Entrega de premios

La Fundación Sabino Arana distingue a un quinteto de ejemplos de compromiso

El líder político corso Gilles Simeoni, "símbolo de un nacionalismo abierto, inclusivo y pacífico", entre los galardonados

21.12.2019 | 06:20
Zuluaga, directora de la Fundación Sabino Arana, conversa con Atutxa, presidente de la entidad, momentos antes de la presentación de la 31ª edición.

BILBAO. Ha querido la fortuna que este año la entrega de los galardones de la Fundación Sabino Arana coincida con la efeméride del nacimiento del padre del nacionalismo vasco en 1865, un 26 de enero. Esta vez, 155 años después, la institución que anualmente distingue el compromiso social de personas, empresas y asociaciones con su comunidad vuelve a reconocer públicamente la capacidad de entrega a la sociedad de personas como Andrés Urrutia, presidente de Euskaltzaindia; Gilles Simeoni, presidente del Consejo Ejecutivo de Córcega, y de entidades como Naizen, la asociación vasca de familias de menores transexuales, el equipo de baloncesto alavés Saski Baskonia y del grupo empresarial vasco Ternua.

Estos nuevos cinco homenajeados se suman a las 175 distinciones otorgadas desde la instauración de estos Premios Sabino Arana. La próxima edición, la trigesimoprimera, pondrá el foco una vez más en la trayectoria y la predisposición de los laureados a sembrar de valores su ecosistema más cercano a través de la cultura, el deporte, el trabajo, la política... De hecho, cada uno de los nombres de los Premios Sabino Arana 2019 está acompañado de un merecido prestigio y del respeto en su ámbito de actuación. Por ejemplo, la figura del líder corso Simeoni está asociada al consenso y la no violencia; la del euskaltzale Urrutia, con el compromiso y el dinamismo; la de Naizen, con la inclusión y la igualdad; la del Saski Baskonia, con la internacionalización de Gasteiz y de Euskadi, y la de Ternua Group, con la innovación y la sostenibilidad, entre otras aportaciones.

Como subrayó Juan Mari Atutxa, presidente de la Fundación Sabino Arana, estos galardones "reconocen a personalidades, instituciones o colectivos que destacan por su capacidad de entrega y vocación de servicio a la sociedad". Así ha sido desde los inicios y así seguirá siendo. El único requisito para la entrega del galardón -las candidaturas son propuestas por los socios de la Fundación entre los meses de septiembre y octubre- es que la persona elegida acuda a la gala que tradicionalmente se celebra en el Teatro Arriaga el último domingo de enero. El evento, recordó Irune Zuluaga, directora de la Fundación, será al mediodía y abierto al público. "El único límite será, como siempre, el aforo máximo permitido".

Tanto Atutxa como Zuluaga repasaron ayer, durante la presentación de los Premios Sabino Arana 2019, los méritos que han sido valorados para entresacar a este repóquer de la lista inicial de aspirantes. La tarea no ha sido fácil, pero en esta suerte de ceremonias siempre hay que seleccionar atendiendo a valores, actuaciones y responsabilidades asumidas. Por todo ello, desde la Fundación Sabino Arana, se reconoce y premia al abogado y político Gilles Simeoni, miembro de la saga familiar por excelencia del nacionalismo en Córcega y presidente del Consejo Ejecutivo de este territorio que aspira a obtener una mayor autonomía política e institucional en el Estado francés.

En el caso de Andrés Urrutia, se ha tenido en cuenta su sobresaliente trayectoria profesional en campos tan diversos como el Derecho, la academia, las letras y por su contribución a la promoción y normalización del euskera en los mismos. Notario de profesión, profesor de la Universidad de Deusto y presidente de la Academia Vasca del Derecho y de Euskaltzaindia se ha significado en la defensa de la singularidad y valor del Derecho Civil Foral vasco, y en la difusión del euskera en el ámbito universitario y jurídico.

Otra galardonada será la asociación Naizen por su compromiso con la diversidad sexual inclusiva y por hacer visible la realidad de los menores transexuales de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa y sus familias, así como la reivindicación de sus derechos. Ternua Group, por su parte, responde a un modelo de empresa vasca, con raíces y arraigo en Euskadi que a partir de un pequeño núcleo familiar "ha construido un grupo empresarial sobre los pilares del trabajo y la innovación", describió Zuluaga.

El quinteto de premiados se completa con el Saski Baskonia, un club que a juicio de la Fundación Sabino Arana ha contribuido durante sus sesenta años de historia a la promoción del baloncesto "en nuestro país y a la proyección y posicionamiento de la ciudad de Vitoria-Gasteiz y Euskadi en el panorama deportivo internacional".

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