Físico y profesor de Ikerbasque en Donostia

Juan José López Cadenas: "Hay que ser humildes, pero no tan pesimistas; la luz al final del túnel se está viendo"

06.12.2020 | 01:17
Juan José López Cadenas.

"No todo lo hemos hecho mal en la pandemia, pero tenemos que aprender a ser más humildes y no tan pesimistas e hipercríticos", señala

Este profesor de Ikerbasque en Donostia ha publicado junto al genetista y neurocientífico Juan Botas Virus. La guerra de los mil millones de años (Ed. Espasa), donde explican por qué los humanos somos presa fácil de las pandemias. El libro escrito en agosto tiene, entre otros objetivos "contribuir a quitarle el miedo a la gente y zanjar la desinformación que crece a medida que la pandemia se prolonga y que la gente pierda un poco la desconfianza porque la luz al final del túnel ya la estamos viendo", explica a DEIA.

Tuberculosis, ébola, VIH, viruela, 'west nile', polio, gripe(s) y ahora covid-19. ¿Existe algún lugar, período, ser vivo o artefacto natural libre de virus?

—Los virus son una forma de vida no completa, son parásitos obligados, necesitan de manera inexcusable un ser vivo para, utilizando su metabolismo, poder reproducirse; de hecho, los virus son especialistas, por ejemplo, en atacar a las bacterias que a su vez infectan a los seres humanos. En consecuencia, los virus se libran del ataque de otros virus, por lo tanto creo que es bastante seguro decir que no hay formas de vida seguras que estén libres de posibles atacantes de patógenos.

Asesinos. Okupas, hackers, ciclotímicos, mutantes, locuelos, escurridizos... 'Aprobetxategis' en una palabra. Aparte de esta ruindad que se les supone. Siendo enemigos mortales, ¿no pueden ser a veces nuestros aliados estratégicos por conveniencia?

— Sí. En ocasiones son nuestros aliados. Los virus invaden a las bacterias, las parasitan y las bacterias a su vez nos destruyen a nosotros. Se dan muchas enfermedades graves causadas por ellas. Las hemos combatido con penicilina primero y luego con todos sus derivados y otros antibióticos. Pero, poco a poco, esas bacterias se van convirtiendo en resistentes a los antibióticos y llega un momento en que la proliferación de estas bacterias resistentes a los antibióticos puede llegar a convertirse pronto en una gigantesca plaga que deje a la pandemia actual a la altura del metro. En esta gran amenaza, las terapias con virus que las atacan y destruyen pueden ser claves en las próximas décadas para controlarlas. Aquí nos encontramos con que el enemigo de nuestro enemigo puede ser mi amigo y salvación.

Ciñéndonos a nuestro Sars CoV-2, ¿es un virus normal o es un especialista en efectos especiales, que sale como un escapista prestidigitador por donde quiere? Pulmón, corazón, riñón, dolor de cabeza, tos, falta de gusto...

—No es el único especialista en hacer trucos simpáticos, o no tanto, para invadirnos; los virus son robots prodigiosos capaces de auténticas maravillas para engañar a nuestro sistema defensivo. Lo que tiene en especial el Sars CoV-2 es que es nuevo y no conocemos todavía todos sus trucos. En la medida que los estudiamos, nos quedamos asombrados de la cantidad de artillería que tiene. Si miramos el virus del VIH, del sida, es maravilloso la cantidad de trucos que tiene, ataca el sistema inmunitario y luego es capaz de esconderse y no hay manera de librarnos de él.

¿Por qué creen ustedes que en junio bajó la pandemia? ¿Y ahora por qué ha vuelto a subir? ¿Acaso porque el virus es muy listo? ¿O nosotros muy tontos o muy confiados?

—En junio descendieron los casos porque nos tuvieron encerrados tres meses en casa y en esas condiciones el virus no encuentra en quién propagarse. Las estrategias del virus son muy sencillas; ellos se aprovechan de que somos muy gregarios, de que nos gusta estar juntos y este hecho lo utilizan para transmitirse. El Sars CoV-2 es un virus que se propaga utilizando aerosoles, por el aire, viaja a bordo de gotitas microscópicas. Creemos que estos aerosoles son su vía preferida. Por eso cuando se nos encerró, bajó enormemente, pero no había desaparecido por completo. Cuando en verano declaramos que ya habíamos vencido el virus y corrimos a juntarnos en los bares, en las playas, el virus estuvo encantado de la vida, se volvió a propagar como un incendio. En realidad, es difícil comprender porqué no lo vimos venir, porque muchos los dijimos.

