerzo requerido (45,3 %) superaba significativamente el umbral del 30 % recomendado por organismos internacionales. Asimismo, el alquiler de una habitación, con un precio medio de 400 euros, también sobrepasaba ese umbral. 

Es la fotografía de una generación que ha vivido crisis tras crisis, reformas laborales, una pandemia y ha aceptado las condiciones que el mercado le imponía con la promesa de que las cosas mejorarían.

A su vez, el precio medio de una vivienda libre alcanzó los 223.000 euros, lo que suponía que una persona joven debía dedicar íntegramente su salario durante 15,6 años para poder acceder a una propiedad. Para hacer frente solo al pago de la entrada, estimada en unos 66.900 euros, una persona joven asalariada tendría que destinar íntegramente su salario durante casi cinco años.

Alquiler y en compañía

Como consecuencia, el régimen de tenencia más común entre la juventud emancipada seguía siendo el alquiler (55 %). Solo el 19,7 % de las personas jóvenes emancipadas vivía sola, y aumentó el porcentaje que compartía piso, hasta el 33 %.

Jóvenes emancipados en alquiler.

El epicentro de la situación es la escalada continuada de los precios tanto del alquiler como de la compra, que se sitúan en máximos históricos y crecen muy por encima de los salarios. Como consecuencia, una persona joven que desee acceder a una vivienda debe destinar prácticamente su salario completo al pago del alquiler o ahorrar íntegramente durante más de 4 años para hacer frente a la entrada de una vivienda, a la vez que continúan subiendo los precios.

Nivel de estudios y sexo

La incidencia del desempleo seguía siendo desigual según el nivel educativo de las personas jóvenes: entre quienes solo contaban con estudios primarios, el paro alcanzaba el 29,4 %, frente al 12,5 % entre quienes habían cursado estudios superiores.

Solo el 25,2 % de las personas jóvenes con empleo estaban emancipadas, lo que implica que más de siete de cada diez seguían viviendo en el hogar familiar. Es decir, casi tres de cada cuatro jóvenes con empleo no estaban emancipadas. El 33 % de las personas jóvenes empleadas trabajaba a tiempo parcial, lo que supone un ligero incremento de 0,6 puntos porcentuales respecto al año anterior.

Una estudiante consulta un anuncio inmobiliario en la EHU.

Esta modalidad contractual presentaba además una marcada desigualdad por sexo: de las personas empleadas, el 29,5 % de los hombres jóvenes trabajaba a tiempo parcial, frente al 37 % de las mujeres jóvenes.

Riesgo de exclusión

El 29,3 % de la población joven del estado español seguía en riesgo de pobreza o exclusión social en 2025, consolidando a este grupo como el segundo más vulnerable tras la infancia. Esta situación afecta incluso a quienes tienen empleo: el 19,9 % de las personas jóvenes ocupadas se encontraban en situación de pobreza, lo que evidencia que tener trabajo ya no garantiza una protección frente a situaciones de vulnerabilidad social.

El Consejo advierte de que "la vivienda ha dejado de funcionar como un elemento de estabilidad y autonomía para convertirse en uno de los principales factores de empobrecimiento juvenil". Así, "tener empleo ya no garantiza poder desarrollar un proyecto de vida independiente ni mantener unas condiciones materiales dignas porque la vivienda está engullendo toda posibilidad de prosperar y quebrando la relación clásica entre trabajo y proyecto de vida".