¿Qué objetivo tiene el Gobierno vasco con el programa Loturak y qué papel juega en el modelo de acogida de Euskadi?
Ese principio de hospitalidad que tenemos tanto en Euskadi, lo llevan encima de la mesa, de una forma muy determinada. Se ve que Loturak se hace a través del tercer sector –con la Fundación Ellacuría, Alboan y con Pertsonalde–. Cuando se ve que se trabaja bien y que se fundamenta, no solamente ya se habla de las familias de Ucrania sino que ya se empieza a hablar también de otras personas que llegan a Euskadi en búsqueda de un mundo mejor y una sociedad para la que podamos hacer todos y todas. Entonces, en la siguiente fase, empezamos con otras personas que también trabajan con el tema de la acogida y de la recepción a personas migradas que vienen a Euskadi. Cada uno de ellos tiene diferentes colectivos y en este momento se está trabajando sobre todo con chavales jóvenes sin referentes familiares, para que tengan una acogida, una referencia y para que la inserción también en Euskadi desde el punto de vista formativo y educacional, sea de calidad. Y también, dándoles ese cariño y esa hospitalidad que decía anteriormente.
Más allá del programa, ¿por qué considera que es importante apostar por la integración comunitaria de las personas?
Porque nosotros siempre decimos lo mismo, entendemos que cuando una persona viene a Euskadi o viene a trabajar o a formarse a Euskadi lo importante es que conozca nuestra sociedad y que podamos darles esas acogidas. Creemos que Euskadi siempre ha tenido una forma comunitaria de trabajar, nos parece que tiene un gran impacto social que las personas y las familias puedan reconocer y conocer otras realidades y creemos que es importante. Tiene un impacto no solamente en la población migrante y refugiada sino también en las familias y las comunidades. Tienes que pensar que las familias son voluntarias y las comunidades también de acogida son voluntarios entonces lo que hacen unas y otras personas es un win-win. Las familias y las personas que acogen a estas personas migrantes en el caso de Ucrania, eran ucranianas y refugiadas ahora o migrantes, es un conocimiento mutuo de darles a conocer un poco la sociedad vasca, tal y como es y cómo funcionamos. Y por otra parte, la población migrante, también hace esa apertura de miras y anti-rumores y política de anti-rumores con las personas que en este momento recogen. Yo creo que eso es un modelo de acogida y hospitalidad y, es la implicación directa de la propia sociedad vasca y que hacen ese acompañamiento a estas personas migradas y refugiadas.
¿Ese sería el impacto que tienen en la convivencia y la cohesión social en Euskadi?
Sí, eso es, yo creo que lo importante es el impacto social, sobre todo es un tema de cercanía, de confianza, de conocimiento mutuo y sobre todo de crear vínculos. Cuando creas vínculos entre dos personas al final hace que esas personas tengan una mayor integración tanto social como comunitaria, individual y comunitaria. Desde el punto de vista del individuo y también para fortalecer los lazos de comunidad que creo que son tan importantes. Yo creo que una de las grandes preocupaciones que puede haber es, de cómo hay esta inserción de las personas que llegan o de cómo son los modelos de acogida y yo creo que estos modelos en los cuales la sociedad vasca y las familias vascas ponen mucho de su parte para poder integrar a estas personas de forma individual y luego colectivamente hace que entre todas y todos, avancemos a un escenario mucho más solidario, mucho más acogedor, mucho más hospitalario. Pero por otra parte las personas migrantes también, reconoce los valores de esfuerzo y de acogida de las personas que lo hacen. Entonces es un win-win, demanda oferta y yo creo que es importante. Porque al final lo que estamos fomentando es eso, los grupos locales de acogida, la comunidad y sobre todo, vernos unos a otros como personas, a los ojos, dejar de hablar de población migrante hablar de colectivos, sino hablar de personas individuales, hablar de Youssef, hablar de Oxana hablar de Aitor. Hablar de persona a persona no tanto de dónde vienes o cómo eres, sino de que tú que vienes a portar a Euskadi yo también te aporto aquí como ciudadana de Euskadi hacia ti, que vienes como persona peticionaria también de ayuda.
