El ‘eurovoto’ abre una vía de agua en el Gobierno italiano

La coalición gobernante cumple un año bajo la amenaza de la ruptura

09.02.2020 | 05:05
Giuseppe Conte, primer ministro del Gobierno de coalición italiano.Foto: C.E.

La coalición gobernante cumple un año bajo la amenaza de la ruptura

Bruselas - La coalición de Gobierno que conforman en Italia el Movimiento 5 Estrellas y la Liga cumple su primer aniversario al borde de la supervivencia. Desde las legislativas del año pasado, el país transalpino ha vivido en una campaña constante de elecciones locales que se consumó el pasado 26 de mayo con las elecciones europeas de mayo. El primer ministro da ahora un ultimátum a Salvini y Di Maio y les pide responsabilidad.

Cuando las formaciones que dirigen Luigi di Maio y Matteo Salvini estrecharon sus manos hace ahora un año, el Movimiento 5 Estrellas era el partido dominante. Doce meses después ya no es el caso. La Liga ha ido rubricando una victoria tras otra culminando en su triunfo contundente en las elecciones europeasde mayo con el 34,3% de los votos, doblando el resultado de las legislativas, y frente al desplome sin frenos del M5E.

Las urnas comunitarias dispararon unos rumores que ya llevaban meses tomando fuerza: Salvini haría saltar por los aires el Ejecutivo transalpino aprovechando el momentum para crear un Gobierno en el que tuviese más fuerza y con unos socios más próximos ideológicamente como podrían ser Forza Italia y Hermanos de Italia.

Pero el líder ultraderechista es consciente de que podría pagar en las urnas el hacer estallar el Gobierno, así que de momento sigue su tendencia de mostrar músculo en público y mover los hilos en privado entre encontronazo y encontronazo con sus socios en el Ejecutivo. Tras meses de sacudidas en la Bolsa y de disputa sin freno entre ambos, Giuseppe Conte, primer ministro transalpino y con ninguna experiencia política, ha dicho basta.

disparos en las redes El premier convocó a los medios para anunciar que tenía "cosas importantes". Las redes fueron hervidero que anticipaban unas elecciones generales. Finalmente, Conte lanzó un ultimátum a sus dos vice primeros ministros: o sellan un alto al fuego o será él quien dimita. En su intervención pidió "lealtad" y "responsabilidad" y se dirigió, principalmente a Salvini. Pues al fin y al cabo, él era el candidato del M5E que se ve muy debilitado en el pulso con la Liga. Así, pidió a las dos líderes dejar de "dispararse en redes sociales coleccionando likes" porque "el exceso de verborrea perjudica la acción de Gobierno". Y exigió una respuesta "inmediata".

Además, la división entre el Movimiento y La Liga no solo ha sido a nivel interno; también ha tenido su impacto directo en la Unión Europea. Por ejemplo, Italia bloqueó una declaración conjunta del bloque comunitario sobre Venezuela y obligó a Sergio Mattarella, presidente italiano, a intervenir. Además, el anti-establishment Movimiento 5 Estrellas impidió que Italia reconociese a Juan Guaidó como presidente interino, algo que sí ansiaban los de Salvini.

Pero sin duda el choque de trenes con Bruselas ha llegado de mano de los presupuestos. En diciembre se evitó la confrontación después de que la Comisión Europea y una parte del Gobierno italiano llegasen a un acuerdo sobre el presupuesto italiano, previamente rechazado, que reducía casi cuatro décimas el déficit previsto. El Ejecutivo comunitario desactivó entonces el procedimiento de déficit excesivo que habían lanzado contra Roma.

Pero la tregua podría saltar por los aires en breve. Y la tensión está latente. La semana pasada la Comisión Europea envió una carta al Gobierno italiano pidiendo explicaciones por su excesiva deuda pública que alcanzó el 132% del PIB el año pasado. Hoy, la prima de riesgo en el país transalpino roza los 300 puntos. Y la Comisión Europea podría abrir un procedimiento de infracción por ello en los próximos días.

Entretanto, Conte negocia con el equipo de Juncker para evitar la multa, pero lo hace con el telón de fondo de las bofetadas y provocaciones de Salvini contra los "burócratas" de Bruselas. Consciente de esta situación 'in extremis', parte del discurso que el premier ofreció ayer se centró en pedir a Salvini y Di Maio que se mantengan al margen de las negociaciones.