Aberri Eguna con la ikurriña en los balcones

La ikurriña tiene memoria

La enseña vasca ha protagonizado numerosos capítulos sociales, políticos, culturales y deportivos desde que fue izada por vez primera en 1894. El próximo domingo, con motivo del Aberri Eguna, PNV, EH Bildu y la plataforma Euskal Herria Batera instan a rendirle homenaje desde los balcones una vez suspendidos los tradicionales actos por la crisis sanitaria, iniciativa que DEIA también impulsa

10.04.2020 | 00:10

Enfrascada la sociedad vasca en la crisis sanitaria que ha obligado a suspender los tradicionales actos del Aberri Eguna el próximo domingo, el PNV, EH Bildu y la plataforma civil Euskal Herria Batera han decidido homenajear a la ikurriña desde los balcones como símbolo de un sentimiento colectivo, casi 126 años después desde que se asomara por primera vez y después de haber protagonizado un numeroso capítulo de momentos históricos. El primero de ellos, a las seis de la tarde del 14 de julio de 1894, cuando fue izada por el veterano combatiente carlista Ciriaco de Iturri y Urlezaga en el balcón de los locales que la primera entidad nacionalista vasca, el Euskeldun Batzokija, tenía en la calle Correo, esquina al Arenal de Bilbao, siendo incautada el 12 de septiembre del año siguiente por las autoridades españolas.

Entre sus hitos más relevantes figura cuando en 1936 el Gobierno vasco, integrado por el PNV y el Frente Popular, la aceptó como bandera propia e incluso fue el consejero socialista de Industria Santiago Aznar quien lo propuso y recalcó lo conveniente que sería que los barcos de la marina de guerra vasca la llevasen para distinguirlos del resto en plena Guerra Civil. Así, el 19 de octubre de ese año estableció su oficialidad con la única modificación, cinco días más tarde, de la medida de las cruces, que pasarían a ser más anchas que en su diseño original. Con la dictadura franquista cayó en desgracia, que no en el olvido, hasta la Transición.

"Hemos autorizado todas las banderas regionales menos la vasca porque no es una bandera regional, es una bandera separatista. Antes de permitir exhibir esa bandera, pasarán por sobre de mi cadáver". Nos encontramos en mayo de 1976, pocos meses después de la muerte del dictador Francisco Franco, y Manuel Fraga Iribarne, entonces Ministro de Interior y vicepresidente de un gobierno donde anidaba el espíritu predemocrático, respondía con esta inapelable contundencia a la pregunta de una periodista venezolana acerca de la prohibición, ordenada durante todas esas décadas, de exhibir la ikurriña. Pero el 5 de diciembre de 1976 el campo de Atotxa la restauró de facto. La imagen icónica de Inaxio Kortabarria y José Ángel Iribar caminando con orgullo hacia el centro del campo forma parte ya de la memoria de Euskadi tras un pacto entre los vestuarios de Real Sociedad y Athletic. Aquel partido acabó 5-0 pero el resultado fue lo de menos. Poco después, el 19 de enero de 1977, sería legalizada e izada en la Plaza de la Constitución de Donostia tras días de constantes reivindicaciones.

El proceso se aceleró a mediados de ese mes, cuando el ayuntamiento de Etxarri Aranatz convocó a todos los ayuntamientos vascos a una asamblea en la casa consistorial de este municipio navarro el día 16. El ministro español del Interior, Rodolfo Martín Villa, la prohibió inmediatamente, y Guardia Civil y Policía Armada establecieron controles en las carreteras de acceso, impidiendo por la fuerza el paso a las miles de personas que pretendían arropar a los alcaldes. De cualquier forma, se celebró un pleno municipal. El Grupo de Alcaldes de Bergara tenía interlocución directa con Martín Villa, quien les llamó para convocarles a una reunión el día 18 en Madrid, con un tema único en el orden del día: ikurriña. Acudieron los regidores de Azkoitia –Juan Inazio Uria–, Arrasate –Jose Antonio Altuna–, Bergara –Jose Luis Elkoro–, Hernani –Inazio Iruin– y Oiartzun –Iñaki Aristizabal– y para su sorpresa se hallaron con que el ministro del Interior aceptaba legalizarla, pero solo en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, y siempre que ondeara en los ayuntamientos junto a la española. Los regidores aceptaron la segunda condición, pero no la primera. Tras meditarlo, Martín Villa aceptó que también en Nafarroa fuera legal, con un "¡Hala, despenalizada!". No es fácil saber en qué Ayuntamiento vasco se colocó primero. Varias fuentes coinciden en que habría sido el de la localidad vizcaina de Garai. En el caso de Gipuzkoa el honor correspondería a Legazpi.

