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Itxaso Atutxa: “Deberían ser PSE y PP los que sugirieran a sus jefes en Madrid qué es lo bueno para Euskadi”

Atutxa considera que la exhumación de Franco derivó en una exaltación del franquismo y fue un acto electoral de Sánchez, al que ve nervioso ante la cita con las urnas y tentado de apoyarse en la derecha

09.02.2020 | 20:32
Itxaso Atutxa.

Considera que la exhumación de Franco derivó en una exaltación del franquismo y fue un acto electoral de Sánchez

bilbao- La exhumación de Franco y la sentencia contra el procés independentista catalán han eclipsado las elecciones del 10-N. El PNV trata de abrirse hueco y colar su mensaje de cara a esa cita con las urnas aferrándose, como señala Itxaso Atutxa, a los mismos argumentos que en las pasadas elecciones de abril: capacidad de negociación en Madrid para arañar transferencias e inversiones y completar la agenda vasca.

¿Derivó la exhumación en una exaltación de Franco?

-Fue una exaltación del franquismo absoluta pero, sobre todo, una humillación para muchas personas, y esto es lo más grave del circo en el que el Gobierno de Sánchez convirtió una exhumación, que debía haber sido más discreta.

Los franquistas y la propia familia de Franco salieron indemnes pese a sus vivas y sus banderas preconstitucionales, lo que no pasa con otro tipo de manifestantes.

-No conviene pedir modificaciones legales en caliente. Lo que vimos el viernes es que no se cumplió la Ley de Memoria Histórica, y vimos algunas exaltaciones del franquismo en las que no estaría de más que se actuara de oficio contra ellas.

¿Qué habría que hacer con los 1.231 vascos enterrados en el Valle?

-Agilizar al máximo la recuperación de los restos y la devolución a sus familias, y en su caso su identificación, así como darles la sepultura que cada uno estime oportuna.

¿Fue un acto electoralista?

-Sin duda, lo fue, como casi todo lo que ha hecho Pedro Sánchez desde el día siguiente al 28 de abril. Sánchez sabía que abocarnos a una repetición electoral iba a coincidir con la sentencia contra el procés independentista catalán y con la exhumación. Ha sido decisión suya proceder a la exhumación a pocos días de las elecciones del 10-N. ¿Por qué no lo ha hecho después de los comicios? Su gobierno seguirá en funciones al menos hasta febrero. No es verdad que ha sido la familia la que ha precipitado la exhumación ahora del dictador. Sánchez lo ha situado dentro de su campaña electoral.

¿Y qué necesidad tiene Sánchez de remover este tema ahora?

-Algunas personas del entorno del PSOE me dicen que están nerviosos y quizás esta sea la razón.

¿Se arrepentirá de no haber aceptado la primera oferta de Podemos de un gobierno en coalición con tres ministerios para los de Iglesias?

-Sánchez se equivocó claramente al no aceptarlo, pero también Iglesias se equivocó al no aceptar lo que Sánchez le pedía. En cualquier caso, si van hacia un gobierno de progreso, tendrían que volver a intentarlo y no veo que eso se vaya a producir.

Sánchez lo fía todo a que Ciudadanos y quizás el PP no obstruyan su reelección.

-Al día siguiente de las elecciones de abril, Rivera levantó el veto al PSOE. Sánchez está pensando más en un gran acuerdo de Estado para fortalecerse unos y otros y, en este caso, tanto el PSOE como el PP buscan fortalecer el bipartidismo. Dentro de los cálculos de Sánchez, todo pasa por una posible abstención del PP que luego justificarán por razones de Estado.

¿Cuál es la opción que le gusta más al PNV: la del PSOE con Podemos, o la de la derecha?

-Para nosotros siempre es buena la opción en la que nuestros votos puedan ser decisivos porque podremos tener una capacidad de negociación en Madrid.

¿Incluso aunque la derecha tuviera mucho peso en el Gobierno de Sánchez?

-La derecha le puede ofrecer la gobernabilidad, pero a lo mejor la estabilidad se la tiene que buscar Sánchez mirando a otros partidos. Si la busca mirando a Ciudadanos, deja poco espacio al PNV. Rivera, seguramente, nos vetaría. En cualquier caso, para el PNV es imposible llegar a un acuerdo donde esté Ciudadanos.

¿Eso explica el impulso centralizador del programa electoral y el discurso de Sánchez?

-Parece que ahí tiene un nicho de votos suficiente a disputar a otros partidos. Especialmente a Podemos pero también a Ciudadanos. Está haciendo cálculos pero no tiene asegurado que vaya a tener un resultado mejor que el que logró el 28 de abril, y eso lo va a tener muy difícil.

¿Cuál va a ser el mensaje principal del PNV de cara a las elecciones?

