El Gobierno Vasco dispone de una hoja de ruta clara para los próximos años con la presentación de la Estrategia Vasca con las Personas Mayores 2026-2029. En un acto celebrado en el centro Tabakalera (Donostia), la consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, Nerea Melgosa, ha detallado un plan que sitúa la lucha contra el aislamiento social como uno de sus pilares fundamentales. Ante la realidad de una sociedad cada vez más envejecida, donde el 25,4% de la población supera los 65 años, las instituciones vascas buscan frenar el aumento de personas que viven solas, un fenómeno que afecta con especial intensidad a las mujeres.
Tecnología contra la soledad
El abordaje de las soledades se articula a través de proyectos innovadores que combinan tecnología y acción comunitaria. Entre las iniciativas más destacadas destaca Solelab, un instrumento diseñado específicamente para medir y monitorizar la soledad no deseada, permitiendo desarrollar programas de intervención en todas las etapas de la vida. Asimismo, el plan pone el foco en el equilibrio territorial con un proyecto destinado a las zonas rurales, donde la dispersión geográfica agrava el aislamiento. Esta propuesta pretende rehabilitar los centros sociales rurales como puntos de referencia comunitaria, ofreciendo actividades itinerantes que garanticen que ningún ciudadano quede al margen de la vida social por su lugar de residencia.
Teleasistencia y convivencia
La estrategia también apuesta por la prevención mediante el uso de teleasistencia predictiva. Gracias al sistema de monitorización inteligente no intrusiva, se podrán detectar cambios en las rutinas de consumo de agua, luz o movimiento en el hogar sin necesidad de que la persona pulse ningún botón, permitiendo una respuesta rápida ante posibles situaciones de riesgo o abandono. Complementando esta visión, el programa Bizihabi fomentará alojamientos convivenciales entre jóvenes y mayores, impulsando la solidaridad intergeneracional como antídoto natural frente a la exclusión.
Con esta ambiciosa planificación, Euskadi no solo busca responder al aumento de la esperanza de vida, sino garantizar que esta longevidad se traduzca en una existencia con sentido y arraigo comunitario. La consejera Melgosa ha subrayado que el objetivo final “es construir comunidades inclusivas donde la autonomía y el bienestar emocional prevalezcan sobre el aislamiento, transformando el reto demográfico en una oportunidad para fortalecer los lazos sociales y la dignidad de las personas en su proceso de envejecimiento”.
Sexualidad en la vejez
La nueva estrategia vasca rompe el tabú de la sexualidad en la vejez, integrándola como un componente esencial del bienestar y la salud integral. El objetivo es garantizar que todas las personas mayores puedan vivir su afectividad y su deseo de manera libre, plena y sin prejuicios, independientemente de su edad. Melgosa ha subrayado que la sexualidad no desaparece con los años, sino que se transforma, y las políticas públicas deben acompañar este proceso eliminando el estigma social que a menudo infantiliza o ignora las necesidades íntimas de la población longeva. Para ello, la estrategia contempla la creación de espacios seguros y el impulso de una Estrategia de Diversidad Sexual y de Género específica para este colectivo.
Este enfoque busca que tanto en el entorno comunitario como en los servicios de atención y residencias, se respete la biografía sexual de cada individuo. Se pretende erradicar cualquier forma de discriminación y asegurar que la orientación sexual o la identidad de género no sean una barrera para acceder a unos cuidados dignos y de calidad, permitiendo que la etapa de madurez sea también un tiempo de autorrealización.