elecciones al Parlamento Vasco

La reunión de transferencias refuerza el adelanto electoral de Urkullu al 5 de abril

06.02.2020 | 06:23
El lehendakari, Iñigo Urkullu, en el acto celebrado ayer en Azkuna Zentroa en Bilbao

El Gobierno arrancaría en julio y afrontaría otoño con todo listo con el plan de traspasos y las directrices de las cuentas, a expensas de la cita Torra-Sánchez

bilbao - El Gobierno español ha dado señales inequívocas al Ejecutivo vasco de que pretende abordar una negociación ambiciosa y con recorrido sobre el cumplimiento íntegro del Estatuto de Gernika. Se está suscitando un debate histórico sobre las opciones de transferir la gestión del régimen económico de la Seguridad Social, y las conversaciones sobre el Estatuto no se van a agotar en dos meses y necesitan tiempo. El Gobierno vasco tiene la sensación de que esta vez puede ser la definitiva, tras el gesto de Madrid de confirmarle tres competencias de un solo plumazo. Tras la reunión que mantuvieron ayer el consejero Erkoreka y la ministra Darias, quedan pocas dudas de que el lehendakari va a convocar un adelanto de las elecciones vascas para el 5 de abril, con la idea de que se constituya cuanto antes un nuevo Gobierno vasco que tenga por delante cuatro años y que pueda afrontar todos los retos sin interrupciones ni interferencias por la campaña electoral. Como ya adelantó DEIA en su edición de ayer, el lehendakari concede una relevancia máxima al cumplimiento íntegro del Estatuto de Gernika, y todas sus reflexiones sobre el adelanto electoral se ven fuertemente condicionadas por esta negociación con la idea de que la fecha de los comicios facilite las conversaciones y no las obstaculice.

Iñigo Urkullu accionó el martes la maquinaria institucional para convocar un adelanto de las elecciones planteando una reflexión previa en su Consejo de Gobierno como exige la ley, y ayer se despejó el principal factor que podía condicionar las reflexiones. La fecha del 5 de abril puede permitir al nuevo gobierno que resulte de las urnas comenzar su rodaje en julio, y afrontar otoño con las directrices presupuestarias aprobadas y con todo listo para dar un empujón al cumplimiento íntegro del Estatuto.

El 5 de abril cobra fuerza y no hay ningún elemento de la política interna vasca que le lleve a considerar lo contrario. El lehendakari entiende que ha dado sobrado cumplimiento a su programa y a los planes de gobierno que son las materias que están exclusivamente en su mano y no dependen de los ritmos que quieran imprimir los grupos de la oposición a su aprobación. La actividad parlamentaria no promete demasiado porque todos los proyectos salvo el de profesiones del deporte se encuentran en una fase muy embrionaria, y lo que le queda por delante al lehendakari es una sucesión de plenos en clave preelectoral con la estrategia del PP y EH Bildu para buscar su desgaste con asuntos como el caso De Miguel. Todo apunta a un adelanto para el 5 de abril, pero queda a expensas de algunos factores externos que pueden condicionar al Gobierno español o a la situación en Catalunya.

El president Torra se reúne hoy con Pedro Sánchez, y ambas partes han alimentado la hipótesis de que el encuentro no acabe de manera muy amistosa. El presidente español no se ve en condiciones de prometer un gran gesto en forma de referéndum de independencia, y se interpreta que Torra va a utilizar el encuentro como plataforma de despegue para su campaña electoral, con la convocatoria de los comicios catalanes después de la aprobación de los Presupuestos. Lo que suceda hoy puede condicionar la capacidad de maniobra del Gobierno español en las próximas semanas, la estabilidad en el Estado, y también el escenario catalán, con las elecciones sobrevolando en ese territorio y con la posibilidad de que Sánchez no tenga margen de maniobra en las transferencias ni en otros temas sensibles mientras dure esa contienda entre partidos en Catalunya. Si el lehendakari celebrara las elecciones el 5 de abril, rebajaría el impacto de esa situación de parálisis en Euskadi, y también evitaría el contagio de la situación catalana en la campaña vasca.

No es descabellado que el lehendakari anuncie la fecha definitiva de las elecciones mañana mismo, aprovechando el pleno del Parlamento Vasco, una vez asistido al desenlace de la reunión de transferencias de ayer y de la cita Torra-Sánchez de hoy. El lunes podría firmar el decreto de disolución del Parlamento, que sería publicado el martes en el boletín oficial. A partir de ahí, comenzarían a correr los 54 días para celebrar las elecciones el 5 de abril.

el proceso del pnv no influye Ayer se generó un enredo a cuenta de unas declaraciones del lehendakari sobre los plazos para su designación como candidato del PNV a las elecciones, que en ningún caso invalidan ni frenan su potestad para convocar las elecciones. Al hilo de unas preguntas de la prensa sobre sus intenciones para convocar la cita, se le acabó preguntando por la fecha para hacer oficial su candidatura en el PNV, que es el 7 de marzo. Mostró su respeto por los procesos internos del partido, en el sentido de que no puede anunciar oficialmente que él es candidato hasta entonces. Sin embargo, el lehendakari no condiciona la fecha de las elecciones a que ese procedimiento interno toque a su fin. Las fuentes consultadas aclaran que puede convocar las elecciones sin haber sido designado oficialmente en el PNV, y que no va a supeditar sus decisiones institucionales ni sus facultades como lehendakari a ese proceso. El PNV tampoco trabaja con la hipótesis de adelantar su designación porque no es necesario, y se sigue ciñendo a los plazos del 7 de marzo.

El 5 de abril parece la única fecha factible dentro de ese mes. La otra opción sería el día 26, pero presenta demasiados inconvenientes, como celebrar una campaña electoral en plenas vacaciones de Semana Santa con los vascos desconectados de la política, en los prolegómenos de San Prudencio y, además, en pleno aniversario del bombardeo de Gernika, una fecha delicada porque podría interpretarse que el Gobierno vasco la quiere patrimonializar.

Con la fecha del 5 de abril, en la primera quincena de julio podría haber un gobierno y podría definir el escenario presupuestario. La legislatura quedaría lanzada en la pista de salida para retomarla en otoño a toda velocidad y en las mejores condiciones. No se está barajando ninguna opción que pase por estirar el chicle de la legislatura hasta mayo o junio. La tercera alternativa pasaría por continuar hasta el 25 de octubre, pero está descartado prácticamente tras la reunión de transferencias.

En este contexto, en un acto con la asociación gitana Kale Dor Kayiko en Bilbao, el lehendakari se expresó ayer de manera muy críptica sobre los factores que estuvieron encima de la mesa en la reunión del Consejo de Gobierno, para respetar de esa forma el secreto de las deliberaciones. Mencionó "factores que no nos condicionan directamente, pero pueden condicionar a otros agentes que, de rebote, nos condicionan". "También pusimos sobre la mesa el balance de 2019, la memoria de los hechos en la legislatura, el grado de cumplimiento del programa de gobierno, la situación en el Parlamento Vasco y un análisis social y económico", dijo, para añadir después "una reflexión sobre la situación en el Estado; las relaciones entre los gobiernos español y vasco y en qué puede derivar en beneficio para Euskadi; todo con absoluta normalidad". "Estamos en año electoral", concluyó, en alusión a que la cita con las urnas debía producirse de todas formas este año, en octubre a más tardar. Aseguró que la horquilla está entre el 5 de abril y el 25 de octubre.

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