-Seguimos diciendo lo mismo que entonces: nos pusimos a disposición de todos para llegar a acuerdos que den estabilidad al Gobierno y las instituciones vascas, pero también incluso al Gobierno español. Hoy tenemos acuerdos con el PSOE que deberían de volver a estar encima de la mesa en materia de transferencias y cumplimiento del Estatuto y agenda vasca. El único que va a poder conseguir eso en Madrid va a ser el PNV, y a las pruebas me remito. En el año largo de Gobierno de Pedro Sánchez, la única voz vasca propia en el Congreso y el Senado ha vuelto a ser la del PNV.

También está EH Bildu.

-Efectivamente, pero Bildu se pasó la anterior campaña electoral presentándose como que iba a ser determinante en Madrid. Hablaba de un gran grupo de nacionalistas en el Congreso, lo cual era imposible porque, entre otras razones, lo impide el reglamento de la Cámara. Pero, además, no hemos visto a los diputados de Bildu más que haciendo seguidismo de ERC, que era la voz cantante en el Congreso. ¿Qué ha logrado Bildu? Cuando hemos arrancado cosas como los terrenos de Lemoiz o la petición del calendario de transferencias ya acordado, Bildu ha hecho comentarios sobre ello, pero actúan como observadores, nunca participan porque no tienen capacidad de negociación e interlocución.

El calendario de transferencias ha quedado incumplido y obsoleto. ¿Ha habido contactos aunque sea técnicos para avanzar en aquellas materias ya avanzadas?

-Muy pocos. El otro día la portavoz del Gobierno español dijo que en cuanto pasen las elecciones se retomaría el calendario. Pero eso no es óbice para que lo ya acordado se ejecute. Un gobierno en funciones puede seguir trabajando y ejecutando lo que ya está acordado, pero el Gobierno de Sánchez no lo está haciendo.

Hasta febrero no habrá gobierno, en el mejor de los casos. ¿Se puede esperar en este tiempo que se concreten algunos traspasos?

-Vamos a seguir intentándolo, tanto desde el grupo parlamentario en el Congreso como desde el Gobierno vasco.

Estos días se conmemora el 40 aniversario del Estatuto de Gernika. PSE y PP lo van a celebrar. El PNV, no. ¿Por qué?

-Lo celebraremos el día en que PP y PSOE, en vez de celebrar año tras año su incumplimiento, celebren su cumplimiento. Si alguien ha defendido de verdad el Estatuto de Gernika ha sido el PNV, sobre todo porque lo hemos desarrollado.

¿Pero qué valoración hace del Estatuto?

-La valoración sobre lo que se ha desarrollado del Estatuto de Gernika no puede ser mejor. Somos lo que somos gracias al desarrollo del Estatuto de Autonomía y a la capacidad económica que tenemos a partir del Concierto económico. Todo ello ha hecho que Euskadi tenga un autogobierno de gran nivel. Todo eso se lo debemos al Estatuto, pero lo que celebraremos será su cumplimiento íntegro. El PSOE y el PP, después de haberlo incumplido con diferentes gobiernos en Madrid, y también cuando gobernaron juntos con Patxi López de lehendakari, pudieron haber avanzado mucho más y no lo hicieron.

El 30 de noviembre los juristas presentarán un texto sobre el nuevo estatus. ¿Harán equilibrismo para contentar a todos o se acercarán más a lo que PNV y Bildu acordaron?

-Parece que el trabajo de los expertos va bien, lo que no significa que van a llegar a un acuerdo. No les podemos pedir que hagan algo que no hemos sido capaces de hacer, esto es, un consenso más amplio. En cualquier caso, las bases acordadas entre PNV y Bildu las están tomando en consideración, pero se están añadiendo otro tipo de sensibilidades. Si el acuerdo de los expertos hace que luego el consenso en el Parlamento sea más amplio que el conseguido entre PNV y Bildu, tendrá una gran virtualidad: no solo representará a un número mayor de ciudadanos vascos, sino que además nos ayudará a que, el día que haya que ir a Madrid a defender ese proyecto de nuevo estatus, los jefes de los partidos vascos en Madrid también lo refrendarán en el Congreso.

Por tanto, ¿lo que salga del Parlamento Vasco no será nada que no vaya a ser refrendado por los 'jefes' de los partidos constitucionalistas?

-Se puede hacer otra lectura. ¿Dejarán los grandes partidos estatales a sus filiales vascas aceptar algo que quizás aquí sí están dispuestos a apoyar?

Respóndase usted.

-Deberían ser los partidos vascos quienes sugirieran a sus sucursales en Madrid qué es lo bueno para Euskadi.

¿Y cree que lo harán?

-No sé si tienen autonomía suficiente para poder hacerlo.

¿Qué mínimos tiene que tener el nuevo estatus en lo nacional?

-El reconocimiento de una nación vasca es fundamental. Hay que buscar una forma de arbitraje para cuando se produzcan conflictos y que su resolución sea pactada por ambas partes. Eso garantizaría una convivencia en igualdad o, como dice el lehendakari Urkullu, un Concierto político. Con el Concierto económico parece que casi todo el mundo puede entender que habilita una relación entre iguales, compartida por ambas partes. Si no, no hay acuerdo.