El programa implica directamente a familias y barrios, ¿qué dice de la sociedad vasca que exista está disposición a acoger y acompañar?
Yo creo que la sociedad vasca siempre ha sido una sociedad de acogida porque nosotros también nos hemos marchado en reiteradas ocasiones o en determinadas situaciones, también tan políticas comprometidas, con el tema de la Guerra Civil, y todas en algunos momentos fuera de Euskadi a buscar un mundo mejor, ¿no?, porque, eso es lo que sucedía aquí. Entonces, creo que ese espejo luego también repercute a las personas que vienen a Euskadi. Por lo cual, creo que la sociedad vasca es una sociedad de acogida, una sociedad que da oportunidades y a las personas que vienen a buscar esas oportunidades, qué mejor que demostrarles qué se puede hacer. Yo creo que ese planteamiento de sociedad acogedora, hospitalaria, yo creo que es uno de los valores fundamentales de la sociedad vasca y sobre todo yo creo que desde la sociedad desde el punto de vista, como comentaba anteriormente de acogida. Nosotros, la sociedad vasca siempre ha sido de acogida y ahora lo que hemos hecho es articular esa acogida ciudadana con una estructura, con una proximidad. Y también es un programa ya consolidado y convalidado también metodológicamente y eso es importante, el promover el vínculo como herramienta que contribuye a esta transformación social. Está testado y yo creo que es una buena política europea que en otros países también nos han dicho para conocer cómo lo estamos haciendo.
¿Qué mensaje lanza Loturak en el actual contexto migratorio?
Yo creo que lo que decimos siempre nosotros, ¿no? que Euskadi tiene buenas prácticas migratorias. Tenemos buenas prácticas de políticas de acogida migratoria y lo que creo que siempre decimos lo mismo, que nosotros en Euskadi siempre damos oportunidad a aquellas personas que vienen a Euskadi a aportar, y estos son los procesos de acompañamiento así también cambiamos la percepción hacia las personas refugiadas y sobre la realidad de asilo y refugio, yo creo que es importante. Es verdad que Euskadi no tiene competencias en asilo y refugio, pero nos parece que es de destacar el esfuerzo que hace tanto toda la sociedad vasca en los procesos de acogida como el Gobierno Vasco en poner en marcha estos procesos de acompañamiento. Al final está el gobierno detrás y una vez más es el Gobierno Vasco quien tiene políticas migratorias activas para buscar soluciones a determinados procesos.
¿Qué aprendizajes ha dejado Loturak desde su inicio y cómo puede influir esto en futuros proyectos?
Primero yo creo que ha formado a toda la ciudadanía acogedora, a aquellas familias y personas que individualmente han querido acoger a personas y les ha formado, en todo el tema de la realidad migratoria cuál es, la ley de extranjería cómo está, todos los procesos migratorios. Luego creo que es importante la sensibilización de la opinión pública, al final estas personas cuando llegan y trabajan y están acogidos en una familia al final estas familias están en una comunidad. Entonces, yo creo que cuanto más agentes conozcan cómo se está atendiendo a estas personas mejor, la sensibilización de la opinión pública es muy importante. Creando vínculos, no tanto desde el punto de vista de los rumores, de las fake news, sino que ellos conocen casos concretos de lo que está pasando y cómo estas personas acogiendo. También es importante la alianza local y la colaboración público-privada, al final aquí se hacen trabajos en red, y encuentros formativos, tanto en los diferentes colegios o las diferentes asociaciones que estos personas o familias están acogidas, y eso también es importante, al final es una colaboración público-social que tenemos también, o público-privada, que tenemos Gobierno Vasco con el tercer sector, que siempre lo decimos. Luego la participación activa de las personas que acogemos. Yo creo que todas las personas y las familias que se han desplazado y que participan en la Loturak cuentan cómo ha sido el proceso y cómo este proceso les ha venido bien y han podido también encontrar muchas de ellas trabajo a través de las inserciones sociales, porque han visto el aprendizaje. Muchas veces también es importante, muchas de estas personas, las familias son euskaldunes y también tienen el aprendizaje del euskera como unos elementos claves de integración, que eso es importante.