¿Qué nos está faltando/sobrando en esta serie de subebaja pandémico, en nuestro cuerpo a cuerpo contra el virus: previsión, arrogancia, necesidad económica, conciencia comunitaria€? ¿No vamos sobre informados y abundamos en falsedades sobre esta pandemia?

—Hay que tener un poco de cuidado. Te pongo un ejemplo. Una sociedad que controla perfectamente el virus, pero yo no querría que hicéramos así, es China. Es una dictadura y para dominar el virus somete a la gente a una privación de libertad salvaje; a un control sin piedad. Las democracias del mundo libre no pueden permitirse esto, como tampoco la improvisación en nuestros sistemas políticos que no están preparados para la unidad, porque están muy basado en el antagonismo. Si el virus matara al 90% de la gente que infecta o al 40% de los jóvenes probablemente le tendríamos más miedo.

¿Ha habido incompetencia?

—Al principio no se utilizaron las mejores técnicas para controlarlo, pero la dificultad era enorme porque el virus es muy insidioso. Además, en las sociedades libres no vale todo; creo que debemos de dejar de acusarnos los unos a los otros e intentar entender que éste es un problema del que tenemos que salir todos juntos.

Su libro está escrito en agosto, pero la realidad no solo no ha mejorado, sino que estamos en peor situación. ¿No aprendemos, no somos capaces o no queremos aprender?

—Un poco de todo, pero creo que sí estamos aprendiendo. Sin embargo, el virus también aprende. En agosto era verano. Y el Sars CoV-2 tiene un componente de estacionalidad importante; se propaga menos al estar más al aire libre. Con la llegada del otoño, aunque en España la situación es muy complicada, lo es aún más en otros países europeos que están en confinamientos brutales. Una de las razones es que en Europa hace más frío y la gente se recluye más en interiores, sin las adecuadas medidas. Esto ha hecho que la segunda oleada en Europa haya pillado a muchos países por sorpresa.

Y mientras nos llega el turno de vacunarnos, ¿qué es lo más efectivo?

—La única forma absolutamente efectiva de controlar el virus es estar hiperorganizados desde el punto de vista social e informático, o tener sistemas hiperautoritarios, o las dos cosas.

Los virus en su estructura son muy simples, pero evolutivamente ¿son tan tontos? ¿Habrá más visitantes víricos no deseados a humanos, muy creídos reyes de la creación?

—Eso está garantizado; los virus van a seguir apareciendo mientras ellos tengan la capacidad. Coexisten en determinados niveles; tienen reservorios en animales y mientras nosotros seguimos invadiendo zonas donde podemos encontrar bacilos nuevos, en las selvas, el Amazonas€ estamos corriendo el riesgo de tropezarnos con virus nuevos que pueden saltar a los humanos como probablemente ocurrió con el actual. La pregunta no es si vamos a tener otra pandemia como la actual, si no cuándo. Es posible que le cueste aparecer 50 años o 10, pero que otra pandemia va a venir está garantizado.

Con esta pandemia los jóvenes, y no tanto, estamos viendo que los virus y sus enfermedades no son "cosa de otros" (países, personas...) ¿Podemos ver este lado positivo de la pandemia, para que nos haga más humildes?

—Creo que sí. Me parece que es una excelente reflexión. Uno de los problemas que hemos tenido siempre en los países avanzados es que nos creíamos que esto era un problema de otros. En los países ricos hace tiempo que enfermedades como la tuberculosis, el sarampión no son un problema para la población, mientras que en el tercer mundo sí. El caso del sida es dolorísimo, aquí es una dolencia crónica y allí mueren como moscas. El hecho de que el virus haya pasado por el planeta como fuego es una buena lección de que no estamos a salvo en ningún sitio. Lo que tenemos que entender, como sociedades avanzadas, es que no podemos eliminarlo solo en España o en Europa, hay que eliminarlo en el mundo. Son problemas globales de la humanidad y hay que afrontarlos como tales.

¿En esta crisis pandémica ustedes ven más aciertos estratégicos evolutivos del virus Sars CoV-2 que errores propios humanos, o al revés? ¿O es una tormenta perfecta de suma de ambos?

—En la primera parte de la pandemia pasó esta tormenta perfecta. Aparece un virus nuevo y pilló a las sociedades desprevenidas. Veíamos que en Italia se contagiaban como moscas, pero nosotros no queríamos dejar de hacer manifestaciones. Lo curioso es que la segunda oleada también nos ha pillado desprevenidos por una relativa falta de previsión. Cuando pase la crisis, que pasará, esperemos que en el mundo, y en especial en Europa, haya una profunda reflexión y se desarrollen herramientas globales para controlar el siguiente virus.


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