El PSOE acepta el Concierto Económico pero, ¿cree que aceptará un Concierto político?

-Para el Partido Socialista sería parte de la solución del problema que el PSOE y otros partidos tienen en su propio país: la desestructuración del sistema institucional español. Sería fundamental llegar a un acuerdo con Euskadi en estos términos y empezar a hablar con Catalunya sobre cómo quieren los catalanes su relación con Madrid. Se pueden buscar fórmulas de convivencia sin rupturas que eviten que parte de la ciudadanía vasca no se sienta representada.

Lo que está ocurriendo con Catalunya no invita a pensar que el Gobierno español pueda acceder a un planteamiento así.

-En Catalunya estamos viendo actos violentos que no tienen nada que ver con las reivindicaciones nacionales del bloque soberanista y que son muy variadas. El Govern no está encontrando ninguna respuesta y Sánchez ni siquiera le coge el teléfono a Torra. Sánchez debería propiciar una salida para Catalunya si quiere presentarse como un gran hombre de Estado.

Los partidos independentistas catalanes insisten en llevar la autodeterminación al Parlament, pese a las advertencias del Tribunal Constitucional. ¿Es una vía correcta?

-Se trata de un texto declarativo, que no ejecutivo. En cualquier caso, es una barbaridad. Parece que un parlamento tendría que pedir permiso al TC para poder debatir sobre cualquier tema. Y no se respeta la separación de poderes.

En el Parlamento Vasco se han aprobado dos veces sendas declaraciones en favor de la autodeterminación de Euskadi, en 1990 y en 2014. Si se produjera otro debate en la Cámara de Gasteiz, ¿el TC podría prohibirlo?

-En coherencia, debería hacerlo, pero hemos visto que las respuestas son diferentes según sea el caso.

Los nacionalistas catalanes, gallegos y EH Bildu han firmado una declaración en favor de la autodeterminación en la que no está el PNV. ¿Por qué se han quedado fuera?

-El PNV firmó en 1998 un documento con BNG y CiU, del que se excluyó la izquierda abertzale. Además, nuestra interlocución con PDeCAT y ERC es fluida y frecuente y saben que estamos a su lado, pero a pocos días de las elecciones no es un buen momento para una iniciativa así. Creo que alguien ha necesitado una foto estos días, también Bildu en Euskadi. En cualquier caso, me parece ridículo, por no decir mezquino, que algunos quieran aprovechar este asunto para poner en solfa dos realidades que son incuestionables: por un lado, la encendida defensa que el PNV ha hecho, durante los últimos 124 años, del derecho a decidir que asiste a la sociedad de Catalunya, y también a la de Euskadi; y, por otro, nuestro posicionamiento contra la condena a los representantes políticos y sociales catalanes. No haber suscrito ese manifiesto nada tiene que ver con estos dos aspectos, sino con razones de momento, de lenguaje y de forma.

¿El Gobierno está cortejando a Podemos para que apoye los Presupuestos vascos?

-A Elkarrekin Podemos le veo con ganas de participar en la construcción institucional y con mucha responsabilidad política y marca una diferencia importante en el Parlamento, mientras que el PP se ha autodescolgado.

¿Le da alguna opción a Bildu?

-El año pasado hicieron una performance dando la apariencia de que se involucraban en la negociación pero, en el momento de la verdad, nada de nada. Están mirando a las elecciones autonómicas.

¿Han subido el lehendakari y el PNV el listón a Bildu con la condena de la violencia?

-Bildu está retrocediendo. Venían de alentar, aplaudir y acompañar la acción terrorista de ETA. Luego dijeron que esa vía ya no servía y que había que transitar por vías pacíficas y democráticas, sin reconocer que matar estuvo mal. Las últimas declaraciones de Sortu, de Arkaitz Rodríguez, nos retrotraen a los años duros en los que la izquierda abertzale apoyaba y jaleaba a ETA. Son declaraciones muy graves. Justifican toda la violencia pasada. Me gustaría que Otegi lo aclarase de forma tajante.

"Sánchez y el PP están pensando en un gran acuerdo de Estado para fortalecer el bipartidismo. En sus cálculos todo pasa por una abstención del PP"

"El hecho de que el Gobierno español esté en funciones no es óbice para que ejecute lo ya acordado en materia de transferencias pendientes"

"La decisión de exhumar a Franco ha sido de Sánchez. Lo ha situado dentro de su campaña electoral. ¿Por qué no lo ha hecho tras el 10-N?"

"Si el acuerdo de los expertos sobre el nuevo estatus hace que luego el consenso en el Parlamento sea más amplio, tendrá una gran virtualidad"

"Si alguien de verdad ha defendido el Estatuto de Gernika, ha sido el PNV, sobre todo porque lo hemos desarrollado"

"Hay que buscar fórmulas de arbitraje para que, cuando se produzcan conflictos entre Euskadi y Madrid, su resolución sea pactada"

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