El Gobierno vasco reclama a Sánchez que el estado de alarma permita los confinamientos

Madrid cree que "hay que darse dos o tres semanas para evaluar las restricciones"

05.11.2020 | 01:20
El Gobierno vasco reclama a Sánchez que el estado de alarma permita los confinamientos.

El confinamiento domiciliario es la última baza por la que está dispuesto a jugar el Ejecutivo de Gasteiz. Sin embargo, la consejera vasca de Salud, Gotzone Sagardui, reclamó en la reunión telemática del Consejo Interterritorial de Sanidad, que Pedro Sánchez adapte el actual estado de alarma "para habilitar la posibilidad de decretar confinamientos domiciliarios" como en primavera. Todo ello siempre y cuando la evolución de la pandemia volviera a hacer necesario una nueva reclusión de estas características. Es decir, el Gobierno vasco demanda que normativamente se pueda llevar a cabo para tener seguridad jurídica aunque, de momento, no pretende volver meter a los vascos en sus casas. Asimismo solicitó la posibilidad de modificar el horario del toque de queda que limita la movilidad nocturna.

Sin embargo, el Gobierno español volvió a descartar por ahora el confinamiento domiciliario y se da, junto a las comunidades autónomas, entre dos y tres semanas de margen para comprobar la eficacia de las distintas medidas adoptadas para frenar la segunda ola del coronavirus. Medidas como los cierres perimetrales o el cese de actividades no esenciales, como la hostelería y la restauración. Al término del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, especificó que ese plazo de tiempo empieza a contar desde el día en que cada comunidad implementa sus medidas. Euskadi empezó a limitar la movilidad entre municipios el pasado 27 de octubre.

Para el ministro, "aún no es momento de recurrir al confinamiento domiciliario porque las distintas regiones tienen margen aún para seguir ejecutando sus acciones para frenar la propagación del virus". "Hay que ser riguroso y darnos el tiempo suficiente", subrayó. "La conclusión que se ha sacado de la reunión, bajo mi punto de vista, es que hay una estrategia nacional, unos indicadores en base a ellos analizamos el riesgo epidemiológico, donde hay margen y hay que evaluar estas medidas y darse un tiempo de dos o tres semanas", sentenció el ministro.

"Si no hay más remedio"
 

Desde el Ejecutivo Urkullu se reitera que la cuarentena domiciliaria es el último recurso. En este sentido, el coordinador del grupo de seguimiento del Plan Bizi Berri, Jonan Fernández, afirmó que el Gobierno vasco solo recurrirá a este confinamiento "si no hay más remedio". Fernández destacó que cualquier medida que se quiera adoptar "provoca un coste, un daño, y siempre hay que buscar el equilibrio entre el bien mayor y el mal menor".

Tras señalar que ahora está encima de la mesa el debate sobre si recurrir a estos confinamientos o no, recordó que hay científicos, técnicos y políticos que apuestan "claramente por que se decrete de inmediato", mientras que otros creen que "ahora mismo hay que esperar a ver los efectos de las medidas que se han adoptado o, incluso, adoptar otras drásticas, pero no tanto". Además, precisó que en Euskadi se prefiere el modelo alemán al francés, de confinamiento "prácticamente total". En este sentido, subrayó que Alemania "ha optado por salvaguardar todo lo que tiene que ver con educación, con actividad industrial y productiva, y con el comercio, mientras que ha clausurado la hostelería y los eventos culturales y sociales".

Preservar clases presenciales
 

Y es que una de las actividades que se pretende preservar a toda costa es la educativa. El consejero de Educación del Gobierno vasco, Jokin Bildarratz, defendió que la presencia de los alumnos en las aulas sigue siendo una gran apuesta. "Si hay algo en lo que hay un acuerdo social unánime de partidos, centros y familias, es que tenemos que trabajar por la presencialidad y en poner los recursos y el esfuerzo precisos, y en eso estamos".

En el caso concreto de las universidades, las tres vascas les han hecho llegar un plan de respuesta ante la pandemia, "que es evidente que se complica día a día, pero también es evidente que los centros de enseñanza son uno de los espacios más seguros en los que pueden estar los alumnos". Otro motivo para apostar por las clases presenciales, según el consejero, es que la educación "dota de tranquilidad a la sociedad. Aportamos posibilidades de conciliación a las familias, y cuando saben que sus hijos están en el centro están más tranquilos".

Mientras tanto, Euskadi mantiene la puerta abierta para nuevas restricciones. La consejera de Salud ya dejó claro que el Comité Asesor del Plan de Protección Civil de Euskadi analizará esta tarde todas las opciones para frenar la expansión del virus, incluidos más vetos. Sagardui no quiso aclarar si las eventuales restricciones se aplicarán por igual en toda la comunidad autónoma, independientemente de los municipios con el semáforo en rojo, aunque recordó que hace nueve días, a la hora de decretar las limitaciones a la movilidad y a la actividad nocturna, se optó por aplicarlas de manera uniforme en todo Euskadi.