en las gestas deportivas 

En San Mamés ondearía por primera vez el 8 de agosto de 1977, a las 20.00 horas, en el Torneo Villa de Bilbao que enfrentó a Athletic y Aston Villa (2-0). Y no fue el único lance deportivo en el que ha cobrado trascendencia. Irrumpió en el Everest el 19 de mayo de 1980, a las 15.30 horas, cuando Martín Zabaleta se erigió en el primer vasco en hollar la cumbre del techo del mundo, con 8.848 metros de altitud, acompañado del sherpa Pasang Temba. La hazaña, sin embargo, estuvo rodeada de polémica y es que el montañero culminó su gesta con estas palabras que crearon cierto malestar en la España de la Transición: "¡Gora Euskadi askatuta!". Además, después trascendió que en ella figuraban un símbolo antinuclear y el hacha y la serpiente del anagrama de ETA. Tras pasar solo 45 minutos en la cima, iniciaron el descenso. Ya estaba oscureciendo y aquella noche la tuvieron que pasar al raso muy cerca de la cima. Estuvieron a punto de morir congelados, por lo que fue muy dramático y alejado de la euforia que invadió al campo base.

También ha estado presente en cuantiosos éxitos ciclistas en el Tour de Francia, enarbolada por los aficionados, o por Joane Somarriba en 2001 desde lo más alto del podio en París. O con Herri Torrontegi paseándola por el circuito de Jerez tras ganar el Gran Premio de España de 80 c.c. el 30 de abril de 1989, una instantánea que deparó discordia. Asimismo, fue elemento central en la celebración del tercer puesto logrado por Unai Basurko en 2007 al frente del Pakea Bizkaia en la regata Velux 5 Océanos; en los numerosísimos éxitos de la selección vasca de kayak surf; o cuando en 2018 la mostró en el podio el pelotari Bitxinto Bilbao, junto a su compañero Peio Larralde, tras conquistar el Mundial de Barcelona en la modalidad de mano parejas en trinquete. Bilbao explicó así su gesto : "Tenemos que estar orgullosos de nuestras raíces y enseñar nuestros colores es una satisfacción. Volvería a hacerlo". Un proceder que le valió un castigo de un año de sanción que finalmente fue revocado.

El 6 de junio de 1984 la puso en el candelero el senador del PNV Joseba Elosegi al sustraer la ikurriña del batallón Itxarkundia, expuesta en el Museo del Ejército de Madrid, que estaba incluida entre un grupo denominado "enseñas del bando republicano durante la guerra de liberación". El juzgado competente se vio en la obligación de solicitar al Senado el pertinente suplicatorio, que fue denegado, por lo que no pudo ser juzgado. Tras la escisión interna, pasó a ser afiliado de EA.

La enseña vasca ha sido además objeto de controversia en los eventos festivos. Quién no recuerda la tradicional guerra de las banderas que acontecía cada día grande de la Aste Nagusia bilbaina en las inmediaciones del Ayuntamiento de la capital vizcaina, o los distintos episodios acontecidos en el txupinazo de San Fermín en Iruñea, tanto en la balconada como en la plaza Consistorial. De tinte político ha estado cargada en las numerosas veces que ETA quiso apropiarse de su identidad. Amén de capítulos políticos como cuando el ya exdelegado del Gobierno español en la CAV, Carmelo Barrio (PP), se convirtió en el máximo observador de balcones municipales de Euskadi, al abrir expedientes a más de 158 ayuntamientos por negarse a colgar la rojigualda junto a la ikurriña, la bandera de todos los vascos.

La icónica imagen de Iribar y Kortabarria en Atotxa el 5 de diciembre de 1976 la restauró de facto tras su ilegalización

Con Zabaleta hoyó el Everest, escaló cimas ciclistas, surcó mares con Basurko y aceleró la moto triunfal de Torrontegi

Ha sido objeto de discordia en festejos como la 'guerra de las banderas' de Bilbao o el txupinazo de San Fermín