Revilla vaticina que, "casi seguro", el 19 de junio se abra la muga con Cantabria

Traslada al lehendakari su intención de abril las carreteras el día 19, aunque siempre en función de la evolución del covid-19

12.06.2020 | 00:25
os vehículos circulan por las inmediaciones de la A-8 con carteles que indican cómo dirigirse a Bilbao o a Santander

Bilbao La responsabilidad institucional y los criterios de salud pública han inclinado la balanza hacia el no y finalmente el lunes no se planteará reabrir las comunicaciones terrestres entre Euskadi y Cantabria. La propuesta abanderada por ambas administraciones –y secundada por otras como Galicia o Asturias–quedará en suspenso. De momento hasta el final de la fase 3, el próximo día 21, aunque puede que antes de esa fecha haya alguna otra declaración sobre este asunto.

Eso sí, cualquier decisión que se tome seguirá vinculada a la evolución de la pandemia y de los últimos positivos confirmados, sobre todo los registrados en varios centros hospitalarios vascos. El hecho de no poder adelantar una semana la decisión sobre la libertad de movimientos por carretera en el conjunto de la cornisa cantábrica –los gobiernos gallego y asturiano también han tenido que abandonar esta idea– pondrá de nuevo sobre la mesa de presidentes este tema, vital para que las economías regionales recuperen músculo.

Y es que podría darse el caso de que el día 21 –fecha en la que también quedaría anulado el estado de alarma y por lo tanto de las restricciones de movilidad– algunas comunidades pasen a la fase 3 y directamente recobren las comunicaciones terrestres con otras limítrofes sin haber transitado por los quince días de rigor de esa etapa de la desescalada. Casi la mitad del censo estatal podría viajar de la noche a la mañana sin esperar a conocer cómo se desarrolla el día a día en espacios públicos, lugares de trabajo y establecimientos de ocio.

Un ciclo asociado al estado de alarma –con su consiguiente paréntesis económico, social y cultural– que sí atraviesan comunidades como Euskadi, Cantabria, Nafarroa, Galicia, Asturias, Aragón o La Rioja. Precisamente el presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla, hizo hincapié ayer en esta diferencia de criterios a cumplir por las administraciones y la población.

En cualquier caso, el líder regionalista asumió que la realidad epidemiológica de las últimas jornadas no es la deseada y toca aguardar y perseverar. Esa misma responsabilidad institucional es la que transmitió la propia Nekane Murga, consejera de Salud, quien durante la última charla con su homólogo cántabro habló de "prudencia" y de no acelerar procesos hasta haber analizado el desarrollo de los focos vascos de coronavirus. Y eso que el informe elaborado por la Sanidad cántabra valora "de manera extraordinaria la situación de la evolución de la pandemia en Euskadi".

Compartir diagnóstico

Con todo, Euskadi y Cantabria esperarán una semana –o incluso menos– para volver a valorar la reapertura de los pasos terrestres. El presidente Revilla compartió la propuesta con el lehendakari Urkullu y si el cuadro clínico se mantiene dentro de un escenario estable ambos pedirán recuperar la movilidad, lo que supondría levantar el estado de alarma, el viernes 19, y reabrir el tráfico de vehículos ese mismo fin de semana. "Así aprovechamos para que empecemos ya a habituarnos a esa relación que va a durar todo el verano de trasiego", decía Revilla.

Todo estaba preparado para restablecer el paso de vehículos. Y no solo ese: La Rioja y Aragón también se habían mostrado interesadas en la apertura de un corredor una semana antes del plazo oficial. Y es que, uno de los puntos incorporados al contenido de esta fase 3 es que las decisiones puedan ser tomadas sin estar supeditados a las valoraciones que haga el Gobierno español.

En cualquier caso, el lehendakari volvió a conversar ayer con Revilla y con la presidenta navarra, María Chivite, para analizar el escenario actual, sus consecuencias y el horizonte de esa nueva normalidadque asoma ya a la vuelta de la esquina. La conclusión de todos es que lo primero es la seguridad, la propia y la ajena. De ahí que todas las comunidades se hayan dado ese plazo de tiempo razonable –entre cuatro y siete días– para contrastar y consolidar sus datos epidemiológicos.

Murga –en contacto también con sus colegas de Cantabria, La Rioja y Nafarroa– recordó que el coronavirus tiene un periodo de latencia de entre dos y siete días por lo que se mostró partidaria de analizar los datos con perspectiva. "Esto es lo que ha decidido Cantabria y es lo que hemos decidido nosotros", zanjó. "Todos nosotros estamos intentando hacer esa evaluación de al menos una semana. Creo que sería precipitado avanzar sin tener los datos. Todos queremos ser cautos y trabajar de una forma rigurosa", acompañó Arantxa Tapia, consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras y coordinadora del Gobierno vasco para el proceso de agilización del confinamiento.

Los apuntes

Fase 3

VigilANCIA Y CONTROL. "En estos momentos todo está encima de la mesa y lo estamos estudiando. Pero no tenemos prisa. En todas las fases hemos actuado con firmeza y dando pasos poco a poco, y teniendo siempre la salud como prioridad. Por lo tanto, actuaremos sin prisas y vigilando a diario. Debemos actuar con prudencia, sensatez y juicio, realizando un seguimiento muy cercano de los casos", indicaron desde el Gobierno vasco.

Regiones

Antes o después. "Una semana antes o después no puede cambiar mucho las cosas porque las regiones que el día 21 estén en fase 2 pasarán directamente a la movilidad, saltándose la fase 3, lo que es más riesgo que unir dos comunidades que están en la misma fase y con datos similares", apuntaron desde el Ejecutivo cántabro.

Movilidad

Cornisa cantábrica. La movilidad entre toda la zona cantábrica era una reclamación que habían hecho los presidentes de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco. Sin embargo, va a tener que esperar por lo menos hasta el fin de semana del 20 y 21 de junio, para cuando está fijado el fin del estado de alarma.